...Cuando te das cuenta de que cada detalle de esa persona se te hace especial, entonces preocúpete, porque lentamente estás cayendo bajo sus encantos...
Sus labios se movían con suavidad sobre los míos, únicamente buscando el contacto, fue un beso cargado de tanta inocencia y sentimientos que envió un escalofrío a todo mi cuerpo.
No era un beso frenético, ni siquiera necesitado como cada uno de los anteriores, solo buscaba el refugio de mis labios y de un tierno toque.
Cuando se separó de mis labios dejó su frente reposar en la mía, abrí mis ojos notando que aun los suyos estaban cerrados y sus labios un tanto entreabiertos.
Volvió a abrir sus ojos haciendo que su mirada chocase con la mía.
— ¿Por qué fue eso? —pregunté desconcertada.
Él se encogió de hombros mientras esta vez su mirada descendía a mis labios.
— Supongo...que solo lo quise hacer —Su mirada volvió a posarse en mis ojos—. ¿Estuvo mal? —negué ligeramente con la cabeza mientras mi mirada bajaba a sus carnosos labios.
— No estuvo mal, pero no quiero que me beses como retribución ni... —Su boca calló la mía con un nuevo y rápido beso.
— ¿Puedo volver a hacerlo? —preguntó mientras uno de sus pulgares acariciaba mi labio inferior y su respiración chocaba con mi rostro.
— Si —susurré mientras entrecerraba mis ojos causa de la cercanía y entonces volvió a dejar sobre mis labios un corto beso—. ¿Otro? —pregunté inocente y una de sus comisuras se elevó.
Se acercó a mí y nuevamente sus labios comenzaron el contacto sutil que me estremeció, colocó una de sus manos tras mi cabeza, mientras se encimaba sobre mi cuerpo, haciendo que me recostase sobre el suave césped en que habíamos estado sentados.
Pasé mis brazos sobre sus hombros, y mis manos se escurrieron en su sedoso cabello mientras aquel beso lleno de inocencia seguía entre nosotros, no necesitábamos profundizarlo, se sentía extremadamente bien así.
Él sujetaba todo su peso sobre sus brazos para impedir aplastarme con su cuerpo mientras solo pedíamos el sutil contacto del otro.
Es increíble como algo tan simple como un beso puede desnudar tus sentimientos ante la otra persona.
Pero ese momento de perfección no pudo durar por mucho, ya que el odioso timbre de mi casa se hizo presente.
—Debería atender —mencioné entre el beso y sonrió sobre mis labios.
— Deberías —Una de sus manos acarició mi pierna y doblé esta para aumentar el contacto.
— Creo que se quedarán esperando —comenté deslizando una de mis manos bajo su camiseta, acariciando la piel desnuda de su espalda, tan perfecta y tentadora.
— Buena idea pequeña —gruñó esta vez cerca de mi oído, descendiendo sus besos a mi cuello.
— ¡¡Ara!! —El grito de verdulera de Iria hizo que ambos rodáramos los ojos y nos separásemos del otro.
Esta chica no desistía fácil, si no le abría era capaz de colarse por una ventana, lo raro es que todavía no hubiese abierto.
— ¡Ara!, ¡abre la puta puerta!, ¡se me quedaron las llaves dentro!
< Eso explica muchas cosas. >
Ambos nos pusimos de pie y Zarek soltó una risilla mientras me miraba divertido, fruncí el ceño ante esto hasta que le vi llevar una mano a mi cabello y quitar con cuidado restos de césped, reí ante esto.
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Zarek. Mi Dios Griego personal
AcakUn guerrero griego ha sido invocado del pergamino que lo mantiene en cautiverio con el único propósito de servir a su invocadora, en un siglo donde todos es completamente diferente. Su nueva ama no quiere utilizarlo pero el tiene una misión que cump...
