Capítulo 64: Segunda oportunidad

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...Que el destino decida si eras quien estaba destinado a mí....


Pov Selene

Zarek acababa de salir por la puerta y suspiro frustrada, esta batalla me carcome la cabeza desde hace días.

< Sólo estás paranoica Selene, cálmate. > Me exijo.

Me pongo de pie yendo al baño para asearme y luego colocarme mi vestido. El día pasa tranquilo y ya oscureciendo estaba a punto de ir al río cercano a por agua para los quehaceres cuando tocan a mi puerta.

Sonrío sabiendo quien es y abro, viendo a Artemisa. Al principio admito que fue extraño saber que mi esposo conocía a la Diosa y fuesen tan cercanos, pero lo cierto es que es muy agradable.

— Hola Art, ¿cómo has estado? —pregunto, siempre que Zarek va a alguna pelea ella viene a mi hogar y pasamos juntas hasta que él llegue.

— Ya sabes —Me guiña un ojo—, mi deber es pro... —frunce su ceño y entra cerrando la puerta tras ella —. ¿Te sientes bien?

La miro confundida — Si —aseguro.

— ¿Tienes algún malestar?

— Un par de náuseas desde hace un par de días, debí comer algo que me cayó mal —respondo con indiferencia y una sonrisa de ternura se asoma a sus labios.

— Oh mi niña, ¿no te das cuenta? —Se acerca a mí y coloca una mano en mi vientre—, traerás a un bebé a este mundo.

— ¿Qué? —miro con sorpresa a la pelirroja—, ¿estoy...?

— Si —dice sonriente.

— Estoy embarazada.

— Lo sé.

Ambas chillamos emocionadas y toma mi mano llevándome al cuarto para que me acueste.

— Yo te cuidaré, y seré quien te ayude a traer a esa bendición al mundo —Una pequeña lágrima rueda por sus ojos.

— ¿Estás bien?

— Si, es la emoción —responde  secándose las lágrimas—, voy a ser abuela.

Sonrío ante esto, ella se inclina hasta besar mi frente.

— Serás una abuela estupenda —aseguro tomando sus manos.

— ¿Sabes? Tengo unos cuántos juguetes de niños en mi panteón, te los mostraré, vuelvo en un segundo —dice y desaparece.

Me siento en la cama y sobo mi vientre.

< Seré mamá, seguro Zarek estará feliz. > Sonrío al imagibar la cara de mi esposo al recibir la noticia.

De repente sonidos de golpes se escuela han en la puerta y esta es derrumbada, dando paso a varios soldados y un hombre que reconozco, es Adonis, el hermano mellizo se Zarek.

— Adonis que... —No puedo concluir cuando se acerca a mí y sujeta mi cabello tirando de este y haciendo que me ponga de pie—. Hijo de puta, suéltame —exijo molesta y él se detiene, tirando de mí y me abofetea haciendo que caiga al suelo.

— Deberías respetar a los hombres.

— Yo sólo respeto a quien se lo merece gusano —escupo en sus zapatos y su mandíbula se tensa.

Se agacha y sujeta mi cabello en un puño mientras deseo que mi mirada lo corte en rebanadas muy pequeñas.

— Las perras como tú sólo sirven para coger, pero parece que me llevé la lotería, tú eres mi salvación.

Zarek. Mi Dios Griego personalHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora