...Que el destino decida si eras quien estaba destinado a mí....
Pov Selene
Zarek acababa de salir por la puerta y suspiro frustrada, esta batalla me carcome la cabeza desde hace días.
< Sólo estás paranoica Selene, cálmate. > Me exijo.
Me pongo de pie yendo al baño para asearme y luego colocarme mi vestido. El día pasa tranquilo y ya oscureciendo estaba a punto de ir al río cercano a por agua para los quehaceres cuando tocan a mi puerta.
Sonrío sabiendo quien es y abro, viendo a Artemisa. Al principio admito que fue extraño saber que mi esposo conocía a la Diosa y fuesen tan cercanos, pero lo cierto es que es muy agradable.
— Hola Art, ¿cómo has estado? —pregunto, siempre que Zarek va a alguna pelea ella viene a mi hogar y pasamos juntas hasta que él llegue.
— Ya sabes —Me guiña un ojo—, mi deber es pro... —frunce su ceño y entra cerrando la puerta tras ella —. ¿Te sientes bien?
La miro confundida — Si —aseguro.
— ¿Tienes algún malestar?
— Un par de náuseas desde hace un par de días, debí comer algo que me cayó mal —respondo con indiferencia y una sonrisa de ternura se asoma a sus labios.
— Oh mi niña, ¿no te das cuenta? —Se acerca a mí y coloca una mano en mi vientre—, traerás a un bebé a este mundo.
— ¿Qué? —miro con sorpresa a la pelirroja—, ¿estoy...?
— Si —dice sonriente.
— Estoy embarazada.
— Lo sé.
Ambas chillamos emocionadas y toma mi mano llevándome al cuarto para que me acueste.
— Yo te cuidaré, y seré quien te ayude a traer a esa bendición al mundo —Una pequeña lágrima rueda por sus ojos.
— ¿Estás bien?
— Si, es la emoción —responde secándose las lágrimas—, voy a ser abuela.
Sonrío ante esto, ella se inclina hasta besar mi frente.
— Serás una abuela estupenda —aseguro tomando sus manos.
— ¿Sabes? Tengo unos cuántos juguetes de niños en mi panteón, te los mostraré, vuelvo en un segundo —dice y desaparece.
Me siento en la cama y sobo mi vientre.
< Seré mamá, seguro Zarek estará feliz. > Sonrío al imagibar la cara de mi esposo al recibir la noticia.
De repente sonidos de golpes se escuela han en la puerta y esta es derrumbada, dando paso a varios soldados y un hombre que reconozco, es Adonis, el hermano mellizo se Zarek.
— Adonis que... —No puedo concluir cuando se acerca a mí y sujeta mi cabello tirando de este y haciendo que me ponga de pie—. Hijo de puta, suéltame —exijo molesta y él se detiene, tirando de mí y me abofetea haciendo que caiga al suelo.
— Deberías respetar a los hombres.
— Yo sólo respeto a quien se lo merece gusano —escupo en sus zapatos y su mandíbula se tensa.
Se agacha y sujeta mi cabello en un puño mientras deseo que mi mirada lo corte en rebanadas muy pequeñas.
— Las perras como tú sólo sirven para coger, pero parece que me llevé la lotería, tú eres mi salvación.
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Zarek. Mi Dios Griego personal
RandomUn guerrero griego ha sido invocado del pergamino que lo mantiene en cautiverio con el único propósito de servir a su invocadora, en un siglo donde todos es completamente diferente. Su nueva ama no quiere utilizarlo pero el tiene una misión que cump...
