Preparando boda
Remus y Sirius comieron juntos en la recámara, dispusieron ahí una mesa para poder disfrutar de sus alimentos sin tener que despegarse de Draco, quien continuaba durmiendo gracias a la medicina.
— No sé si hacemos bien teniéndolo aquí. —se sinceró Remus—. Es un estudiante enfermo, seguramente Dumbledore querrá estar enterado.
— Pues avísale, no creo que le importe que nos hagamos responsables del chico, después de todo es parte de mi familia.
— Una relación familiar que nunca establecieron como tal. Además, tampoco quisiera problemas con Snape.
— Me parece que Snape está demasiado ocupado por el momento para poner atención. Si te sientes responsable, sólo comunícalo a Dumbledore y ya, después de todo la fiebre por fin ha cedido y seguramente en unas horas podrá volver a su recámara.
— De acuerdo, eso haré.
— ¿Regresarás a tus clases? —preguntó al ver que su amante abandonaba la mesa luego de revisar el reloj.
— Así es, aún tengo un par de horas para los chicos de quinto, y luego me reuniré con Dumbledore para notificarle lo de Malfoy, pero regresaré en cuanto me sea posible.
— Bien, espero que para la cena podamos hacerlo los tres juntos... Sería grato ¿no?
Remus se encogió de hombros, dio un beso a Sirius y salió a impartir sus clases mientras el animago recogía los platos y volvía a encargarse de la salud del rubio.
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Esa noche, Ron tardó casi media hora en poder pronunciar una palabra, luego de que por fin consiguiera que su amigo se sincerara con él. Harry esperó pacientemente su reacción leyendo un poco, volteando ocasionalmente hacia la cama de su amigo en espera de verlo salir de su estupor.
— Pa-pa-para la próxima... —comenzó Ron empezando a recuperar el color de su rostro, Harry se incorporó sentándose en el filo de su cama, justo frente al pelirrojo, y le sonrió—... por favor, no me dejes ser tan curioso.
— Bueno, ahora ya lo sabes.
— ¿Te gusta... te gusta Snape?... ¿De verdad?... ¿Así, gustarte-gustarte, como si fuera un hombre?
— Es un hombre, Ron. —aclaró casi divertido por la confusión de su amigo.
— ¡No! ¡Es un Profesor, y no cualquiera, es el que te ha insultado más veces de las que se ha burlado de ti!
— Es un poco rudo, no lo niego, pero...
— ¡¿Rudo?! ¡Es escalofriante!
— Bueno, sí... reconozco que me estremece con frecuencia. —rió.
— ¡Harry!
— De acuerdo, no discutiré más contigo, querías la verdad pues esa es. Me enamoré de Severus Snape.
— Pe-pero... eres joven, hay muchos peces en el mar, puedes recapacitar, nadie es perfecto, Harry.
— Ya, Ron, acéptalo, porque dentro de muy poco, Severus Snape será el esposo de tu mejor amigo.
Ron volvió a palidecer, no entendía cómo Harry podía decir eso sin sufrir un infarto. Luego notó que su amigo suspiraba al volver a recostarse, se fijó más que nunca en su mirada y tuvo que reconocer que jamás se había percatado de ese brillo que ahora relucía con fuerza.
— ¿Entonces, de verdad no es broma?
— Ninguna broma, y aunque él no me quiere, yo sé que encontraré el modo de que deje de odiarme... será difícil, pero no imposible, pues es un hombre maravilloso capaz de sacrificar su vida tranquila por salvar la mía.
El pelirrojo entendió las palabras de Harry, ya no era cuestión de un hechizo para estabilizar su escoba, tampoco de actuar de espía para remediar haber delatado a Voldemort la profecía, tampoco por el recuerdo de la madre de Harry... todo eso era pasado y pasajero. Esto no, esto era por Harry y de manera permanente.
Abandonó su cama y fue a sentarse en la de su amigo observándolo con seriedad.
— Ese hombre se enamorará de ti, puedo asegurártelo. Nadie debería desaprovechar el hecho de que alguien piense y ame como tú.
— ¿Eso quiere decir que...?
— Que prometo no causarte ningún problema, callaré mi boca y cerraré mis ojos, tan sólo espero que consigas lo que quieras.
— ¡Gracias! —exclamó abrazándole efusivamente.
Ron enrojeció por la súbita muestra de entusiasmo de su amigo, afortunadamente para su salud mental, no duró mucho. Harry se apartó poniéndose sus zapatos con rapidez y corriendo hacia la puerta.
— ¿A dónde vas? —quiso saber Ron.
— ¡A planear mi boda!
Ron sonrió un poco, a pesar de que la boda era con Snape, no recordaba haber visto a su amigo tan feliz como en esos momentos. Lo vio marcharse y deseó que siguiera así por siempre.
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Me he enamorado
FanfictionUna maldición llega a la vida de dos jóvenes forzándolos a unirse a alguien más para poder salvar sus almas. ¿Qué suerte correrán con las personas que les han elegido? Snarry
