Otra vez a tu lado

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Otra vez a tu lado





Harry y Ron fueron a visitar a Draco a sus habitaciones, aquel era el último día del pelirrojo en el colegio antes de marcharse a sus vacaciones de verano. Draco permanecería ahí como era lógico, ahora era su hogar, y Harry tampoco marcharía con sus tíos, no tenía caso sabiendo que en un mes se casaría con Sebastian.


El hecho de tener que quedarse había hecho a Harry muy feliz en el primer momento, se había imaginado aprovechando los días con Severus, pero extrañamente éste ahora le rehuía por lo que el ánimo del ojiverde se había ido por los suelos, ni siquiera tenía idea del porqué el Profesor ya no quería verlo.


Se rehusaba siquiera a pensar en que finalmente había llegado a hartarlo, pero la idea era tenaz y provocaba mucha tristeza a su corazón, más ahora que la sensación de querer estar cerca de Severus continuaba intensificándose de manera inexplicable.


— ¿Y... cómo te sientes con lo de tu estado? —preguntó Harry, aun algo cohibido de referirse al embarazo de Draco.

— Excelente. —dijo el rubio entusiasmado, y Harry tuvo que reconocer que jamás le había visto así de feliz—. Ha sido la mejor decisión que he tomado.

— ¿Entonces sí habías planeado hacerlo? —cuestionó ahora Ron, seguía asombrado de que el Slytherin quisiera embarazarse tan joven.

— Por supuesto, Sirius, Remus y yo lo hablamos, ellos eran los más preocupados, pero más que nada por mis estudios, de cualquier forma no fue tan difícil convencerlos, ellos también sentían deseos de ser padres.

— ¿Y porqué no lo habían hecho?

— Por sus condiciones, Sirius no puede, pasar tantos años en Azkaban y ese tiempo tras del velo trajeron sus consecuencias, y pues de Remus la respuesta es obvia.


Ron y Harry asintieron en silencio, comprendieron que Draco había querido hacerles realidad un sueño que en algún momento descubrió que sus amantes mantenían en silencio.


— Tendrás que renunciar a algunas de las prácticas escolares. —comentó Harry.

— Potter, no entiendo cómo es que salvaste al mundo mágico y sigues siendo tan iletrado. —se burló el rubio—. Existen hechizos de protección, no es necesario renunciar a nada, simplemente debo ser cuidadoso y ya.

— Lo lamento, es que... aún no me acostumbro a la idea de que un hombre pueda gestar una vida en su interior.


Draco y Ron sonrieron divertidos al notar el sonrojo de Harry mientras miraba casi asustado el vientre del rubio, no había aún ninguna evidencia de que algo estuviese ahí adentro, y el ojiverde luchaba por no imaginarse al Slytherin luciendo un abultamiento propio de las embarazadas.


— Terminarás viéndolo tan normal como nosotros. —afirmó Draco—. Incluso puedo imaginarte del tipo que pasaría su vida embarazado hasta formar una familia mayor que la Weasley.

— ¿Qué?... ¡No, yo no!

— En esta ocasión concuerdo con Malfoy. —secundó Ron—. Te mereces formar una familia, y si no eres tú, quizá Sebastian quiera gestarlo.

— No me interesa formar una familia con Sebastian, ya he hablado con él y quedamos en ser solamente amigos y nada más... jamás tendré hijos.


Draco entornó sus párpados ante la respuesta de Harry, no tenía ninguna duda de que la decisión de su amigo era debido a que continuaba obsesionado con Severus.


— Podría apostarte que quizá en un tiempo cambies de opinión, Sebastian es muy atractivo, dudo mucho que logres permanecer indiferente a él, y viceversa.

— Yo tengo la certeza de que no será así, no me importa si es atractivo o no, simplemente no lo veo como mi pareja, no lo siento.

— Te lo preguntaré después de tu noche de bodas. —rió el rubio—. Vas a estar tan engolosinado que no querrás dejar de tener sexo ningún día de tu vida.

— Permíteme contradecirte, pero no. Ni siquiera sé si podré hacerlo esa noche.

— Eres realmente necio, Harry, ya deberías de intentar tomar tu propio camino y dejar de pensar en mi padrino.


Harry frunció el ceño, no tenía ánimo de discutir sobre ese tema y su expresión lo puso de manifiesto, tanto así que Ron y Draco decidieron no insistir.


Me he enamoradoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora