Sophia no tenía ni idea de cuanto tiempo llevaban hablando. Tampoco había forma de saberlo, ya que ambos estaban completamente incomunicados. Aún así, estaba cómoda, tranquila. Tom estaba haciendo que aquella noche dejara un sabor de boca diferente, menos amargo.
Se quedó mirándolo mientras estaba relataba alguna historia, gesticulando y mirándola fijamente.
La verdad, era bastante atractivo.
- Y entonces Bill se cayó de la cama y estuvo tres días con una venda en la cabeza por el bulto que le salió -estalló en carcajadas el de rastas.
Sus rastas. Ciertamente tenía un estilo que no estaba acostumbrada a ver. Camiseta y chaqueta oversize, pantalones largos y anchos, no tenía muy claro como andaba bien con ellos.
Su piercing del labio.
Poca gente lucía ese piercing como Tom. Le sentaba muy bien, iba a juego con su sonrisa ladeada que casi siempre llevaba.
Ambos reían, cómodos con la presencia del otro.
- Bill tiene mucha paciencia -carcajea la de pelo claro.
- Como si él fuese el bueno -Tom rueda los ojos- Yo soy el mejor, está claro.
- Qué creído te lo tienes -ríe Sophia con incredulidad.
- Es la realidad, bonita -dice este con total normalidad.
A estas alturas de la larga conversación, Sophia ya se había percatado de que este era un tanto directo y no se cortaba un pelo. No le incomodaba, pero seguía triste por saber que quien le decía esas cosas anteriormente, ya no forma parte de su vida.
Esta lanza una mirada al cielo, viendo que comenzaba a amanecer. Suspira y se pone en pie, tratando de limpiar el pantalón por la parte trasera.
- Ya te vas, ¿eh? -pregunta el moreno, a lo que ella asiente- ¿Nos volveremos a ver?
Sophia eleva una ceja. Tom quería volver a verla, ¿quería ella volver a verle?
Sí. Tarda un poco en llegar a esa conclusión. Le acaba de conocer, aún así, ese encuentro le había salvado de quién sabe qué aquella noche.
-Sophia asiente- Sí, estaría bien.
- Mañana seguramente salgamos por Alexanderplatz, podrías venir también -sonríe esté cálidamente. Hablaba de sus amigos y su hermano. No los conocía pero, qué más da ya, ¿no?
- Genial -sonríe esta- ¿Las 6 suena bien? -Tom asiente, les daría tiempo a los dos a dormir y no tener las pintas que tenían en ese momento- Nos vemos entonces, ¡compra tabaco!
Sophia se aleja de Tom a paso normal, abrazando su cuerpo pero agradeciendo que el de rastas le dejase su chaqueta rato antes de tener que irse. Toma una calada de aire profunda y suspira, acercando su nariz a la manga de la chaqueta. Huele bien.
A Tom.
Poco después llegó al apartamento, sin saber qué hora era. Gira la llave dentro de la cerradura y la puerta se abre, dejando ver la imagen de su madre. Bastante enfadada, como era evidente.
- Sophia García -gruñe esta- ¿Te das cuenta de la hora que es? -esta niega- las 7 y media.
Había estado con Tom 3 horas y media. Solos en una plaza, hablando.
- Lo siento -la madre suspira ante la disculpa de esta- Ha sido una noche de mierda, ¿vale?
- Pensé que habías salido con.. -Sophia le interrumpe, por lo que esta se extraña.
- Sí, pero .. -toma aire, manteniendo la mirada en cualquier otro punto de la habitación- No estamos juntos.
- Oh, Soph -la madre se acerca a ella y la abraza con fuerza. Esta no estaba muy cómoda con reconocer eso delante de su madre, estaba demasiado reciente. Aún así, no estaba mal algo de apoyo- ¿Qué ha pasado?
Qué no había pasado.
Le había traicionado, quizás de la peor manera posible. Dolía tanto el pensar que estuvo pasando durante tanto tiempo sin ella darse cuenta.
- No quiero hablar ahora de eso -sonríe amargamente, a lo que la madre asiente, comprensiva- Quiero dormir.
Esta deja un beso en la frente de su hija y la deja pasar a su habitación, donde se encierra y se deja caer en la cama como peso muerto.
Todos los pensamientos se desataron y formaban un caos impresionante. Era como verlos proyectados en el techo de su habitación. Su corazón había sido roto en pedazos, pero horas después llegó el extraño que hizo que se olvidase por un rato, como si jamás se hubiese roto.
Tom.
Le daba muchas vueltas. Tom, a quien no conocía hasta hace escasas horas. Su mirada vuela hacia la vacía caja de cigarrillos que ambos habían acabado, ahora en el suelo de la habitación. Sophia sonríe, recordando que este no tenía y a ella no me importaba compartir.
Entonces.. ¿Había sido buena noche? No. Pero sí.
Intenta echar mano de su teléfono, acordándose de que lo estrelló contra el suelo en un momento de rabia. Suspira con pesadez. Se levanta y se dirige hacia los pequeños cajones cerca de su cama, buscando su teléfono antiguo, que todavía funcionaba.
Compró el nuevo con sus ahorros, ahora para nada. Ríe ante la estupidez y lo deja cargando. Vuelve a echarse sobre la cama y sus ojos empiezan a doler, por la falta de sueño. Los cierra despacio, dejándose caer en un profundo descanso.
Mucho por hoy, ¿no?
es un capítulo corto pero prometo hacerlos un poquito más largos! tengo el día un poco ocupado, pero i'll make it up to you :) -N
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FATE || Tom Kaulitz
RomanceLo que une el destino es tan fuerte que, tomes el camino que tomes y vivas lo que vivas, siempre te encontrarás con él de nuevo.
