5

6K 375 73
                                        

Habían pasado dos días y no habían vuelto a hablar, lo que ponía nervioso a Bill, quien estaba, a escondidas, orquestando todo.

- Llámale -exclama Bill, viendo como su hermano suspira y niega levemente- Eres cobarde.

- ¿Y si no quiere hablar? Ella tampoco me ha llamado -respondió encogiéndose de hombros, volviendo loco a su hermano.

- Creo que si ella no hubiera querido hablar contigo, te hubiera mandado a la misma mierda de momento -razona Bill, llevaba razón- Así que, llámala.

Al otro lado del océano, en Europa, Sophia daba vueltas por su habitación, su madre sentada en la cama.

- ¿Por qué no me llama? -pregunta esta, algo agobiada- Si quisiera hablar, me habría llamado. Si piensa que voy a ir tras él como una de sus fans locas, se equivoca.

Ella era exactamente lo mismo que una fan corriente, solo que había salido con él.

- Creo que le estás dando demasiadas vueltas -carcajea su madre- No te había visto así de viva en mucho tiempo.

Aquel comentario le hizo reflexionar. El tiempo que había estado sin Tom, era algo que prefería no recordar, puesto que sentía como si el sol no hubiera salido en milenios. Él tenía ese poder en su vida, con solo aparecer.

- Llámale -sonríe su madre- Quieres hacerlo.

Claro que quería hacerlo. De hecho, quería cruzar el océano y plantarse frente a él para besarle y que no se separen nunca más, pero ahí estaba, en Berlín, sola.

Se sentó frente al teléfono, dudando en si llamar o no. No quería darle la satisfacción de que con solo hacer una pequeña aparición, esta iba a perseguirle e insistir en que siga siendo así, mucho menos después de haberlo dejado así.

De nuevo, ¿A quién quería engañar?

Coge el teléfono y sin pensarlo mucho, antes de arrepentirse, le da al botón de "llamar" y empieza a dar cobertura. Sophia entra en pánico, tapándose la cara con un cojín, hasta que una voz al otro lado de la línea da señales de vida.

- Hola -habló Tom, claramente nervioso- Ya pensé que no volveríamos a hablar.

- Sí, bueno -aclara su garganta- He estado un poco liada.

Liada consigo misma, porque llevaba ausente de clases cerca de 1 semana.

- No hay problema -carcajea Tom- ¿Cómo es el tiempo por allí?

Los ojos de Sophia se abren de par en par de golpe, ante la sorpresa de la pregunta de Tom, ¿Cómo está el tiempo? ¿Eso le dices a tu ex novia de 4 años?

No puede evitarlo, estalla en risas. Es una de esas preguntas que lanzas al aire cuando realmente no sabes qué decir, y le parecía adorable que este estuviese completamente sin cartas que jugar.

- Tom -dice entre risas- ¿Esa es tu mejor pregunta?

- Echaba de menos tu risa -confiesa, pillándola por sorpresa, quedándose en silencio y con las mejillas encendidas.

Eso le sonaba más al Tom que conocía.

- Y.. Y yo la tuya -confesó la rubia, notando como se formaba en su rostro una amplia sonrisa- Mucho.

- No te ha cambiado la voz -añadía Tom, sincerándose- Sigues sonando igual de tierna.

Si seguía diciendo esas cosas, podría echarse a llorar. No sabía cuanto necesitaba volver a oír eso de su parte hasta que lo dijo y algo nació dentro de ella.

FATE || Tom Kaulitz Donde viven las historias. Descúbrelo ahora