Era el último día, Sophia debía volver a Berlín y los chicos proseguir con la gira, dirigiéndose a Latinoamérica. Se encontraban en el aeropuerto, despidiéndose de esta.
- Nos veremos en un mes, ¿vale? Iremos a por ti -susurra Tom, dejando un pequeño beso en su frente.
- No quiero volver allí -susurra, abrazándose fuerte al pecho del de rastas.
- Pasará rápido -habla Georg- Además, vas a estar ocupada con tanto fan.
- Sobre todo fans -carcajea esta, quitándose el
pequeño rastro de lágrimas- Me odian.
- Te querrán -interviene Gustav- Dales tiempo.
- Exacto -corrobora Bill, poniendo una mano en el hombro de Sophia- Se acostumbrarán.
Eso esperaba. No quería darle mucha importancia a lo que los seguidores de los chicos pudieran decir, pero siempre es mejor no es saber que hay comentarios malos, y por desgracia, era muy consciente. Los entiende, a fin de cuentas, ¿quién no querría estar con Tom?
- Vale -suspira.
"Passengers for the flight T890 destination Berlín, Germany, report to gate 3 in the next 5 minutes, the doors may open soon"
- Creo que me llaman -añade con una sonrisa amarga.
- Ven -susurra Tom, agarrando su brazo y tirando de ella hacia su pecho, abrazándola de nuevo, solo que un poco más fuerte esta vez.
- No quiero llorar -solloza Bill.
- Has estado sin verla cuatro años -comenta Georg- Creo que puedes aguantar un mes más.
Aquello hizo que todos soltaran una pequeña carcajada, dándole un abrazo a Sophia antes de que esta comenzase a andar, alejándose de ellos. Se detiene un segundo y mira hacia atrás, clavando sus ojos en Tom. Este tenía una sonrisa ladeada y su mano derecha levantada, diciendo adiós. Esta frunce el ceño, sintiendo como le invadían las ganas de llorar. Suelta la maleta, que cae al suelo, y corre hacia Tom para un último abrazo. Un último beso.
Este agarra su cintura mientras la eleva ligeramente en el aire, dejando sus labios danzar, en lo que se mezclan con el sabor dulce de las lágrimas.
- Ve antes de que me arrepienta -sonríe Tom, intentando no dejarle saber a Sophia que estaba triste por su partida.
Esta asiente, despidiéndose de nuevo de los chicos con la mano, sonriéndoles. Esta vez, no iba a mirar hacia atrás, ya que si lo hacía, es posible que pudiera perder el avión y quedarse en Nueva York. No sería tan maño, ¿no?
Cuando acabasen la gira, iban a pasar dos meses en Los Angeles, donde vivían desde hacía un par de años. La razón por la que dejaron Alemania, su hogar, el constante acoso que sufrieron, afectando también a sus seres queridos. Tuvieron que levantar una especie de valla para poder tener algo de privacidad, pero la situación se empezó a hacer insoportable, por lo que se mudaron al otro lado del charco, donde disfrutan de una vida más tranquila. Aquello no quitaba que echasen de menos el país y a la gente que vive allí.
Sophia iba a acompañarlos, cuando acabasen. Dos meses en Estados Unidos, en Los Angeles. En un año, iba a viajar más de lo que había viajado en toda su vida. Su madre, por otro lado, no estaba tan entusiasmada con la idea, ya que se había acostumbrado a tener a su hija en casa, sin necesidad de que esta se fuera. De repente, no para de viajar y empieza a crear su vida, lejos de ella. Le dolía, pero lo entendía. Era su momento de explorar el mundo y lo en que dirección quería volar, solo que como madre, es triste verles irse.
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FATE || Tom Kaulitz
RomanceLo que une el destino es tan fuerte que, tomes el camino que tomes y vivas lo que vivas, siempre te encontrarás con él de nuevo.
