Mordía su labio inferior recordando lo que había pasado hacia solo dos horas; el beso con Tom.
Su cabeza repetía una y otra vez la escena, la posición de sus manos, el temblor de sus piernas al toque del de rastas, todo. Podía sentirlo como si acabase de pasar.
Sonríe, casi sin darse cuenta.
De repente, un sentimiento de preocupación la inunda. ¿Y si todo se vuelve raro? ¿Y si.. vuelve a pasar lo mismo que con Gunter?
No. Tom no es Gunter. Jamás lo será.
Recordó su historia con Gunter. El recuerdo ya no era tan doloroso gracias a todo el apoyo que los chicos le habían dado. También es de suponer que el hecho de haberse fijado en Tom también fue de ayuda.
Lanza un suspiro profundo al aire, vaciando sus pulmones.
FLASBACK:
- Gunter, ¿puedes venir? -gritaba la rubia desde el baño. Este se acerca y se apoya en el marco de la puerta- Abróchalo, por favor.
Hablaba de su sujetador, dado que se había duchado. Tenían plena confianza, ya que llevaban saliendo un par de años.
- Es una lástima, porque estás mejor sin él -gruñía con una sonrisa ladeada. Sophia sonrió pero negó con la cabeza- ¿Qué? Es la verdad.
Las manos de este comenzaron a rozar sus hombros, queriendo deslizar el tirante del sujetador por estos, para quitárselo. Sophia entre risas quita sus manos de sus hombros, volviendo a colocar los tirantes en su sitio.
- No, Gunter -carcajeaba.
- Vamos, hace ya días -gruñe este, volviendo a deslizar hacia abajo los tirantes, pero sin la misma suavidad.
- ¿Y qué? El sexo no es tan importante -decía esta mientras se daba la vuelta para encontrarse cara a cara con Gunter.
- Claro que lo es -espeta este- Me apetece, no seas una rígida.
Ese comentario pilló a Sophia por sorpresa y no le estaba gustando por dónde iba la conversación.
- Gunter, no quiero -susurró esta, con una expresión de decepción en su rostro.
La respuesta no fue del agrado de Gunter, por lo que decidió cogerla por las piernas y echar su cuerpo sobre su hombro derecho, dirigiéndose a la habitación.
Esta pataleaba, sin entender muy bien qué es lo que estaba pasando y estaba por pasar. Le pedía una y otra vez que la dejara en el suelo, que la dejase en paz. Este no respondía, solo se escuchaba su respiración acelerada y sus pies descalzos contra el suelo.
La deja tendida sobre la cama y rápidamente se abalanza sobre ella, comenzando a dar besos por su cuello. Aquello la incomodaba, en cualquier otra situación le hubiera gustado, pero en ese momento, solo sentía pánico.
¿No sería capaz no?
Es lo único en lo que podía pensar mientras intentaba apartarlo de encima suya, pero era en vano.
- Déjame, por favor -su voz cada vez se oía más quebrada, solo quería irse.
- No. Estoy cansado de esperar -gruñe con fuerza.
Lloraba. No se había dado cuenta de que estaba llorando, era su primer instinto. Tras pelear y pelear, dejó de insistir en que la dejara, porque no podía luchar contra el peso del chico.
Cerró los ojos y quedó inmóvil, completamente a su merced. Oía la cremallera de los pantalones de este, y el sonido del cinturón chocar contra el suelo. Sentía sus pieles rozarse, sabía que iba a pasar, ya no tenía duda.
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FATE || Tom Kaulitz
RomanceLo que une el destino es tan fuerte que, tomes el camino que tomes y vivas lo que vivas, siempre te encontrarás con él de nuevo.
