9

13.8K 833 470
                                        

Tom podía sentir algo creciendo en él, y no era nada menos que su miembro. Lo sentía palpitar contra el pantalón, era lo que ella provocaba en él, pero no quería decirlo para no incomodarla.

Esta pareció percatarse y no dudó un segundo en posicionar su mano encima. Tom pegó un pequeño salto, placer y sorpresa, estaba sensible al tacto y no esperaba que Sophia hiciese eso.

Se separan del beso y se miran, este queriéndose asegurar de que ella quiere ir en esa dirección y ella asegurándole de que quiere.

Le desea tanto como él a ella.

La mano de Sophia ahora se movía por encima de su miembro, haciendo que una serie de gemidos salieran de la boca de Tom, rompiendo el beso.

Este tira su cabeza hacia atrás con la boca entreabierta. El ambiente era muy pesado y empezaba a hacer mucha calor.

- Joder, Soph -gruñe Tom envuelto en placer, sintiendo como cada vez su miembro duele más.

Esta se separa de él y se quita la camiseta que llevaba, dejando ver su pecho desnudo, dado que Sophia odiaba llevar sujetador estando en su casa, era incómodo.

Tom tenia su vista clavado en ellos, eran pequeños pero perfectos para él. Se inclina hacia ella y posa sus labios tímidamente sobre uno de ellos, pasando su lengua lentamente.

La piel de Sophia se eriza ante la humedad de su lengua, encorvándose hacia atrás y llevando una de sus manos a la cabeza de Tom.

Ambos estaban excitados, casi al límite.

Tom se separa y procede a quitarse la camiseta y los pantalones, con la mirada siempre clavada en Sophia, quien le miraba con cierto hambre.

Sophia estaba segura, quería a Tom en todos los sentidos posibles.

Estaba solo en calzoncillos, dejando ver un notable bulto en estos. Sophia sonríe y lleva sus manos al borde de estos, tirando hacia abajo lentamente para molestar a Tom.

Este la mira sorprendido y con ansia, cada vez se le hacía más difícil controlarse.

Los calzoncillos están en el suelo y Tom está ahora completamente desnudo, incluso sin gorra. Las rastas de Tom al descontrol solo hacía que Sophia le viese más atractivo, más íntimo.

La ropa de Sophia empezaba a acumularse en el suelo, hasta estar completamente desnuda, al igual que este.

Ambos echados en la cama, Tom encima de ella. Baja la mirada y se centra en su entrada, con un ligero color rosado y cierto brillo, estaba húmeda.

Tom relame sus labios y gruñe, está tan cerca de volverse loco por ella. Esta baja una mano y acaricia ligeramente su miembro, haciendo que Tom lance un gemido tan alto, tan grave.

- Te necesito -gime Tom, con los ojos cerrados- Te necesito ya.

Sophia sonríe triunfante, sabia que le estaba volviendo loco con la espera, aunque ella también se encontraba impaciente. Este se termina de posicionar encima de ella, su miembro rozando su entrada, lo que hace que ambos se estremezcan y lancen un gemido al aire.

- ¿Lista? -susurra Tom, está asiente sonriéndole, haciendo que este se sienta seguro y tranquilo.

Dicho eso, Tom se desliza dentro de ella lentamente. Ambos con la piel erizada y no puedo evitar gemir desde lo más profundo de sus gargantas.

- ¡Tom! -grita Sophia. No era miedo, ni dolor. Era placer, puro y duro placer.

Tom tenía su ceño fruncido y estaba concentrado en no hacerle daño, pero le estaba costando, debido a todo el placer que le estaba provocando.

Una vez que la había penetrado completamente, se unen en un breve beso y Sophia le mira a los ojos.

- Rápido -exigió esta.

Eso fue todo lo que Tom necesitó para comenzar a salir y entrar con todo el ansía que tenía.

Se movía con ritmo, aunque a veces la molestaba, yendo rápido, luego lento, más duro, más flojo.

Se estaba volviendo loca, necesitaba tener el control.

En un movimiento brusco, les hace cambiar de postura y ahora es ella la que está encima. Tom la mira sorprendido por verla tomar la iniciativa.

Esta suspira y coloca el miembro de este en su entrada de nuevo, dejándose caer sobre este en un movimiento brusco. Ambos gritan.

De un momento a otro, ella se encontraba pegando ligeros saltos y moviendo sus caderas para que Tom entrase y saliese de ella al ritmo que ella quería. Tom sentía tanto placer que todo empezó a nublarse, sabiendo lo que estaba a punto de pasar.

Sophia se dio cuenta, dado que ella también estaba cerca. Acelera sus movimientos y Tom gruñe con profundidad, al borde de la locura.

Los gritos de Sophia inundaban la habitación. Esa imagen para el de rastas no tenía precio, incluso en la situación más primitiva estaba preciosa.

Tom la mira, como avisándola, esta asiente y tras unos saltos, se quita de encima y entonces es cuando ambos llegan al punto más alto.

Tom agarra su miembro, subiendo su mano de arriba a abajo, aprovechando el subidón. Ambos gimen mientras surfean la ola del orgasmo.

Quedan tendidos en la cama, cubiertos en sudor. Se miran e inmediatamente ríen. No podían creer que lo habían hecho.

Y había sido la vez perfecta para Sophia. Se había sentido protegida, escuchada y cuidada. Sabía que Tom adoraba su cuerpo y lo respetaba.

No se había equivocado en hacerlo con él, a fin de cuentas era él, era Tom.

- No estás nada mal -ríe Sophia. Tom la mira con la boca abierta en sorpresa, lo que hace a esta reír más.

- ¿Huh? Te estaba encantando -espeta Tom con una sonrisa- Te vuelve loca.

- ¿El qué, exactamente? -pregunta Sophia con humor.

- Mi p.. -Sophia lo corta antes de que pudiera decirlo.

- ¡No! -grita esta entre risas.

- No recuerdo que dijeras que no entre tanto grito -responde Tom, riéndose.

Había sido el mejor sexo que Tom había tenido, a pesar de la experiencia que tenía. La imagen de Sophia tomar el control dandole tanto placer que era difícil controlarlo. Podría volver a tener una erección solo de pensar en ello.

- Gracias -susurra Sophia, mirándolo a los ojos.

Ahora su cuerpo olía a Tom, ahora su tacto estaba por todo su cuerpo.

Este no respondió, solo sonrió y posó un beso en la frente de la rubia.

- ¿Un cigarro? -pregunta esta, Tom ríe y asiente.

Se sentía tan bien, el estar bien. Con él siempre estaba bien y sentía que todo el peso sobre su espalda se había esfumado.

Tom por su parte, sentía tanta felicidad. No había una chica como ella.

Sophia era la única chica con la que se podía sentar a las 4 de la mañana a fumar en el suelo y hablar de cualquier cosa, a fin y al cabo.














+18 😔😔 JAJAJA
Espero que os haya gustado, no muy específico pero específico, no? 💋

FATE || Tom Kaulitz Donde viven las historias. Descúbrelo ahora