3. ¿Es tu primer partido?

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Tal y como Pedri dijo, a las 5 en punto estaba en mi puerta, esperándome. Bajé a toda prisa cuando le vi, reconociendo su coche del martes, cuando fuimos a comer juntos. Me senté en el asiento del copiloto, y esta vez me dirigí yo a darle un beso en la mejilla, cosa que le sorprendió. 

-Hola guapa, ¿preparada para el mejor partido de tu vida?.-me miró fijamente- 

-Pues no se sí el mejor, pero el único que vi en persona seguro que sí.-reí, a lo que frunció el ceño.- Nunca fui a un estadio. 

-Pues hoy estás de suerte, después del partido si quieres y podemos, te muestro todos los secretos del Camp Nou.-guiñó un ojo riendo.

Asentí feliz y nos dirigimos hacia el estadio. Pedri decidió ir por la puerta trasera, según él porque habría menos gente, lo que haría que yo me agobiara menos. Era bastante agradable y me encantaba que se preocupara por esas cosas. 

Una vez dentro, y después de haber pasado por una avalancha de, los que supongo serían sus fans, aparcó en un subterráneo y se dirigió conmigo hacia unas escaleras que nos dirigían hacia arriba. Era increíblemente precioso por dentro, no quería imaginar el campo en sí. 

Tras 20 minutos de espera, me dirigió hacia las gradas, donde me sentaría con los demás acompañantes de los jugadores. Me dio tanta vergüenza, como nervios, pues, a parte de que no conocía a nadie, no quería que pensaran cosas que no son. Cuando me senté en el que me dijo sería mi sitio, se me acercaron dos chicas, una rubia y otra morena. A la segunda la reconocí del día de los cócteles, dónde nos habíamos conocido Pedri y yo. La morena se dirigió hacia mi sentándose a mi derecha. 

-Hola guapa, debes ser Claudia, ¿verdad?.-asentí confusa, a lo que ella se dio cuenta.-Soy Sira y ella es Mikky, Pedri nos ha hablado de ti y nos ha dicho que viniéramos contigo, para que no te sintieras sola. ¿Es tu primer partido?.-sonrió.-

Ambas parecían adorables. Sira tenía el pelo oscuro y era alta, parecía una modelo completamente. Era preciosa. Mikky por su parte, era más o menos de mi estatura, y también era muy guapa, tenía unos ojazos y un pelo rubio precioso. Me parecieron agradables. 

-Sí, bueno, es la primera vez que vengo en mi vida a un estadio y estoy algo desubicada. No es que sea tan tan fan del fútbol.-reí.- Perdona que os pregunte, pero, ¿sois familiares de alguno de los futbolistas o algo?.-no sé de dónde me quité la vergüenza para preguntar algo así, pero ya había salido de mi boca cuando quise darme cuenta.-

-Oh sí, yo soy la novia de Frenckie, y ella de Ferrán, son el número 21 y el 11.-sonrió Mikky.

-Ah vale, pues encantada chicas.-sonreí sin saber qué decir, aunque fui salvada por la campana, literalmente, cuando empezaron a oírse voces que daban comienzo al partido-. 

Fue increíble vivir eso en primera persona y tan cerca del campo, no podía apartar la vista de los jugadores, no quería imaginar cómo debían sentirse sus familiares y amigos, aunque cada vez que miraba a las dos chicas que estaban conmigo, podía ver el brillo en sus ojos, lo que me hacía imaginar lo felices y orgullosas que estaban de ellos. 

Una vez acabó el partido, con una victoria del Barcelona, Sira me agarró de la mano para dirigirme hacia dentro, diciéndome que tendríamos que esperar allí a nuestros acompañantes una vez dieran las entrevistas necesarias y se ducharan. Asentí feliz, tenía ganas de ver a Pedri y felicitarle. 

Ahí me di cuenta de que le había cogido cariño a Pedri en, literalmente cuatro días. Aunque ese cariño era completamente como un amigo, nada más, cosa que en parte me agradecía a mi misma. 

Tras algo más de media hora, se aproximaron hacia nosotras algunos de los jugadores del club, los cuales en su mayoría me miraron con una cara algo rara. Era normal, no me conocían, no sabían que hacía ahí o si era una fan loca que se había colado. Bueno, suponía que no pensaban esto último, ya que me encontraba hablando con Mikky y Sira. 

Un moreno y un rubio fueron los primeros en avalanzarse hacia sus parejas, las chicas que me acompañaban, y saludarlas. Tras ellos, llegaba una cara que ya se me hacía más que conocida, a lo que sonreí y le di un abrazo muy fuerte dándole la enhorabuena por el partido que había jugado. 

-¿Te ha gustado?.-decía Pedri sonriendo cual niño pequeño.

-Has estado genial, Pedri, me ha encantado, de verdad, muchísimas gracias por la invitación. Ha sido maravilloso.-le agradecía plenamente que hubiera pensado en mí para invitarme al partido, ya que apenas nos conocíamos. 

Tras una charla con él, me presentó a varios de sus compañeros, que si no me equivoco fueron Ferrán (la pareja de Sira), que era bastante simpático, Frenckie, que por su parte era igual a su novia, eran adorables, Ansu (el cual tenía pinta de ser el bromista del grupo. Me dio un abrazo como si fuéramos amigos de toda la vida, a lo que yo reí) y Balde (que simplemente me dio dos besos sonriendo, parecía algo más tímido). 

A continuación nos despedimos de estos y nos dirigimos a conocer el Camp Nou, cosa que nos llevó aproximadamente una hora. Era precioso, tanto o más como me lo pareció al entrar. Pedri me llevó después a mi casa de vuelta, agradeciéndome que le acompañara, a lo que yo le di una sonrisa y le dije que fue todo un placer. Cuando nos despedimos e iba a irse, me paró antes de bajar del coche. 

-Claudia, vamos a quedar mañana para comer en mi casa los chicos, Sira, Mikky y yo. Aún no sé si vendrá alguno más que no hayas conocido a parte de Gavi. ¿Te quieres venir?.-preguntó.-

-¿Yo?, ¿a comer a tu casa con tus amigos?

-Sí, bueno, te considero una amiga. ¿Sabes? Me gustaría que nos conociéramos más, pero solo como amigos, no te hagas ilusiones.-rió, a lo que yo le dí suave en el brazo- Era broma

Me pareció tan adorable ver su mirada, y lo sincero que parecía, que no tuve de otra que aceptar, aunque tampoco es que no me apeteciera, simplemente me daba vergüenza ir a una comida con sus amigos y demás, pero por lo menos era en su casa, algo que agradecía, porque sería más informal. 

-¿Qué llevo entonces mañana a la comida?.-se le iluminaron los ojos y yo reí.-

-Tu presencia, que para mí ya es mucho. ¡Ah! y ropa de piscina, aún hace buen tiempo y seguramente pasemos el día dentro de ella.-reía mirándome-

-Perfecto entonces, muchas gracias por la invitación Pedri.-me despedí dándole un beso en la mejilla y un abrazo.-

Cuando se fue me quedé pensando. Pedri era una persona muy agradable, y, aunque a penas nos conocíamos, yo le sentía como de mi familia de toda la vida. Estaba ganándose mi cariño a una velocidad que hasta a mi me asustaba. Ya le consideraba mi amigo. 

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