4. ¿Quién eres?

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A la mañana siguiente mandé un mensaje de Pedri para que me enviara la dirección dónde tenía que ir, cosa que no tuve que esperar mucho, porque llegó a los pocos minutos. Este chico estaba siempre con el móvil. 

Cuando ya eran las 12, me puse mi bikini rosa y encima un vestido blanco. Me hice una coleta y cogí mi bolso. Me dijo Pedri que antes de hacer la comida tomaríamos algo allí, que me fuera ya si estaba lista, por lo que me monté en el coche y me dirigí a su hogar. 

Cuando llegué a la puerta, me quedé flipando. Su casa era preciosa. Era una especie de chalet, todo blanco, en el que ya se escuchaba ruido, a lo que reí. Aparqué el coche y le mandé un mensaje para que me abriera. Cuando la puerta se movió, me abrió otra cara conocida, Sira. 

-Hola guapa, que bien que ya estés aquí, Mikky no pudo venir y ya me sentía entre orangutanes.-rió, a lo que yo le seguí.- Nada, no te lo creas, era broma, son más majos de lo que parecen. 

Una vez pasamos dentro, nos dirigimos al patio, que era bastante grande. Ahí divisé a Pedri, quien estaba llevando toda la bebida a la mesita que tenía. Una vez me vio, sonrió y se dirigió a mi para darme un abrazo, el cual correspondí gratamente. 

-¿Qué tal estás?.-me dijo.

-Muy bien, tu casa es preciosa.-le miré mientras sonreía.

-No es solo mía, vivo con Gavi, aunque creo que a él no le conoces, ¿verdad?.-negué con la cabeza.-Es que ayer se fue antes de que pudiera presentaros. Ahora está arriba, en un momento bajará. Ponte cómoda y coge lo que quieras para beber.-me dio un beso en la mejilla.-

Le di las gracias y fui a coger un vaso para echarme Coca Cola. Una vez lo tuve, me dirigí a saludar a los chicos que conocí ayer, los cuales me recibieron muy bien. Parecían una gran familia, tanto fuera como dentro del campo, y eso era genial.

Al rato, decidí ir al baño, preguntando a Ansu dónde estaba. Él me dirigió hacia dentro de la casa y me señaló una puerta que había al fondo, por lo que fui hacia allí. Cuando iba a salir, me crucé con un chico que no conocía, el que suponía era Gavi. Ahí me di cuenta de que él era el otro chico que estaba en el bar con Pedri aquel día.

-¿Quién eres?-me miró fijamente y bastante serio.-

-Soy Claudia, me ha invitado Ped...-no me dejó terminar-

-Ah vale, ya sé. Soy Gavi.-me miró otra vez. Su mirada estaba bastante seria, supongo que no le apetecería que yo estuviera ahí sin conocerme de nada. Una vez dijo esto se fue, sin dejarme responder.-

Me dirigí otra vez al patio con los demás, dónde ya se había sumado Gavi. Pedri intentó presentarnos, y el otro le dijo que ya nos habíamos conocido. No se si era borde, o simplemente no le apetecía compartir su espacio conmigo. 

Pasamos la mañana entre risas, el chico que recién conocía parecía más tranquilo y ahora era algo más agradable, aunque conmigo personalmente no compartió palabras. Tampoco podía culparle, estaba en su casa y no me conocía. Suponía que lo de ser futbolista y tener cerca gente que no conoces debía ser algo raro. 

Comimos y nos bañamos en la piscina. Estuve casi toda la tarde hablando con Pedri, Sira y Ansu. Los últimos dos habían sido todo un descubrimiento, aunque en verdad todos eran bastante simpáticos. La verdad es que me alegraba un montón de haber chocado con Pedri, aunque pareciera broma. 

Una vez comenzó a oscurecer, decidí que era hora de volver a casa. Tenía que organizar la semana en la revista y aún no había empezado. Tenía todo el día de mañana, pero era bastante cuadriculada y no podía salir nada mal en mi segunda semana. 

Se lo dije a Pedri, a lo que él me miró intentando hacer un puchero, evitando que me fuera, a lo que yo reí y me negué. Me despedí de todos los chicos con un beso, y un abrazo a Sira, la cual me pidió mi número de teléfono para quedar más veces. Sin más que hacer, el pelinegro me acompañó a la salida para despedirse de mi y nos fundimos en un abrazo. 

-Muchas gracias por la invitación Pedri, he disfrutado un montón. 

-Cuando quieras aquí estoy.-sonrió.- Te hablaré esta semana para quedar, ¿vale? No vas a librarte de mi.-me dijo con tono amenazante.

-Vale.-reí viendo su cara.- Hasta pronto entonces. No me eches de menos.-dije de broma riendo mientras me dirigía al coche-

-En tus mejores sueños rubia.-gritó él-

Fui al coche y me dirigí a casa. Cuando llegué, tras una ducha y coger algo de fruta, me puse a revisar la semana que nos esperaba. Al acabar pensé en los chicos. Hacía dos semanas casi desde que conocí a Pedri, y, aunque no habíamos hablado todos los días desde entonces, estaba siendo una persona increíble conmigo. 

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