Faltaba poco para su cumpleaños y eso traía consigo muchos sentimientos que no sabía si era capaz de manejar, Akiko siempre los había celebrado, significaba algo importante para ella, y esta vez quería que todo saliera bien, las últimas semanas habían sido tranquilas, de alguna u otra forma había logrado evitar las peleas con Max, pues había puesto todo de sí para lograrlo y parecía dar resultados positivos hasta cierto punto, pero todo lo que parecía ir bien de pronto se opacó por culpa de un hombre que ya no se podía controlar, un hombre que parecía infeliz de solo estar en casa, un hombre que rompió su promesa una vez más.
Esta vez fue la cena el problema, algo que no encajó en sus gustos culinarios lo hizo estallar, en el fondo había algo más y ambos lo sabían, pero como siempre, ella optó por callar, era lo mejor que podía hacer para no agrandar las cosas, sin embargo el sonido de los platos al caer al suelo, los gritos de Max y los ladridos de Akari detonaban lo que parecía ser un explosivo dentro de la mirada de su pareja quien enceguecido por la rabia comenzó a decir cosas sin sentido como solía hacer últimamente, solo que esta vez hubo violencia nuevamente. Ella intentaba controlarse y quería limpiar el desastre del suelo mientras rogaba al cielo que Akari se callara, con Tora no había problema, era un gato demasiado inteligente y sabía protegerse, y siempre fue el favorito de Max, jamás se desquitaba con él.
Ella limpiaba aquel desastre mientras algunas lágrimas se asomaban en sus ojos, pensaba en sus amigas que la habían invitado a casa de Francisca a ver una película, pensaba que podía estar ahora mismo allí y no estar escuchando como la denigraban cada vez más y la trataban de lo peor. Aguantó lo que más pudo, el nudo en su garganta quería desatarse, sin embargo solo tragaba fuerte para no decir nada, para no agrandar la situación, pero Max seguía diciendo cosas horribles y eso le hacía doler el alma, ¿Cómo era posible que una persona que había amado tanto la tratara así? ¿Qué esperaba él de ella? ¿Por qué ella seguía aguantando? eso y mil cosas más pasaban por su mente hasta que él la tomó de un brazo y la levantó con fuerza haciendo que gritara de dolor, la miró unos segundos como si analizara la situación por completo y eso hacía, puesto que sus golpes se dirigían a lugares no visibles para el resto de las personas, esta vez calculó fríamente cada uno de sus movimientos, mientras Akiko solo lloraba, pensó que era el fin, muchos recuerdos pasaron frente a sus ojos y quiso entregarse al dolor que era más fuerte que ella en ese momento, pero recordó que sus amadas mascotas se quedarían con esa bestia si ella permitía que fuera el fin, no supo qué fue lo que pasó pero él la miró nuevamente y reaccionó, dejó de golpearla y la tiró al suelo para luego sentarse a su lado y luego de unos minutos comenzar a acariciarla pidiendo perdón, ella tenía muchas opciones y una de ellas era perdonarlo nuevamente, pero esta vez las cosas ya se habían salido de control y sabía perfectamente que si lo perdonaba una vez más viviría eternamente en ese bucle, por otra parte, esta era su oportunidad para salir de ahí de una vez, así que sin decir palabra alguna secó sus lágrimas y lo fulminó con la mirada, sacó las pocas fuerzas que tenía y se dirigió a la habitación, empacó un par de cosas, buscó a Tora y lo puso en su jaula de transporte, tomó a Akari en brazos. Caminó hasta la entrada de la casa a paso firme, se volteó, miró a Max quien estaba atónito en el suelo y le dijo: "Quiero que te vayas de mi casa" cruzó la puerta temblando, nunca supo de dónde salieron esas palabras y el valor para hacerlo, temía que él saliera detrás de ella e hiciera lo que quisiera, pero no lo hizo, solo se quedó en el suelo agarrando su cabeza con ambas manos con la mirada perdida, mientras le sangraba la nariz.
Tocó el timbre con la esperanza de que él no la encontrara, de que ojalá siguiera en el suelo toda la noche sin buscarla, sin aparecerse nuevamente. Francisca abrió la puerta y se sorprendió al verla con sus mascotas, intuyó que algo estaba mal, pero Akiko había aprendido a actuar tan bien en su vida, más que en el teatro y le dijo que Max había salido, que se uniría a ellas para ver la película y que la razón por la que esta vez Tora la acompañaba era porque necesitaba que lo revisara porque lo veía extraño, era una gran mentira pero fue lo mejor que pudo improvisar, mañana debía seguir improvisando y por esta noche solo quería estar a salvo ella y sus mascotas, y qué mejor que distraerse de todo en compañía.
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Esos ojos Japoneses
RomanceUna mujer deja atrás su pasado para rehacer su vida, cambiando en todo sentido, incluso su rumbo. Su nuevo destino le trae esperanza, quizá aquí conozca a quien podría ser su alma gemela Solo sabe que está dispuesta a vivir nuevamente.
