Cumpleaños.

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Akiko salió por la puerta en la que su mirada se había quedado pegada días atrás y con ello un nuevo corte de cabello que ahora le llegaba un poco más abajo de los hombros y un color más claro que su normal negro azabache, se sentía extraña pero le gustaba esa sensación que crecía dentro de ella, algo tan simple la hacía comprender que ese era el primero de muchos cambios que vendrían, más allá de lo cliché que podía ser el cambiarse el look para enfrentar una nueva etapa en su vida, sentía que era completamente necesario para avanzar, y eso haría justo ahora, que iba en camino a juntarse con Max, había decidido escucharlo, quería hacer las cosas correctamente y necesitaban conversar para dar los siguientes pasos. Lo citó en un lugar con gente, porque no quería verse expuesta a malos tratos nuevamente, y si lo dejaba entrar en su casa lo más probable era que ocurriera algo malo.

Cuando él la vio sintió que su corazón palpitaba de manera distinta, ella se veía hermosa y reluciente, como salida de un cuento de hadas y él lucía completamente deteriorado y oliendo a alcohol, parecía que hubiese estado bebiendo hace días y así era, desde esa última cena se dedicó a beber, ahora parecía sobrio, pero aún tenía la mirada perdida, quiso acercarse pero ella no lo permitió, solo se sentó a su lado a escuchar lo que él tenía que decir. Partió disculpándose por lo que había hecho argumentando que estaba demasiado estresado y que necesitaba vacaciones, necesitaba de ella y la sentía lejana, no era falso, pero los problemas venían de mucho antes, pero él solo se enfocaba en la última vez. En su papel de víctima él era quien necesitaba ser comprendido y perdonado, pero nunca preguntó cómo estaba ella, solo se dedicó a hablar de lo que él sentía, su manipulación siempre funcionaba con ella quien ya le había perdonado varias situaciones a lo largo de su relación, cosas que ella hasta ese punto consideraba insignificantes, pero al sumarlas se daba cuenta de cuánto había aguantado y eso la impulsaba a seguir firme en su decisión, y fue cuando le explicó que esta vez no habría vuelta atrás, que todo llegaba a su fin y estaba demás nombrar las razones del porqué de esa decisión, pero la manipulación de parte de él esta vez era mucho mayor porque la amenazó con suicidarse si no volvía con él, porque su vida no tendría sentido si ella no estaba presente, ella sabía que no era así, pero algo en su interior se apiadó del estado de ese hombre, no quería sentirse culpable si algo así sucediera realmente, trató de explicarle nuevamente de forma más calmada que realmente no volverían, pero él insistía y lloraba como un niño mirándola con esos profundos ojos azules y le mostró las marcas que tenía en sus muñecas, marcas de haber intentado cortarse las venas, mientras lo hacía añadía que si realmente ella no quería volver él le daría "el mejor regalo de cumpleaños" desapareciendo del mundo ese mismo día para dejarla en paz, eso la hizo sentir muy mal y aunque sabía que no era su culpa, sintió tanta culpabilidad que hasta se replanteó si estaba tomando la decisión correcta o no, en el fondo sabía que lo era, pero no quería que algo así ocurriera, menos en su cumpleaños, había esperado tanto por ese día que no quería arruinarlo con nada.

Max seguía repitiendo lo mismo una y otra vez internándose en la mente de una mujer que ahora parecía más perdida que antes, ya no sabía qué hacer y se estaba desesperando. Después de varios intentos de parte de él en los cuales le repetía que no tenía a dónde ir, que necesitaba volver a casa porque todos esos días había dormido en su auto, que realmente dejaría este mundo si ella no le permitía volver, ella accedió a que se quedara en el cuarto de visitas, pero que no volverían, él aceptó la oferta y le dijo que la reconquistaría, que se portaría bien y que todo volvería a ser como antes. No era lo que ella esperaba de ese día, pero se conocía mejor que nadie y si no hubiera hecho eso, en su cabeza solo viviría la imagen de Max atentando contra su vida en su cumpleaños. Esa misma noche él se instaló en la pieza de alojados encerrándose en ella.

Akiko sabía que no era lo correcto, pero no quería por nada del mundo arruinar su día, ya tendría tiempo de lidiar con todo lo demás, sentía una leve esperanza de que todo podría cambiar para bien, que de alguna manera las cosas tomarían su curso para que él se marchara, era lo que más quería, empezar de cero poniéndose a ella primero. Y eso hizo dejándole claro a Max muchas cosas, entre ellas que esta vez las cosas eran distintas y que ella celebraría su cumpleaños sin que él se opusiera o se lo echara a perder.

Esos ojos JaponesesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora