Después de ese abrazo le pusieron el seguro a la puerta y conversaron, Jena parecía totalmente preocupada, intuía que algo pasaba, pero no dimensionaba la gravedad del asunto, porque Akiko nuevamente no mencionó nada acerca de los golpes, del maltrato que estaba sufriendo, quedaban pocos días para que su hermana se fuera y no quería arrastrarla a su miseria, quería disfrutarla al máximo, así que decidió firmemente que enfrentaría la situación con Max una vez que ella se fuera.
-Solo peleamos. Dijo sin una gota de convencimiento.
-Akiko, te conozco. ¿Pasa algo más?
-No, solo debo hablar con él para que se vaya.
-Puedo ayudarte, todo será más fácil.
-Esto es algo que tengo que resolver yo, agradezco tu intención, pero debo hacerlo sola.
-No quiero que algo te pase.
Akiko miró el suelo por un momento antes de ver a su hermana y abrazarla tratando de tranquilizarla de alguna manera. No quería que se diera cuenta de nada, que supiera la profundidad del problema en el que se encontraba hace tanto tiempo, si lo supiera se vería expuesta a contarle a su hermana con detalles cada cosa ocurrida, porque ella se encargaría de secar a Max en la cárcel, sabía que era capaz de todo por ella. Fue una noche larga, de mucho pensar.
Jena no quería dejar sola a Akiko, ella sentía que debía quedarse, pero su hermana insistió y le dijo que no dejara de hacer cosas por ella, que saliera a correr como de costumbre, así que lo hizo pero le pidió a Akiko que por favor tuviera cerca su teléfono por si pasaba cualquier cosa.
En ese momento Francisca quien estaba trabajando le envió una selfie de ella con un cachorro muy parecido a Akari, era una foto muy tierna con la que Akiko se quedó pegada por varios minutos sonriendo, la sensación que le provocaba toda la situación con Francisca era totalmente lo opuesto que sentía sobre la situación con Max, era como mirar en dos direcciones opuestas en la que una era casi un infierno y la otra era el cielo mismo.
Quería escribir en su agenda una frase inspiradora que se le ocurrió en ese minuto, pero no tuvo éxito al encontrarla, los únicos lugares donde podría estar esa agenda eran en su habitación y en su estudio de grabación, era imposible que estuviera en otro lugar, pero después de buscar en cada rincón de ambos cuartos sin tener éxito alguno, comenzó a preocuparse y a sentir que se ahogaba, en su pecho los fuertes latidos parecieran martillar su alma, y en su vientre se movía esa sensación que le provocaba náuseas.
Lo conocía demasiado bien y sabía que algo más ocurría, de cierta forma sentía su presencia porque era la vibra más escalofriante, como si un fantasma estuviese traspasando su cuerpo, algo así sentía y esta vez era multiplicado, sintió el hielo formarse en su espalda y por inercia hizo algo rápidamente en su teléfono, el que cayó al suelo en el momento en que él la jaló a la fuerza para que quedaran mirándose fijamente, la misma mirada de la noche anterior, pero con más rabia que cualquier otra cosa, su mirada penetrante y fría la hizo comprender que esta vez se trataba de algo muy malo, pero nunca imaginó qué tan malo, hasta que Max comenzó a gritar como un loco. No dejaba de mirarla y de apretar sus brazos, le hacía daño, ella le pedía por favor que la soltara, pero él seguía haciéndolo incluso aún más fuerte.
-Eres un asco. Dijo tomando con una de sus manos la cara de Akiko y la miró con repulsión. Akiko lo miraba sin entender nada, él la tomó por el pelo y la arrastró unos metros para luego darle un golpe en la cara y tirarla al suelo.
La miraba desde arriba dando vueltas en círculo alrededor de ella, ella solo pensaba cual sería la mejor manera de salir de ahí, solo esperaba que un milagro ocurriera, gracias al cielo Akari había salido con Jena. Pensaba en eso y lo agradecía mientras temblaba sintiendo que realmente este podría ser el fin. Su vista se nubló y contuvo las lágrimas, solo dejó que el destino decidiera por ella. Después de dar un par de vueltas se detuvo y se acercó a ella para gritarle que era una pervertida, una cualquiera, y un sinfín de cosas que iban al mismo punto. Dio una patada que llegó en su estómago, haciéndola caer esta vez completamente al suelo casi inconsciente, él sacó de su bolso algo que a Akiko le parecía familiar y fue entonces cuando lo supo; Max sabía la verdad, la razón por la que no encontró su agenda era porque estaba en las manos de él, que leía una de las páginas.
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Esos ojos Japoneses
RomanceUna mujer deja atrás su pasado para rehacer su vida, cambiando en todo sentido, incluso su rumbo. Su nuevo destino le trae esperanza, quizá aquí conozca a quien podría ser su alma gemela Solo sabe que está dispuesta a vivir nuevamente.
