El mes de diciembre transcurría tranquilamente. Los pájaros ya habían comenzado a emigrar hacia el sur, a excepción de las pobres lechuzas que solían llegar cada mañana al Gran Comedor medio congeladas. Entre tanto, los alumnos aprovechaban y hacían patinaje en el lago congelado, y los elfos domésticos iban y venían controlando que no se apagara el fuego de las chimeneas.
Albus estaba en su sexto curso de Hogwarts. Para él era una pena no poder estar con su familia durante esa navidad como solía hacer antes, pero no habían más opciones. Tenía planes para estas vacaciones navideñas de mejorar aún más su rendimiento académico e ir pensando en su futuro, el cual por ningún momento pensaba descuidar. Estar allí le permitiría visitar la biblioteca, recorrer el castillo a sus anchas, retar a una partida de ajedrez mágico y/o compartir conocimientos con Elphias; que era de los pocos estudiantes destacables que conocía aprovechando que este decidió acompañarle.
Los demás estudiantes en conjunto con su hermano habían partido esa misma tarde en dirección a sus casas. Pronto Abeforth estaría en casa y les entregaría unos pequeños regalos que Albus diseño para su familia. No se tomaba la molestia de gastar mucho dinero, simplemente preferiría invertir de su tiempo y esfuerzo en algo pensado en su madre y su hermana, y algo pequeño para Abeforth.
Durante la mañana de vísperas navideñas, estaba sentado en la mesa de Gryffindor comiendo tranquilamente su tostada y repasando los ultimos detalles para los exámenes finales, cuando su amigo Elphias Doge, se le acercó tarareando una canción.
Albus levantó la cabeza y le saludó amablemente: -Buenos días, Elphias. ¿Qué te trae tan feliz?
-Está mañana me llegó un paquete. También hay uno para ti, me tome la molestia de traértelo-respondió Elphias- créeme que no fue fácil bajar esas escaleras esta mañana.
-¡Oh, eres muy amable! - agradeció dejando el libro y los cubiertos sobre la mesa, girando su cuerpo hacia el contrario.
-Aquí esta tu regalo. Espero que puedas ojearlo. Y acá está el que venía con tu lechuza- Elphias sacó un libro de su túnica. Se titulaba Magos y brujas destacados del último siglo junto a un paquete sellado que traía en su envoltura una etiqueta firmada por su madre.
Albus maldijo su fuero interno por el regalo de Elphias. Ya tenía ese libro; su madre se lo había comprado cuando cumplió once, pero para no ser déscortes, le sonrió a su mejor amigo y hojeó el libro que había leido ávidamente antes de ingresar a su primer año en Hogwarts.
-Me encanta, Elphias, gracias. - respondió gentilmente.
El contrario le sonrió tanto, que inclusive las marcas de la viruela de dragón que aún tenía en el rostro se le acentuaron.
-Bueno y ahora el de mi familia- pensó para así mismo en voz alta y comenzó a rasgar con sus dedos la envoltura echa con prisa y abrió la caja. En ella estaban un par de golosinas, una figura echa de madera, un suéter rojo hecho con un fino punto de tejido que había visto en la revista de su madre y en compañía de un par de enormes calcetines de lana. En ese momento la sonrisa de Albus se ensanchó.
-¿Que tienes? - preguntó con curiosidad Elphias, seguramente por la evidente sonrisa y asomó su cabeza para ver las manos de su amigo sosteniendo los calcetines.
-Estuvimos practicando juntos con la excusa de que me enseñara antes de saber que me quedaría en el castillo, y desde entonces ella se empeñó aún más en hacerme unos calcetines. Desde que hizo uno la primera vez, no hay navidad en que no nos regale alguno.-le dijo.- Esta vez me envió dos pares. Me los envió mi pequeña de regalo.
Los ojos de Albus se humedecieron de felicidad con solo mencionar a su niña, que a pesar de su situación siempre encontraba la forma de hacer feliz a los demás. Siempre con sus detalles le lograba sacar una sonrisa.
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Los Secretos de Dumbledore
Fiksi PenggemarTodos los escritos son de mi propiedad. No copie o se inspire en ellos.
