Segunda parte
Albus regresó al salón de clases no utilizado que ocultaba el Espejo de Erised más temprano en la noche siguiente. La habitación estaba oscura y se instaló en un escritorio polvoriento en el rincón más alejado. Tarareó otra melodía de Warbeck mientras esperaba haber que sucedía. Estaba bastante seguro de que Harry regresaría esa noche y quería tener la oportunidad de tener una conversación con él cuando lo hiciera. Sin embargo, no fue Harry quien primero lo honró con su presencia. En cambio, un fantasma alto, envuelto en una capa que le llegaba hasta el suelo y con el pelo hasta la cintura, flotó hacia él desde el lugar cerca de la puerta donde ella había estado de centinela, inmóvil como una estatua. El movimiento hizo que Albus se sobresaltara un poco; no la había visto cuando entró a la habitación. Ella echó una mirada altiva alrededor del pequeño espacio y luego miró directamente a él.
-Director- dijo suavemente, en una voz que resonaba como de ultratumba. -¿De nuevo por aquí? -le preguntó.
-No para mí, mi querida señora- dijo Albus en respuesta, quitando su hechizo de desilusión con un gesto. -Le prometo que ya tengo edad suficiente para saber que la vida puede pasar de largo con bastante facilidad mientras se aferran a un deseo que nunca podrá cumplirse. Pero, ambos conocemos a muchos estudiantes para quienes este espejo representaría algo imposible, y debo asegurarme de que esos estudiantes no sean dañados por este artefacto.
-Qué noble de tu parte- resopló el fantasma. -Pero perdóname si te señalo que fuiste tú quien originalmente sacó este espejo de su escondite, creando así un potencial de daño en tus cargos.
-Hablas con verdad- respondió Albus. -Fue una idea que pensé que era buena en ese momento, y que aún puede resultar una de las más inteligentes. El espejo se moverá nuevamente una vez que haya tenido la oportunidad de explicar por qué debo hacerlo al estudiante más afectado por ello.
-Como usted lo prefiera, Director. Después de todo, es su escuela. Sólo sepa que no me engaña; este espejo lo tienta profundamente, tal como afirma que lo tienta a su alumno, y no creo que sea saludable para usted. Que pase tiempo cerca de él lo dejará atrapado con demasiada facilidad por los sueños de ayer.
-Me aferro a los sueños- respondió Albus suavemente. -Fantasmas mentales verdaderamente grotescos que me persiguen en mis momentos más débiles. Pero sé mejor que la mayoría, que vivir cautivo de esos sueños no es saludable ni útil. Un amigo mío me dijo una vez que aquellos que sueñan de noche se despiertan para encontrar que sus sueños no eran más que vanidad, y yo no me esfuerzo por ser una persona vanidosa, mi bella Señora.
-Bien dicho- entonó la Dama Gris. -Harry Potter estará aquí pronto. No está solo- Y con eso, salió de la habitación. Albus se desilusionó nuevamente, sintiendo curiosidad por saber quién había decidido traer con él. Sin embargo, no tuvo que esperar mucho para saber quién era el invitado. Escuchó voces fuera de la habitación casi inmediatamente después de que el fantasma se fue.
-Está aquí - escuchó la voz de Harry en algún lugar del salón.
Harry entró en la habitación y se quitó el regalo de Ignotus, corriendo ansiosamente hacia el espejo. Los ojos de Albus se movieron para notar al compañero de Harry, Ronald Weasley. Debería haberlo sabido. Los dos eran tan unidos como ladrones, no muy diferente a lo que James había sido con Sirius. Otra alma más perdida en la oscuridad, pensó Albus con tristeza.
-¿Vea?- susurró Harry.
-No puedo ver nada- se quejó Ronald Weasley.
-¡Mira! Míralos a todos... hay muchos de ellos. ¡Son mis padres!
-Sólo puedo verte a ti. - dijo, y Harry pareció incrédulo decepcionado y continuaba insistiendo.
Albus sospechaba que Ronald Weasley pronto tendría la oportunidad de ver sus propios deseos reflejados en el espejo. No les tomó mucho tiempo a los niños darse cuenta de que el espejo solo podía mostrar un sólo reflejo mágico a la vez, y pronto, Ronald estaba solo frente al espejo. Harry intentó presentarle a Ronald a su familia, aún ignorando el verdadero poder del espejo.
-Espera... - dijo el pelirrojo boquiabierto- No, estoy solo, pero soy diferente, parezco mayor, ¡y soy el Premio Anual!
-¿Qué?
-Estoy... estoy usando la insignia como solía usar Bill y también soy el capitán de Quidditch... ¡esto es fascinante! - Dumbledore escuchaba y observaba con atención. Al parecer el pequeño de los Weasley soñaba con igualar o superar su hermano. Ser destacado. - ¿Crees que este espejo muestra el futuro, Harry?
-¿Cómo puede ser posible? Toda mi familia está muerta- señaló Harry.- déjame echar otro vistazo...
Albus consideró eliminar su hechizo de desilusión cuando los chicos comenzaron a pelear entre sí, pero se decidió por un enfoque más sutil. Quería que Harry descubriera la naturaleza del poder del espejo, lo cual sería más difícil con Ronald en la habitación. Como lo había hecho la noche anterior, Albus hizo un ruido por el pasillo para desviar la atención de Harry.
-Rápido -dijo Ronald. El chico más alto volvió a cubrir a Harry con la capa, ocultándolos de la vista. La gata de Argus, la señora Norris, dobló la esquina poco después, y Albus supo que Argus nunca la seguía muy lejos. Los chicos quedarían atrapados si no se daban prisa. Después de que el gato se fue trotando, probablemente para encontrar a su dueño, Albus escuchó la voz incorpórea del niño Weasley:
-Esto no es seguro. Podría haber ido por Filch, apuesto a que nos escuchó ¡Vamonos!
Y así, mientras los chicos corrían hacia un lugar seguro, Albus se quedó solo una vez más con el Espejo de Erised. Esta vez, con las advertencias de la Dama Gris frescas en su mente, no se quedó a contemplar sus profundidades, sino que la dejó sola en la habitación y regresó a su oficina sumido en sus pensamientos.
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Los Secretos de Dumbledore
FanfictionTodos los escritos son de mi propiedad. No copie o se inspire en ellos.
