-Albus, ¿estás bien?
La voz dulce de su hermana resonó en sus oídos tan cercana, como si era la única que pudiese interpretar lo que estaba sintiendo. Fue eso lo que lo detuvo para no volver a lloriquear, incluso cuando sus ojos se habían llenado de lágrimas. Aunque muy en el fondo su corazón gozaba de la alegría de ser parte de Gellert, cada vez que se encontraba en casa tenía la extraña sensación de traición y ahora la marca del pacto le estaba atormentando el pensamiento, dejándolo incapaz de salir de ella.
-Él estará bien, Ariana- interrumpió forzosamente alegre su hermano menor asomándose detrás del umbral de la puerta en la habitación donde ella había adelantado el paso para sentarse junto a él en la cama.
Albus experimentó una especie de molestia al ver la intromisión de su hermano. Ella comenzó a retroceder y tuvo que contener las palabras contra de su hermano para no herirlo o decir algo pudiera afectarle a Ariana, por lo que simplemente sonrió y asintió.
-Estoy bien, Ariana. Solo estoy un poco decaído -sonrió después de una pequeña mentira piadosa y miró luego a su hermano, volteando su mano antes de que pudiera verla, pero había sido demasiado tarde y en el ambiente se intuía que algo había pasado.
-Necesito hablar con él por unos minutos- le dijo Abeforth.-Anda, come tu desayuno antes de que se enfríe y luego esperame afuera para ir a jugar los tres.- Ariana corrió tan alegre hacia su hermano menor reconfortada por las palabras y este le acarició suavemente la cabeza, mientras Albus sentía la poca autoridad como hermano mayor que tenía en casa. Durante el último tiempo no había cuidado tal vez lo suficiente de Ariana, pero le había dado carácter a Aberforth.
Valía la pena el sacrificio.
Abeforth cerro la puerta detraás y se acercó hacia él y y vio en sus ojos unas evidentes lágrimas retenidas en el lagrimal. Albus nunca había estado más mortificado de que su hermano supiera lo que él y Gellert habían hecho. No porque estuviera avergonzado de su amor por Gellert, sino porque sabía que Aberforth llegaría a la conclusión equivocada. Esta no era la forma en que quería que Aberforth se enterara de lo que habían hecho durante el día anterior donde estuvo perdido todo el dia.
Él y Gellert habían discutido contarle sobre su relación, pero no sabían cuál sería el momento adecuado. Ahora esa decisión había sido tomada por él.
- No intentes ocultar lo que tienes en tu mano - gruñó para luego estallar en gritos- No puedo creer que te haya obligado. ¡Ese hijo de puta! -Aberforth rugió. -¡Te dije que era un problema! Debería matarlo ahora mismo- pero Albus lo sostuvo del brazo con fuerza, como nunca lo había hecho.
-¡No! no tienes que hacerlo. -A pesar de su agonía, la aguda voz de mando de Albus detuvo a Aberforth en seco. -Mírame, Aberforth.
Él lo hizo.
-Anoche fue completamente consensuado- confesó Albus en voz baja, secándose una lágrima. -Nos hemos estado viendo durante semanas y anoche fue la primera vez que... bueno... ya sabes. -A pesar de lo humillado que estaba, sostuvo la mirada de su hermano sin pestañear.
-¡No puedo creer que voluntariamente abriste las piernas para él! Albus, ¿qué está mal contigo?¡Que demonios te pasa!- Aberforth le dirigió una mirada mezclada de horror y repugnancia. Aunque el mago se completamente seguro de lo que sentía y de su sexualidad, no pudo contener la herida que dejaron sus palabras, pero no era capaz de ocultar lo que verdaderamente sentía y que era tan puro e inmenso.
-Me inclino por los hombres. -sostuvo tranquilamente mirándolo fijamente -No hay nada malo en mí y Gellert me ayudó a darme cuenta de eso.
-¡No me importa tu inclinación! ¡Es él con quien tengo el problema!- Aberforth chilló levantándose de la cama y agitando frenéticamente los brazos. -Claramente te engañó para que participaras en algún ritual sádico. Cortarse la mano y dejar una cicatriz. Dejarlo... hacerte eso tan doloroso, separarte de Ariana.
-Tú no entiendes. - lo defendió -Tienes todo esto mal -suplicó Albus. -déjame explicarte.
-¿En realidad? Entonces demuéstrame que estoy equivocado -gruñó Aberforth.
Albus respiró hondo y lo dejó salir lentamente. Quería mantener esto en privado, pero ahora no podía. -Nosotros... hicimos un pacto de sangre para estar unidos siempre, por eso viste la cicatriz en mi mano. Es algo simbólico e importante para ambos- explicó en simples palabras para que este pudiera entender.
-¿Por qué diablos harías eso? ¡Solo lo conoces desde hace un mes! ¿Era necesario lastimar tu mano? -Aberforth gritó. -Creía que eras más listo que eso.
-¿Por qué? -repitió. El corazón de Albus se hinchó al pensar en su amado. -Porque lo amo, Abeforth.
-¡Maldita sea, eso no es amor, Albus!-Aberforth se estremeció. -Él te infligió dolor. Él abusó de ti. No es capaz de amar.
-Eso no es cierto.- dijo por primera vez en mucho tiempo molesto. Abeforth estaba sobrepasando los limites y por primera vez le daba la razon a Gellert en que su hermano siempre buscaba entrometerse y no ser un apoyo. -Por favor, no digas eso. -suplicó para poder mantenerse en paz y no desatar una pelea- No lo conoces como yo. Puedo sentir que es mutuo y tanto él como yo queremos lo mejor.
Aberforth se echó a reir y levanto las manos para ensordecer sus oidos-Bien bien.-dijo en señal de rendición. -olvida lo que te dije. Es una pérdida de tiempo hablarte de esto.
Albus acarició su palma y sonrió agradecido.
-No quiero que lo entiendas. Creo que jamas podrías entenderlo a menos que te enamores- dijo, y miro donde guardaba el dial. -Ya bajaré a jugar.
ESTÁS LEYENDO
Los Secretos de Dumbledore
FanficTodos los escritos son de mi propiedad. No copie o se inspire en ellos.
