Capitulo 2.5

6 0 0
                                        


El sol brillaba con fuerza sobre los campos a medida que se acercaba la hora del almuerzo. Días soleados como este eran todo lo que los estudiantes de Hogwarts anhelaban después de una larga semana.

—¡Vamos, salta al lago! ¡El agua está buenísima hoy! —gritó radiante la joven de cabellos largos y ondulados de color negro como la noche, vistiendo aquella tela color naranja que le cubría desde la cabeza hasta los pies.

—Bueno, fuiste tú quien me lo pidió — exclamó el chico alto y delgado, quedando con sus calzoncillos largos y un suéter color beige que se ajustaba a su piel. — ¡No te quejes después!

Al salir de las profundidades, después de una gran voltereta desde la roca en la que se encontraba, que por cierto, salpicó de agua todo el rostro de la joven, el chico se estaba quitando el pelo de la cara, para poder ver a su amiga sonriendo.

— ¡Albus! ¿Por qué siempre haces eso? ¡Sabes que no me gusta que me salpiquen agua!– gritó su amiga, soltando una gran carcajada después, mientras comenzaba a arrojarle agua en venganza.

— Si no te gusta, Ella, ¿por qué te metes al agua en primer lugar?— preguntó Albus, una vez más quitándose el pelo de la cara.

— Bueno... supongo que me gusta la sensación de estar en el agua. Hay otras formas de disfrutar del lago, ¿sabes?

Y de repente sonó en el predio de la escuela la señal del reloj, avisando a todos que era hora del almuerzo. Como pudo, se quitó la ropa húmeda y Elphias que estaba resfriado oculto detrás de los arbustos le paso sus pertenencias y Albus se puso de vuelta el uniforme. Los tres corrieron de regreso al castillo, ambos con los cabellos húmedos.

El Gran Salón se llenó de risas mientras los felices. Estudiantes contaban sus aventuras matutinas a sus amigos que estaban ocupados en sus propias aventuras. Ahora estaban muy cerca del final de las clases.
— Cuatro semanas más— dijo alegremente Elphias a Albus y sus amigos — ¡y nos iremos de viaje!

— Ya saben que si pasan por la India estaré encantada de recibirlos, mi madre prepara unos platos muy deliciosos y ustedes han sido muy amables en recibirme este año— dijo Ella. Elphias y Albus habían estado planeando su excursión de vacaciones y uno de los lugares por visitar era la India. Ya habían decidido dónde se alojarían y qué lugares visitarían.

— Lo hicimos con mucho gusto, querida Ella— dijo Albus.

— ¡Yo ya quisiera ver el Thaj Majal!— dijo Elphias felizmente mientras Albus sacudía la cabeza sonriendo. —Es Taj Mahal, Elphi... Taj Mahal... Si queremos ir allí sin ser vistos como magos, al menos debemos aprender bien los nombres de los lugares.

Casi al mismo tiempo que Albus dejó de hablar, toda la sala quedó en silencio, mientras el director, Finneas Nigellus, se levantaba para pronunciar un discurso.

—Distinguidos alumnos de esta noble escuela, quisiera hablarles de algunos problemas disciplinarios que acaban de llegar a mi conocimiento —dijo el director, que vestía una túnica verde esmeralda y negra azabache, bordada con arcanas runas plateadas, y un sombrero cónico negro, largo y muy recto.

— Parece que algunos estudiantes todavía no entienden la importancia de la prohibición de la interacción mago-centauro, ya que anoche fui informado por nuestro celador del terreno que dos estudiantes fueron vistos dirigiéndose hacia el Bosque Oscuro y hablando con estos ¡Bestias! ¡Esto no será tolerado! Como castigo, he decidido que ningún estudiante podrá salir del castillo por ningún motivo, ni siquiera, regresar a casa antes de que este incidente se resuelva por completo. Los búhos ya han sido enviados a sus casas explicando el problema y la naturaleza de esta medida disciplinaria.—

Tan pronto como Nigellus terminó el discurso, los estudiantes de las cuatro casas comenzaron a hablar en voz alta, lo que hizo que el director se levantara nuevamente — Y no se permitirá más conversación durante las comidas.

Más tarde ese día, en la sala común de Gryffindor, Elphias y Albus se miraban sin decir una palabra sobre el tema sin confesar a nadie su secreto. ¿A caso este seria el fin de sus andanzas? A pesar de que solían compartir tiempo con la compañera de intercambio y tenían cierta confianza, solo Elphias y Albus eran compañeros de aventuras, como lo venían haciendo año tras año y jamás habían sido descubiertos.

— ¿Crees que hayan visto el rostro de quienes estaban en el bosque? — preguntó preocupado Elphias.

— No lo creo. — comentó con duda. — Estaba muy oscuro y el celador se movia demasiado lento para poder seguir nuestros pasos cuando entramos por el vestibulo. No tiene forma de saber, además, yo estaba cumpliendo mis rondas. El anuncio pudo ser para que la persona confiese, pero sabemos que eso nunca pasa...

Estaban cuchicheando en el salón, cuando la chica llegó y expresó su malestar:

—¡No puedo creer que hayan hecho esto! — dijo —Esto no solo ha arruinado nuestras vacaciones navideñas, sino también las de todos los demás — aparentemente ella no lo decía por ellos, pero Elphias no podía con su cargo de conciencia, por otro lado Albus parecía desimular muy bien y precisamente cuando iba a comentar algo, Elphias se le adelanto.

— No me mires así, yo solo le acompañé sin saber que Albus se perdería por horas dentro del bosque— se defendió Elphias hablando en voz baja. — Yo no tuve otra opción, el celador estaba cerca y no quería ser colgado de las muñecas.
La joven miró sorprendida y se cubrió la boca con las manos.

— ¡Por Merlín, fueron ustedes!

— Oh, santo cielo...Creí que...—

—Si descubren que fueron ustedes, estoy segura de que serán el los prisioneros más joven que jamás haya sido encerrado en Azkaban. — se burló ella— Y tú, Albus, romper este récord no será tan satisfactorio como todos los demás, estoy segura... —añadió con amargura, señalando un grupo de pequeñas pinturas, una de las cuales representaba a Albus y al director, que le estaba entregando un premio por las notas nunca antes logradas en todos sus TIMOS.

—Bueno... Sabes que no creo en esa historia de que los centauros son bestias sin mente que nos cuentan en nuestras clases de Cuidado de Criaturas Mágicas. ¡Tenía que verlos por mí mismo! Y debo decir que pueden ser muchas cosas, pero no son sin mente. ¡Si pudieras ver la chispa que tienen en los ojos! Son muy versados ​​en astrología y aunque no fue fácil poder encontrarlos, logré intercambiar palabras con ellos.

—¿Lograste hablar con ellos? ¿Qué te dijeron?— preguntó ella con curiosidad. Elphias se dispuso a oír la historia para luego contar su parte.

— No mucho. Uno de ellos estaba gravemente herido y les ayudé con magia a estabilizarlo. Afortunadamente conocia los hechizos...— se detuvo y continúo — El asunto es que nunca les vi tan agradecidos...eran totalmente diferente a lo que se nos ha dicho...— Albus dejó de hablar cuando un compañero de Gryffindor entró en la habitación. El muchacho era de cuarto año, dos años más joven que Albus y sus amigos, y los miró tratando de comprender la razón del repentino silencio en el dormitorio del chico.

—¿Pasa algo, Albus? —preguntó el chico—. También estás enfadado por la prohibición, ¿eh? No te preocupes. Aquí nadie se lo va a decir al director. Después de todo, no somos Slytherins —añadió el chico riéndose.

— Quizá deba hablar con el Director. Estoy seguro que puedo lidiar con esto. No es justo que los demás deban sufrir las consecuencias... tal vez invente una historia y estoy seguro que me creerá.

— ¿Cómo la de que creíste ver a un alumno ingresando al bosque y fuiste detrás y terminaste hablando con los centauros?

— Es posible... aunque no suena muy poco creíble, lo más seguro es que deba pagar con un castigo para darle más tranquilidad. Después de todo ya no queda mucho tiempo y eso no afectará en mi reputación si decido usar las palabras a mi favor. Después de todo, saben que soy de naturaleza muy curiosa. Ver menosEditarComentariosComentas como Bumblebee ღCtrl + M

Los Secretos de DumbledoreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora