Capitulo 3.18

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El amor, por sobre todas las ramas de la magia, seguía siendo la más misteriosa y difícil de comprender. Haber sido amado tan profundamente, siempre dejaba huella y transformaba a las personas. Amar y ser amado, era lo más puro que la vida podía significar. Era darse cuenta de que finalmente no estábamos solos.

Él ya una vez lo había vivido, y aunque no quiso repetir la experiencia, quiso conservar todo lo que vivió, porque aunque había también sufrido, era la única forma de darse cuenta de que había sido real y que su alma podía vibrar por alguien.

Navidad solía ser una época sensible para él. Frecuentemente, se sorprendía recordando anécdotas pasadas en las que había experimentado el aguijón del amor, aunque recordar le dejara cierto sentimiento de nostalgia luego de volver a la realidad. Pero no por eso, navidad dejaba de ser una de sus festividades favoritas.

Durante esas semanas en las que estaba orquestando la decoración del castillo, una imagen en particular se hizo presente en su mente mientras preparaba los muérdagos que con ayuda de Sprout habían encantado y ahora se encontraban trabajando en hacerlos levitar y ubicarlos en cada rincón del castillo para sorprender a las parejas de enamorados al día siguiente.

Él una vez había sido joven y había vivido esa experiencia. ¿Por qué negarlo en tan bonita fecha?

—Dime que me amas.

La imagen de un joven de cabellos dorados sujetándolo de las prendas de forma posesiva emergió de pronto mientras colocaba el último en la entrada del Gran Comedor. En su rostro traía una sonrisa amplia y se podía distinguir así mismo de joven, sonriendo de la misma manera, con la misma complicidad en su nido de amor, con olor a tierra húmeda, pasto y flores.—repítelo Albus. Quiero oírte decir de nuevo. —era la voz de Gellert.

—Te amo, te amo mucho — canturreo Albus, arrugando la nariz, estampando un apasionado beso en los labios del contrario, enredando sus brazos alrededor de su cuello con dulzura. Beso que según recordaba fue correspondido de tal manera que hizo aparecer sobre sus cabezas un pequeño floral, que solo vio cuando sintió el aroma muy cerca de sus cabezas.

—muérdago — dijo Albus, sin separar sus brazos alrededor de su cuello, mirando aquel muérdago. ¿Cómo había llegado hasta allí? Navidad ya había pasado. Pero la sonrisa de felicidad del rubio lo delató, y cuando ambos rieron, Gelly lo abrazó y lo besó de regreso.

—Es lo que nos faltaba— una voz familiar proveniente como de otro plano le regresó de sus pensamientos. —Tenemos un colegio lleno de adolescentes hormonados y tu quieres hacer algo así— Severus estaba de pie junto a Dumbledore y Sprout de un lado.

Aturdido volteó. Algo de lo que había dicho le entendió y no tenía dudas de por qué lo veía tan exaltado.

—Es divertido Severus, no seas así. —dijo Dumbledore con una sonrisa. De todos los profesores sabía que Snape sería el único en desacuerdo. Su capacidad de preocuparse demasiado o de tal vez no estar de acuerdo con ciertas libertades para los estudiantes no tenía límites — Nos vendrá bien a todos.—agregó, regresando para dar una mirada al pasillo.

No había sido un año difícil y todos necesitaban un poco de alegría navideña.

—Poner un muérdago en todo el castillo va a generar un montón de adolescentes salidos y desbocados—refutó Snape completamente horrorizado, alzando medianamente su voz, caminando al lado del mago—A mí te aseguro que eso no me va a alegrar la navidad.—mascullo.

—Es un muérdago mágico creado para la ocasión, Severus—respondió, sin tener la intención de debatir algo que era tradición usarlo navidad, aunque no fuera en un contexto escolar.

—Por favor, Severus no seas tan pesimista— dijo la profesora Sprout detrás. —No menosprecies mi trabajo. Solo crece cuando hay auténticos sentimientos. Las hojas representan los sentimientos de uno y los frutos los sentimientos del otro. Así, las parejas podrán saber lo que piensa o siente la otra persona con la que se han quedado debajo del muérdago— le comunicó Sprout.

—Esto va más allá que pasárselo bien en navidad, ¿verdad? Explicarme el motivo detrás de esto— siguió hablando Snape.

Dumbledore suspiró —el miedo a una guerra ha reducido la natalidad en el mundo mágico. No ha llegado a niveles que sean realmente preocupantes, pero sí que hay que tenerlo en cuenta en algún momento en el futuro. ¿Quién no querría al menos saber si estás con la persona correcta? — dijo animadamente.

—¿Estás poniendo muérdago para ver si los estudiantes procrean?— Snape se puso nervioso en el momento. Sprout no había dicho nada.

—No es eso— dijo Dumbledore—lo que queremos es evitar parejas que no funcionan, que pierdan años, con relaciones que no van a funcionar o con sentimientos que no son lo que pensaban. El muérdago puede crecer casi hasta el infinito si el sentimiento es puro y se quedará en unas hojas si el amor no vale la pena. También les ayudará a saber cuál es el que ama más en una relación... Es una forma de dejar las cosas claras antes de que salgan del colegio. —Albus lo tenía claro. Era una idea alocada que podía ocasionar uno que otro desastre, pero que podía favorecer a muchos. Estaba fascinado con la idea.

Los Secretos de DumbledoreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora