CAPITULO 13 - CHINATOWN

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Nota de la autora: lo primero de todo agradecer a quien haya leído algo de esta historia. Lo segundo, como no todos me seguís no habréis visto mis publicaciones; por eso, he decidió escribir algo aquí: siento mucho si estoy metiendo la pata con alguna línea temporal, con algún personaje, con la trama verdadera de la serie...pero la terminé de ver hace mucho tiempo...y la verdad, no recuerdo bien todos los detalles, así que si meto la pata, espero que no seáis demasiado duros y me dejéis cierta libertad literaria, porque al final esto no es más que invención de mi cabeza loca. Lo importante es que los protagonistas son Caroline Smith y Thomas Shelby 😄  Acepto críticas y comentarios, porque seguro me ayudarán a mejorar. Sin más, os dejo otro capítulo...

***

Dos días después, Carol volvía a subirse en un tren, con su maleta de piel color camel y su traje color gris, pero esta vez rumbo a Birmingham. Había pasado dos días en Londres, dos largos y espantosos días, en compañía de Jonas, su superior en las filas alemanas.

Miró por la ventanilla recordando algunos de los momentos que había vivido en esos dos días, y no pudo evitar soltar una lágrima...ya no podía retenerla más, suficiente había tenido que fingir como para no dejarla salir ahora que, por fin, estaba sola.

Poco después llegó a la estación y regresó a su apartamento en silencio, mientras que el mundo a su alrededor no paraba de girar. Era como si nada de lo que la rodeara le afectara, como si estuviera ciega, sorda y muda, todo a la vez.

Llegó finalmente al lugar en el que se alojaba y abrió la puerta, soltó su maleta y se dio un baño. Era lo que más deseaba hacer desde que puso un pie en el tren de vuelta desde Londres.

Después de bañarse, puso agua a calentar y se preparó un té. Su cuerpo estaba cansado, frío como el hielo, prácticamente inerte, a pesar de aquel baño caliente...y esperaba poder recuperar algo de fuerza con una buena taza de té.

Después del té se metió en la cama, pero lo cierto es que no pudo pegar ojo... ¿Y cómo podría después de lo que había vivido esos dos últimos días? Cerró los ojos, por el simple hecho de reposar sus párpados, pero su mente seguía activa. Antes de darse cuenta había amanecido, y aunque no había descansado decidió ponerse en marcha...si entretenía su mente quizás dejaría de recordar ciertas cosas.

Se puso uno de sus trajes y se preparó otra taza de té. No probó bocado, ya tenía el estómago completamente cerrado; y se dirigió a las oficinas Shelby.

Entró sin decir nada. El joven Shane estaba en la puerta, Arthur y Paul charlaban y bebían en el recibidor. Ya sabía el camino al despacho de contabilidad, así que ni se molestó en preguntar si podía pasar. Abrió la puerta y se sorprendió al ver el despacho vacío. Tenía la pequeña esperanza de encontrarse allí con Thomas, pero el montón de papeles y los libros de cuentas sí que seguían allí, y eso era lo que mantendría su mente ocupada durante unas horas.

Se sentó en el sillón y comenzó a ordenar los papeles del escritorio, le llevaría rato, pero era justo lo que necesitaba en ese momento. Alrededor de una hora después Thomas irrumpió en el despacho sin ni siquiera llamar a la puerta.

-Buenos días...-dijo sin más.
-¿Acaso no sabes llamar a la puerta?-preguntó Carol sobresaltada.
-Es mi despacho, no veo por qué debería...-explicó Thomas.
-Bueno, ahora es mío... si es que quieres que termine de arreglarte este lío...-dijo ella con desfachatez señalando los papeles, aunque la montaña había decrecido considerablemente.

Thomas sonrió incrédulo, volviendo a reaccionar en su presencia como su cuerpo solía hacerlo.

-A veces me pregunto si eres consciente de que soy Thomas Shelby y que hablas con un Peaky Blinder...-bromeó.

Un Amor NocivoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora