CAPITULO 23 - A FUEGO LENTO

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Caroline salió de la oficina lo más rápido que pudo. Sabía que si se quedaba acabaría cediendo. Thomas era un hombre atractivo, no podía negarlo, pero aquello no tenía futuro ninguno.

Mientras tanto, en las oficinas Shelby, Thomas se había quedado totalmente confundido en el despacho. Muchas dudas lo abordaban, como qué le había pasado a Caroline en la fiesta de los Williams, y por qué quería evitar algo entre ellos siendo la atracción mutua tan evidente.
Golpearon en la puerta, y se giró con el corazón en un puño, esperanzado al pensar que Caroline podría habérselo pensado dos veces y haber vuelto a verlo. Se sorprendió aún más al ver quién era en realidad.

-Lizzie...-dijo con el rostro desencajado.
-Thomas, siento aparecer aquí así, pero creo que deberíamos hablar...-dijo ella cerrando la puerta tras de sí y caminando hacia el interior de la habitación.

Thomas la observó aún con el fuego en su interior, ese fuego que Carol había provocado antes de marcharse.

-¿De qué quieres hablar Lizzie?-preguntó Thomas intentando mantener la calma.
-Lo que pasó la otra noche...-comenzó a decir ella, y entonces Thomas recordó cómo la agarró y la poseyó en el sofá de su casa la otra noche. Se acercó a Lizzie y le pasó la mano por el cuello, agarrándola firmemente. Comenzó a besarla sin previo aviso, con ganas, como un hombre sediento en mitad del desierto. Ella le siguió el juego rápidamente, justamente la actitud opuesta a Caroline.

-Tommy no he venido para esto...-dijo mientras Thomas la llevaba hasta el escritorio y le levantaba el vestido por encima de las caderas.
-¿Y para qué has venido?-le preguntó mientras la besaba.

Comenzó a besarle el cuello y a viajar por todo su cuerpo con sus manos. Estaba dejando escapar todo lo que había aguantado hasta ese momento, todo lo que le hubiera gustado hacer con Carol en ese despacho y sobre ese escritorio.

-Tommy...-exaló ella al sentirlo dentro. Él aumentó el ritmo, dándole fuertes y contundentes estocadas. Ella gemía de placer y se agarró a él para dejarse hacer, hasta que ambos llegaron al clímax y terminaron el acto con exalaciones arrítmicas del uno sobre el otro.

Una vez hubo terminado, Thomas se recompuso y se acercó a la mesita a servirse una copa. Lizzie se recolocó la ropa interior y el vestido.

-¿Te apetece tomar algo?-preguntó Thomas sin más.
-No, gracias...sólo he venido para hablar de lo de la otra noche...-dijo.
-¿Qué quieres decirme?-preguntó sin mostrar demasiado interés.
-No he vuelto a Birmingham para esto...no quiero que pienses que he venido a recuperarte, Thomas...-dijo con total claridad.
-No hay nada que recuperar, Lizzie...nuestra familia se rompió hace mucho...-contestó Thomas.

Estas palabras hirieron a Lizzie, pues no esperaba escuchar algo así; y menos aún, después de lo que acababa de suceder.

-Sólo quiero que estemos más cerca...por Charlie...él no lo dice pero yo sé que necesita un padre...-le explicó.
-Las cosas no han cambiado demasiado Lizzie, sigo siendo el mismo...no soy el marido que tú quieres que sea...ni el padre que Charlie necesita...-dijo con total sinceridad, y procedió a darle un sorbo a su whisky.
-No quiero que seas mi marido.-respondió Lizzie con rapidez-. Pero estaremos unos días en Birmingham y deberías dedicarle algo de tiempo de Charlie...estos últimos meses han sido difíciles para nosotros...-le expuso.
-Sí, claro...traémelo un día a casa, le enseñaré donde vivo ahora y tengo un nuevo caballo...le gustará...-dijo fingiendo que eso era lo que más deseaba hacer en el mundo.

Amaba a su hijo Charlie, pero su cabeza no estaba para eso. Además, cada vez que lo miraba no podía evitar recordar a Grace, y era algo que aún le dolía en el alma. Del mismo modo, ahora que veía a Lizzie no podía evitar recordar a su pequeña Ruby... era tan doloroso que prefería no tener que ser ese hombre. Ese hombre que lo había perdido todo. Era mejor ser el frío, solitario  e insensible Thomas Shelby...

Un Amor NocivoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora