Unas horas después despertaron uno junto al otro. Habían dormido plácidamente, al menos, durante un rato. Algunos rayos de sol se colaban en el dormitorio, a pesar de que el cielo estaba parcialmente nublado.
-Buenos días...-escuchó Caroline.
Giró su cabeza para encontrar el duro pero angelical semblante de Thomas mirándola.
Le respondió al saludo y se besaron, compartiendo una dulce mirada.
-Estoy agotado...-dijo él soltando un suspiro.
-No es para menos...-bromeó ella.
-¿Te apetece que nos quedemos hoy en casa?-le preguntó él.
-¿Para qué?-preguntó ella extrañada.
-Se me ocurren un par de cosas...-alzó la mirada y balanceó la cabeza, como si realmente estuviera pensando en opciones. Estaba bromeando.
Caroline rió.
-Hay cosas que hacer en la oficina...-dijo ella rodando al borde de la cama y poniéndose en pie.
-Pero estoy cansado...-se quejó él.
-Te haces mayor...eso es lo que te pasa...-bromeó ella mientras elegía su vestimenta para el día.
Thomas no contestó, pero se quedó con la mirada perdida y se centró en sus propios pensamientos. Tras unos segundos se puso en pie y también se puso en marcha para ir a la oficina.
Tras asearse y vestirse, bajaron a desayunar antes de partir al centro de la ciudad. Thomas seguía bastante callado, pero como de costumbre, eso sólo significaba que el engranaje de su cerebro seguía en silencioso funcionamiento.
Subieron al coche y, esta vez, acudieron juntos a las oficinas Shelby.
-Buenos días hermanito, te veo buena cara hoy...-bromeó Arthur.
-Sí, sí, sí, Arthur...déjate de bromas y vente al despacho, tenemos que hablar de un par de cosas...-le dijo trayéndoselo consigo hacía el interior de las oficinas-. Carol, nos vemos luego, pon esos papeles en orden, ¿Eh?-añadió mirando a Caroline; y la dejó a la altura de la puerta de su despacho.
Caroline entró en su despacho algo desplantada, pues le había resultado algo extraño la forma en que Thomas se llevaba a su hermano al despacho mientras que a ella la dejaba de lado. Pero quizás, no eran más que imaginaciones suyas...después de todo, acababan de llegar y habían tenido una noche muy particular y especial. No iba a preocuparse por eso ahora.
Se sentó al escritorio y tras ponerse al día con las facturas y las cuentas miró hacia la puerta. Pensó en el viernes, y las ganas que tenía de que todo acabara. El negocio iba bien, ganancias en cada uno de los sectores; la fortuna de los Shelby seguía creciendo.
Cerró el libro por el momento y salió al pasillo. No pudo ver a Arthur en el pasillo, así que supuso que continuaba con Thomas en el despacho. Su curiosidad volvió a despertar.
Caminó sigilosamente hasta la puerta y acercó el oído. No quería espiarlos pero tenía la sensación de que hablaban de algo que se le escapaba. En ese momento los escucho reír más y más fuerte, parecían aproximarse a la puerta, así que se retiró de inmediato. Fuera lo que fuese no tuvo tiempo de escuchar nada.
La puerta se abrió y ambos salieron. Thomas le puso la mano sobre el hombro a Arthur, en un gesto de aprobación y hermandad.
-¿Qué es eso que os tiene tan contentos?-no dudó en acercarse y preguntar.
-Nada importante, hemos estado hablando de algunos negocios...y ultimando detalles para la cena...-le informó Thomas.
-¿Arthur nos acompañará?-preguntó sorprendida.
-Yo y un par de un hombres más...-le comentó el mayor de los Shelby-. Sólo por si acaso...-añadió al ver la cara de sorpresa de ella.
-No te preocupes, nosotros nos encargamos de todo...-le dijo Thomas, y le plantó un beso en la mejilla.
*VIERNES POR LA NOCHE*
El día había llegado. Un vehículo se detuvo en seco ya entrada la noche. Era una calle poco transitada, y en las sombras de la ciudad, las puertas del coche se abrieron. Cuatro hombres se apearon velozmente y se fundieron con el paisaje urbano, como si se tratase de cuatro sombras más aquí y allá. Una de ellas se acercó a la ventanilla del conductor.
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Un Amor Nocivo
RomantikUna historia inspirada en la serie de televisión "Peaky Blinders" Thomas Shelby cree haber tocado fondo. Su familia está rota y su futuro es incierto. Después de tantas pérdidas por el camino a su ascensión, después de tantas muertes, después de inc...
