Cuando Caroline abrió los ojos apenas recordaba dónde estaba. Aquella húmeda estancia cubierta de madera en suelo y paredes desprendía todo tipo de olores, que se colaban en sus fosas nasales como si por primera vez fuera capaz de oler. Los sentidos parecían estar despertando de un breve, y a la vez profundo, letargo.
La luz le molestaba a la vista, pero poco a poco sus ojos se fueron habituando a la intensidad de ésta y pudo empezar a reconocer aquel lugar.
Se incorporó de golpe al ver que no estaba en casa de Thomas, y entonces recordó lo que había sucedido el día anterior: la carrera en el hipódromo, el encuentro con Mosley, la discusión con Thomas...
Se llevó la mano a la cabeza, le estaba comenzando a doler, pero se encontraba relajada mentalmente. ¿Había dormido allí? Miró a su alrededor. Estaba en un sofá de la habitación y no parecía haber nadie más allí.
-Duke....-susurró para sí misma.
Así fue como acabó allí. Andaba siguiendo a Duke hasta que acabaron en aquella casa. Respiró hondo, su cuerpo estaba relajado. Había vuelto a dormir la noche entera, y eso era de agradecer tanto física como psicológicamente. Sentía algo de paz en su interior, y eso era lo que precisamente necesitaba el día anterior. Justo lo que obtuvo gracias a Duke.
Anduvo por la habitación explorando la estancia. Sobre la mesa vio la caja de madera que recordaba del día previo. Pasó su mano sobre la tapadera y la abrió lentamente. La alargada pipa estaba en el interior. Lucía bonita.
-¿La quieres?-escuchó decir a alguien-. Te la regalo.-oyó a continuación.
Se giró medio asustada y medio sorprendida. Aún no estaba habituada a la voz de Duke, y no la había reconocido.
-No, gracias...-contestó ella en cuanto le dio tiempo a reaccionar, y volvió a cerrar la caja de madera.
-¿Has dormido bien?-preguntó el muchacho.
-Sí...-se limitó a decir ella.
-Parecías necesitarlo...-dijo Duke como si supiera bien de lo que hablaba.
Caroline se puso nerviosa, y se sentía avergonzada por haber pasado la noche en un lugar como ese.. ¿Qué diría Thomas si lo supiera?
-Creo que debería irme ya...-dijo sintiéndose algo incómoda; dio unos pasos hasta la puerta.
-Está bien...vuelve cuando quieras...-le dijo Duke con una media sonrisa.
Lo tenía muy claro: había algo en ese chico que no le gustaba. Sin embargo, no podía olvidar que en cierto modo, la había ayudado.
-Dale recuerdos a Thomas de mi parte...-añadió con un tono burlón.
Caroline se detuvo en el quicio de la puerta y no llegó a abandonar la estancia.
-Sabes que no voy a contarle esto a Thomas...-le dijo.
-Lo sé, por eso estaba bromeando...-sonrió perversamente.
-Aunque si lo prefieres puedo contarle sobre tu negocio paralelo a los de los Peaky Blinders...-lo amenazó, sabiendo bien que aquello era un arma de doble filo.
-Hazlo.-le propuso él, sin temor alguno-. Cuéntale sobre este lugar y que has pasado la noche en mi despacho....dile que has estado en una casa de putas, drogada como uno de esos hombres que se tumban como almas en pena en los fumaderos de las habitaciones de la entrada...-le describió la hipotética descripción de los hechos.
No tuvo que decir mucho más. Aquello fue suficiente para que Caroline se sintiera totalmente decepcionada consigo misma, avergonzada y temerosa de compartir lo ocurrido con Thomas.
Abrió ligeramente la boca, dejando los labios en forma de círculo, a punto de decir algo. Pero no pudo. Se imaginó la escena. Recordó cómo Thomas le había gritado. O cómo le insinuó que a veces actuaba como una puta cuando, por ejemplo, le planteó el plan para deshacerse de Mosley. No quería ni imaginar lo que pensaría si le contara aquello. No querría seguir con una mujer así, estaba convencida...después de todo, ya le había dicho claramente que estaba harto de ella, no quería añadir más leña al fuego.
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Un Amor Nocivo
RomanceUna historia inspirada en la serie de televisión "Peaky Blinders" Thomas Shelby cree haber tocado fondo. Su familia está rota y su futuro es incierto. Después de tantas pérdidas por el camino a su ascensión, después de tantas muertes, después de inc...
