CAPÍTULO 44 - VENDETTA

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Thomas dejó a Arthur en su despacho y salió a la calle de forma apresurada. Se llevó las manos a la cara. Se frotó los ojos antes de continuar. Tenía un dilema en su interior, pero algo le movía a salir fuera y encontrar a Caroline. Vio su coche aparcado fuera, así que si se había ido a pie no debería andar lejos.

Comenzó a caminar a paso ligero por las calles adyacentes, y entonces se le iluminó la cara al pensar dónde podría estar. Los canales. A Caroline le gustaba ir a pasear por la vera del canal, así que se encaminó hacia allí a toda velocidad.

A lo lejos, la vio caminar por el borde de éste y sentarse en el filo como ya hiciera aquella noche que la encontró allí y estuvieron conversando.

Al mismo tiempo, vio un coche acercarse desde el fondo de la calle. Y había algo en ese coche que le daba una mala sensación. Corrió para acercarse hasta ella, y la alcanzó en el mismo instante en que el coche frenaba a un par de metros de distancia y abría la puerta.

Jonas salió con un arma en sus manos, pero Caroline no parecía alertada. ¿Acaso no se había dado cuenta? Thomas sacó su arma y avisó a Carol.

-¡Caroline!-gritó lo más fuerte que pudo. Y el grito sonó desesperado.

Caroline se giró y vio a Thomas a unos metros de distancia sujetando un arma. Se puso en pie y dio unos pasos hasta que quedó en mitad de la calzada, asustada. ¿Le apuntaba a ella? Thomas la miró nervioso, con los ojos muy abiertos y con el sudor cayéndole por las sienes. Thomas pudo ver miedo en la mirada de Caroline, que parmenecía en silencio observándolo. De repente, le pareció tan frágil como un jarrón de cristal.

Caroline pensó que había llegado el momento. Sus pesadillas estaban cobrando vida. Thomas la había alcanzado y la iba a matar de un disparo, después de todo, era lo que se merecía. Descubriría lo que habría en el fondo del canal, porque estaba segura de que la arrojaría a él.

-¡Cuidado!-volvió a gritar Thomas y disparó a Jonas, que se aproximaba lentamente a Carol.

Caroline se asustó por el disparo. Por un segundo pensó que aquella bala iba dirigida a ella. Pero entonces, notó cómo impactaba en la carrocería del coche que estaba detrás suya. Fue en aquel momento cuando se percató de la presencia de Jonas, que estaba a unos metros de ella empuñando una pistola.

-Hola preciosa...¿Te vienes a dar una vuelta?-le dijo éste acercándose, y soltó una de sus despreciables sonrisas.
-Aléjate de mí...-dijo ella queriendo escapar y trató de alcanzar el arma que llevaba siempre en la cinturilla del pantalón.

Antes de poder hacerlo, Jonas se abalanzó sobre ella reteniéndola en contra de su voluntad. Era enorme y mucho más fuerte que ella. Siempre lo había sido. Jonas le quitó el arma y la arrojó al canal.

Ella intentó zafarse y escapar, pero le resultaba imposible. Thomas dio unos pasos adelante.

-¡Para! ¡Para si no quieres que le vuele la cabeza!-le advirtió Jonas poniendo el cañón de su pistola sobre la cabeza de Caroline.

Ahora la cogía desde atrás, apretándole el cuello con su antebrazo izquierdo mientras la encañonaba con su pistola en la mano derecha. La estaba usando de escudo.

Caroline comenzó a agitarse, asustada. Agarraba con sus dos manos el antebrazo de Jonas intentando aflojar el agarre, pero era inútil. Pensó que de un modo u otro su pesadilla finalmente acabaría siendo verdad. Quizás no la matara Thomas, quizás sería Jonas...pero tenía claro que antes de que se pusiera el sol, su cuerpo estaría sin vida.

-¡Suéltala!-le ordenó Thomas apuntándolo.

Jonas comenzó a retroceder hacia el coche, para subirse en él.

Un Amor NocivoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora