CAPITULO 65 - ¿BUENAS NUEVAS?

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Cuando el sol comenzó a colarse entre las cortinas, Caroline abrió los ojos para observar el dormitorio. Aquel espléndido dormitorio en el que tenía la suerte de dormir cada noche. Se giró lentamente, temerosa. Su miedo se hizo realidad al comprobar que el otro lado de la cama estaba vacío. Seguramente Thomas había vuelto a salir y ni tan siquiera se había despedido.

Tras vestirse y asearse bajó las escaleras arrastrando un pie tras otro. Aquella enorme casa empezaba a darle escalofríos.  Fue entonces cuando escuchó algo en el comedor y se acercó a mirar. Thomas estaba sentado a la mesa, desayunando y leyendo el periódico.

-¿Qué tal has dormido?-preguntó él.

Caroline lo observaba boquiabierta pero no dijo nada.

-¿Sigues dormida?-preguntó en tono burlón y se acercó a recibirla.

Caroline despertó de sus pensamientos, al ver que Thomas se acercaba a ella. Su corazón se aceleró al verlo sonreír. Se aproximó hasta que la tuvo justo delante y la besó apasionadamente.

-¿Has dormido bien? Anoche estabas dormida cuando llegué....-dijo juntando su frente a la de ella y con un tono cariñoso en su voz.

El corazón de Caroline volvió a palpitar. Pensaba que estaban perdiendo aquella chispa que siempre habían tenido pero acababa de comprobar que no era así. Sus sentimientos por Thomas seguían muy vivos y parecía que los suyos hacia ella también.

No pudo evitar sentirse algo tonta de pensar que todo iba de mal en peor. Tampoco había que hacer un drama si Thomas iba unos días a la oficina y llegaba a casa tarde, ¿Verdad?

Regresaron a la mesa y desayunaron juntos, disfrutando la compañía del otro.

-Vamos a contratar a un nuevo contable...-le comentó Thomas.

Carol se sorprendió; pero se mantuvo en silencio. No pudo evitar sentir cierta lástima al comprobar que era tan fácilmente reemplazable en la empresa de los Shelby.

-Así no tendré que pasar tanto tiempo allí, es mejor que algún profesional lleve las cuentas...-esto agradó a Carol, porque así Thomas no se ausentaría durante tanto tiempo. Resultaron no ser tan malas noticias.
-¿Tenéis ya a alguien pensado?-preguntó con curiosidad.
-Bueno...-dijo Thomas dándole un sorbo a su té antes de continuar-. He estado haciendo un par de entrevistas y espero seleccionar a alguien adecuado...-explicó.
-Seguro que sí...-sonrió Caroline-. Aunque no creo que sea tan bueno como yo...-bromeó.

Thomas sonrió y terminó su desayuno antes de salir por la puerta. Caroline volvió a sentirse extremadamente sola. Ese día decidió no salir a montar, pues le dolía la zona lumbar y estaba algo cansada; no estaba durmiendo tan bien como de costumbre estos días.

Aquella noche Thomas no regresó tan tarde, pero aún así se había perdido la cena. Aquella sensación de tristeza se volvió a instalar en el corazón de Caroline.

A la mañana siguiente despertó para encontrarse nuevamente sola en la vivienda. Thomas se había ido temprano esta vez, y nuevamente había terminado sola. Sólo deseaba que encontrara a un nuevo contable pronto, y que todo volviera a ser como era antes.

A media tarde, mientras leía algo en la biblioteca alguien entró en ma habitación.

-Buenas tardes...¿No está Tommy?-escuchó, y se sobresaltó al no esperar a nadie allí.
-Ada...-dijo tras levantar la mirada y verla entrar a la habitación.

Se puso en pie y la recibió con una sonrisa. Ada le devolvió el gesto y se saludaron con un par de besos en la mejilla; todo entre ellas había acabado mucho mejor después de que se resolvieran todos los conflictos y Ada supiera la verdad sobre todo lo que ocurría.

Un Amor NocivoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora