NOTA AUTORA: No entraba en mis planes publicar dos capítulos tan seguidos; de hecho, este capítulo ni siquiera existía hasta este momento...he comenzado a escribir, y ha surgido así. Así que os dejo este picante capítulo sólo para las más atrevidas 🔥 y pronto escribiré el desenlace de esta historia. Por el momento...disfruten...
_____________________________________________
Caroline abrió los ojos de forma repentina. Su respiración estaba agitada y se revolvió entre las sábanas. Entonces se percató que estaba en el dormitorio de casa, junto a Thomas. Había sido una noche intensa. Recordó cada beso, cada roce...cada palabra. Habían hecho el amor como hacía tiempo no lo hacían, Thomas parecía dormir plácidamente a su lado, y aún así...ella había vuelto a tener otra de sus malditas pesadillas.
Estaba envuelta en sudor, y recordaba haber soñado con Jonas y con Mosley...estaba convencida que en cuanto asesinara al segundo en cuestión, aquellas pesadillas llegarían a su fin. Además, sentía que se lo debía a Thomas.
Se sentó sobre el filo de la cama, y dubitó durante unos segundos. Un pensamiento cruzó su mente, aunque sabía que no debía volver a salir de casa. No después de lo que había ocurrido no hacía ni unas horas. Estaba a punto de amanecer así que...quizás...
"No..." se dijo a sí misma.
¿Realmente se estaba planteando salir para buscar algo de cocaína o, en su defecto, algo de opio? Quizás si que tenía un problema después de todo. Se rascó el antebrazo nerviosa, y después de pensarlo durante un rato, se puso en pie con cuidado y comenzó a andar de puntillas. Cogió su ropa y fue hasta el baño para vestirse sin que Thomas pudiera despertarse. Se estaba abrochado la blusa al tiempo que se miraba en el espejo cuando la puerta, que estaba entornada, se abrió muy despacio.
-¿A dónde vas?-escuchó, y levantó la mirada sólo para encontrar el reflejo de Thomas en el espejo, fijando su mirada en ella.
-A ningún sitio...-mintió descaradamente, y Thomas lo sabía.
Observó su reflejo y se sorprendió de no ver un asomo de enfado en su rostro. Simplemente se acercó a ella y se acopló a su cuerpo. La envolvió con los brazos y posó la cabeza en su hombro. Ahora sí estaba nerviosa. Thomas le besó el cuello, y en ese instante se le erizó la piel.
-¿Pensabas salir de nuevo a escondidas?-preguntó con un tono juguetón.
No parecía enfadado, sino divertido por la situación. Sabía que hacía temblar a Caroline y lo estaba aprovechando.
-No...-dijo ella con un leve susurro. Otra mentira, que ambos reconocían.
Thomas llevó sus manos a la blusa que Caroline había estado abotonando, y comenzó a deshacer sus pasos, abriendo uno a uno cada uno de los botones, al tiempo que seguía besándola por todo el recorrido de su largo cuello. Caroline se estremeció. Thomas provocaba en ella sensaciones tan intensas que apenas podía reaccionar a ellas.
-No quiero que me mientas...-le dijo Thomas al tiempo que bajaba sus manos por el escote abierto de Caroline. Su tacto era suave. Caroline comenzó a respirar con fuerza, pues Thomas la tenía prácticamente retenida entre el lavabo frente al espejo y su propio cuerpo. Notó los dedos de Thomas deslizarse por su vientre hasta llegar a su zona más íntima. De momento la blusa era lo único que había alcanzado a ponerse. Ahora su respiración se había vuelto más sonora, y al mirar al espejo notó la atenta mirada de Thomas hacia el reflejo de ambos. Sintió cómo Thomas comenzó a tocarla, y ver cómo su propio pecho subía y bajaba sin ser capaz de retener aquella excitación no hacía más que excitarla aún más. Thomas continuó, acomodando sus dedos en la zona elegida para ir acelerando el ritmo poco a poco. Sus dedos sabían exactamente lo que hacían, no cabía duda de ello. Caroline soltó algunos jadeos que acompañaban a su, cada vez, más acelerada respiración.
Subió su brazo para rodear la cabeza de Thomas desde atrás. Desde luego, pensaba escaparse, pero en ese momento no quería que parara. Ver cómo Thomas la penetraba con la mirada a través del espejo la excitaba, y verse a sí misma respirando a trompicones también la excitaba. Estaba sintiendo el placer expandirse por su cuerpo como un río fluír por la montaña, cuando Thomas la giró de golpe para empotrarla contra el lavabo.
La erección era tal, que encontró paso sin apenas intentarlo. Comenzaron a hacer el amor allí mismo, a un ritmo desenfrenado; y de repente, la idea de irse a buscar cocaína no le pareció tan apetitosa...porque tenía otras cosas allí mismo frente a ella, que sí se lo parecían.
Thomas continuó hasta casi terminar, y finalmente se separó de ella.
-Vente, vamos a la cama...falta poco para que amanezca...-la tomó de la mano y la condujo al dormitorio.
Ambos se tumbaron a descansar. Thomas cerró los ojos como si nada; sin embargo Caroline se mantuvo con los ojos abiertos mirando al techo durante más tiempo del que deseaba. Ojalá tuviera la facilidad para dormir que tenía Thomas.
Un poco después despertó asustada. Había vuelto a tener una pesadilla...y al parecer, se había quedado dormida sin apenas notarlo. Giró su cabeza y vio a Thomas aún dormido. Por la ventana ya entraba la claridad del día, aunque no estaba segura de qué hora sería en aquel momento.
-¿Otra pesadilla?-escuchó decir a Thomas.
Lo miró y seguía con los ojos cerrados. Puede que no debiera fiarse de las apariencias a partir de ahora.
-Sí...-admitió.
-¿Necesitas calmarte?-dijo con una amplia sonrisa, mientras que sus ojos aún permanecían cerrados.
-¡Oye!-le golpeó jugueteando con él al tiempo que reía.
-¿Por eso te drogas no? Para escapar de tus sueños...-lanzó la pregunta pero parecía que sabía de lo que hablaba.
-Me despeja la mente...ciertas cosas desaparecen por completo...-decidió ser sincera con Thomas, pues él lo había sido aquella noche con ella.
Thomas se acercó a ella.
-Sé de otras cosas que despejan la mente...-su pícara expresión hizo reír a Caroline una vez más.
-¿Hablas en serio? ¿No has tenido bastante?-le preguntó incrédula.
Él la abrazó y le dio un tierno beso.
-Tú eres mi cocaína...-dijo muy serio mientras que la miraba a los ojos.
-No sé si es el mejor o el peor halago que me han dicho en mi vida...-rió ella, pero lo cierto es que le había gustado.
Thomas se aproximó aún más, subiéndose sobre ella. Antes de darse cuenta Thomas se hizo paso entre sus piernas y ya la estaba penetrando. Se aferró a su cuello y disfrutó del momento, se sentía especialmente predispuesta a pesar de haberse despertado apenas hacía unos minutos. Su cuerpo recibía a Thomas con amabilidad. Lo miró a los ojos y sus miradas se anularon la una en la otra.
-Cada vez que te despiertes...acude a mí...-le dijo.
-¿Vas a ser mi nueva droga?-le preguntó, está vez mostrándose ella algo pícara.
-Espero que sí...-respondió él asestándola con ganas.
Lo cierto es que aquello se estaba volviendo algo adictivo; y si aquella iba a ser su nueva forma de evadirse tras un mal sueño, e iba a convertirse en su nueva cocaína, estaba empezando a gustarle la idea.
El ritmo era lento pero constante. El roce de sus cuerpos era puro pecado. El ardor que sentían dentro era incontenible. Thomas estaba a punto de hacerse a un lado cuando Caroline lo retuvo, rodeándolo con fuerza entre sus piernas.
-Tengo que salirme ya...-susurró mientras jadeaba de placer.
-No, aguanta un poco...-le suplicó ella. Lo besó con pasión, y Thomas prosiguió mientras sus resbaladizos labios se deslizaban uno sobre el otro.
Finalmente Thomas no pudo resistirse más y acabó el acto dentro de Caroline, provocando una oleada de placer con un órgasmo monumental por parte de ambos. Dejó reposar su cuerpo sobre el de ella, y se mantuvieron anclados en ese instante efímero y a la vez infinito.
Thomas rodó sobre la cama y se dejó caer boca arriba sobre su lado de la cama. Extasiado. Agotado.
Caroline rodó sobre su pecho con una sonrisa.
-Creo que comienzas a serlo...-bromeó.
-¿El qué?-preguntó Thomas confuso.
-Mi cocaína...-dijo, y ambos rieron.
-Sí, pero...tengamos cuidado, ¿Vale?-dijo él mostrándose algo preocupado-. Ya te dije que no quiero que quedes embarazada...-añadió.
-Sí...tienes razón, siento haberte retenido...-contestó ella.
-No lo sientas...-dijo plantándole un beso en los labios-. Ha sido increíble...-dijo abrazándola.
Thomas no quería estropear el momento, así que no dijo nada más al respecto. Lo cierto es que sentía algo que hacía años que no sentía: la sensación más pura y genuina de felicidad. ¿Podía ser verdad? ¿Había encontrado al fin la forma y la persona con la que ser feliz? Ambos se quedaron allí tumbados arropados sólo por los brazos del otro y disfrutando de aquel hermoso despertar. Sin embargo, a pesar de toda aquella felicidad, Thomas albergaba un gran temor. Temía perder a Caroline como ya había perdido a otras personas de su vida...y aquel miedo cada vez era más grande a cada minuto que pasaba...a cada minuto que se aproximaban al viernes por la tarde...
ESTÁS LEYENDO
Un Amor Nocivo
RomanceUna historia inspirada en la serie de televisión "Peaky Blinders" Thomas Shelby cree haber tocado fondo. Su familia está rota y su futuro es incierto. Después de tantas pérdidas por el camino a su ascensión, después de tantas muertes, después de inc...
