CAPITULO 39 - NOCHEBUENA

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Caroline estaba cansada de esperar a que Thomas volviera. Estaba demasiado nerviosa pensando en lo que podría estar ocurriendo, así que se dirigió a la oficinas Shelby sin pensárselo dos veces. Al llegar, encontró a la mayoría de los Peaky Blinders fuera, incluyendo a Thomas.

-Tommy...-dijo aproximándose rápidamente para comprobar que estaba bien. Los demás parecían estar heridos de haber peleado, pero Thomas no presentaba signo alguno de lucha.

Thomas la recibió sorprendido y abriendo ligeramente los brazos. Carol se lanzó sobre ellos y lo abrazó, no importándole que los demás estuvieran alrededor. Thomas le devolvió el abrazo antes de separarse de ella.

-Estoy bien...-le dijo para tranquilizarla-.¿Por qué has venido? Te dije que me esperaras allí, esto no es seguro...-dijo Thomas.
-Ningún sitio lo es...-respondió Caroline.

Eso hizo que Thomas recordara sobre aquella nota de amenaza que había encontrado en el apartamento de Caroline.
La invitó a pasar dentro, y una vez en su despacho comenzaron a charlar.

-¿Qué ha pasado?-quiso saber ella.
-Los que nos atacaron....se llevaron las armas, y mataron a algunos de sus hombres...pensaban que era cosa nuestra, al igual que nosotros pensamos que era cosa de ellos. Quieren que le paguemos por sus armas...-le explicó él.
-Pero no fuisteis vosotros...-dijo Caroline.
-Lo saben, pero nos culpan de algún modo...y sólo quieren recuperar la pérdida, les da igual cómo...-le explicó.
-¿Qué vas a hacer?-preguntó Caroline.
-Le he prometido que le devolveré las armas de algún modo, que me de plazo hasta Año Nuevo...-le informó nuevamente.
-¿Cómo vas a recuperarlas?-preguntó Caroline sorprendida.
-No tengo ni idea...-admitió Thomas y resopló.
-¿Por qué no les pagas lo que piden y te olvidas del tema?-le sugirió ella.
-No voy por ahí regalando mi dinero Caroline...si lo hiciera, todos me lo pedirían...-dijo Thomas.

Caroline se quedó en silencio sin saber qué más aportar a aquella conversación. Entonces Thomas sacó un trozo de papel de su bolsillo y lo levantó delante de su cara.

-¿Qué es esto?-preguntó él con total seriedad.
-No lo sé...-dijo Caroline acercándose y cogiendo el trozo de papel.

No sabía qué era aquello que Thomas le preguntaba. Lo desplegó y lo leyó para sí misma. Se le erizó la piel al hacerlo.

-¿De dónde lo has sacado? ¿Has rebuscado entre mis cosas?-preguntó a la defensiva.
-No he hecho nada parecido...-respondió Thomas ofendido-. Cayó del bolsillo de tu chaqueta...-le explicó.

Carol suspiró y no dijo nada.

-¿Qué pasa Caroline?-preguntó Thomas.
-Alguien me manda notas...pero no sé de quién se trata...-le dijo.
-¿Notas? ¿Quieres decir que no es la única?-preguntó Thomas sorprendido.
-Exacto. He recibido varias...-le dijo ella.
-¿Y no tienes ni idea de quién te las puede estar enviando?-preguntó Thomas con curiosidad.
-No. Hubo un tiempo en el que incluso pensé que podrías haber sido tú....-le confesó ruborizándose. Le avergonzaba tener que admitir aquello.
-¿Yo? ¿Por qué haría yo algo así?-preguntó indignado a la vez que sorprendido.
-No lo sé...-respondió ella frustrada. Pero sí que lo sabía, sólo no quería darle más información a Thomas o acabaría desenmascarándose a sí misma en aquel despacho.

Thomas la notó preocupada, y se acercó a consolarla. Empezó a entender ciertas reacciones de Caroline.

-No permitiré que te pase nada...-le dijo, y sonó a promesa. El hecho de que Thomas quisiera protegerla le hacía sentir bien. Nunca había estado en una situación así. Nunca se había sentido tan unida a nadie.

Carol volvió a acercarse a él para abrazarlo. Quería quedarse entre aquellos brazos y olvidar el mundo exterior, pero sabía que aquello no podría seguir así durante mucho tiempo más. Aquellos abrazos tenían fecha de caducidad desde el principio, y eso le dolía profundamente.

Un Amor NocivoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora