Caroline caminó por el recibidor después de haber saludado a Arthur. Caminaba con decisión, irradiando seguridad. Nada más lejos, pues en realidad estaba hecha un flan.
Llegó a la puerta del despacho de Thomas y tomó aire, llenando los pulmones prácticamente a su máxima capacidad, antes de golpear la puerta y entrar.
-Hola...ya pensaba que no volverías, ¿Dónde has estado?-preguntó Thomas levantando la mirada de sus libros. Llevaba puestos sus lentes y estaba fumando un cigarrillo.
Caroline caminó hacia la mesita auxiliar donde siempre había alguna botella y unos vasos, y comenzó a servirse una copa.
-Sí, claro, puedes servirte una copa...yo no quiero, gracias...-bromeó Thomas ante el hecho de que Caroline se sirviera sin ni siquiera preguntar. No es que necesitara su permiso, por supuesto, pero al menos podría haber contestado a su pregunta primero.
Cuando Thomas vio que Caroline se llevaba la copa a la boca sin decir ni una palabra ni reír su broma, se puso en pie. Se quitó las gafas y las dejó sobre el escritorio antes de caminar hacia ella.
-Caroline... ¿Qué te pasa? ¿Estás bien?-preguntó con el ceño fruncido y algo preocupado, sujetó su cigarro entre los dedos antes de volver a llevárselo a la boca.
-Sí, sí...disculpa...-contestó llevándose la mano al entrecejo y cerrando los ojos durante unos segundos. Suspiró.
-¿Qué ha pasado? Cuéntame...-le pidió Thomas, y volvió a darle una calada a su cigarro.
Caroline se giró para mirarlo. Le quitó el cigarro de la boca a Thomas y se lo colocó entre sus labios. Le dio algunas caladas y expulsó el humo. Estaba nerviosa.
-Dime qué ha pasado...-Thomas se acercó a ella preocupado.
-Nada...es sólo que...-comenzó a hablar, pero Thomas la interrumpió.
-¿Nada? Tú nunca fumas, odias el tabaco...sólo fumas cuando ha pasado algo grave o estás nerviosa...-le recordó-. Así que habla de una vez...-continuó.
-He estado con Mosley...-soltó de repente sin paños calientes.
-¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde?-preguntó Thomas con los ojos abiertos, y la tomó con sus manos por ambos brazos.
-Fuimos a almorzar...a un pub...-comentó ella no queriendo mirar a Thomas a los ojos.
Recordó lo que había ocurrido durante el almuerzo, y volvió a darle una calada al cigarro.
-Me prometiste que me informarías de todo...de cada movimiento...-le regañó Thomas.
-¡Y te estoy informando!-gritó ella alterándose un poco.
-¡Previamente Caroline! ¡No después de hacer lo que te de la gana!-le gritó.
-No estaba planeado...me lo crucé por casualidad cuando volvía del Barrio Chino...-se excusó-. Y créeme que no fue de mi agrado...-dijo bajando la cabeza, y el momento en que Mosley la besó le vino a la cabeza. Un escalofrío recorrió su cuerpo.
Era consciente de que aquello podría haber terminado mucho peor...
-¿Te hizo algo?-preguntó Thomas concienciado, con un tono solemne en su voz esta vez.
-No...no gran cosa...-murmuró avergonzada.
-¡¿No gran cosa?! Caroline, ¿Te ha hecho algo que tú no quisieras hacer?-la tenía aún agarrada por los brazos y sin pretenderlo la zarandeó al preguntarle aquello, ya exasperado.
-Me...me...me besó...-dijo, y levantó la mirada sabiendo que a Thomas no le gustaría.
-¿Algo más?-preguntó buscando su mirada.
-No...-contestó ella y una lágrima se le escapó por su mejilla.
-Ven aquí anda...-dijo Thomas rodeándola entre sus brazos.
Después de unos segundos se separó de ella y le limpió las lágrimas. La tomó por el rostro y la miró a los ojos. Caroline se perdió en aquella mirada olvidando todo lo demás. Él se acercó y sus labios se rozaron. Se besaron lentamente. Aquello sí se sentía correcto.
-No dejes que nadie vuelva a hacerte daño...-dijo Thomas separándose de aquel beso.
Ella lo miró confundida.
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Un Amor Nocivo
RomanceUna historia inspirada en la serie de televisión "Peaky Blinders" Thomas Shelby cree haber tocado fondo. Su familia está rota y su futuro es incierto. Después de tantas pérdidas por el camino a su ascensión, después de tantas muertes, después de inc...
