CAPITULO 38 - ENEMIGO COMÚN

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A la mañana siguiente Carol despertó sobre el pecho desnudo de Thomas. Ambos estaban en la cama de su apartamento, y habían tenido una noche muy íntima en muchos sentidos. No sólo físicamente, sino emocionalmente. Habían conectado un poco más y habían destapado algo más sus sentimientos.

Levantó la mirada y se encontró los ojos de Thomas sobre ella.

-Pensaba que aún dormías...-dijo ruborizandose.
-No, llevo un rato despierto...pero no tengo ganas de moverme de aquí, la verdad...-admitió él.

Estaban muy cómodos el uno con el otro. Era como si las piezas del rompecabezas finalmente hubieran encontrado su lugar.

-¿Soñaste algo?-preguntó Thomas con curiosidad. Ella negó con la cabeza al tiempo que le dedicaba una dulce sonrisa.
-¿Y tú?-preguntó ella.
-Creo que sigo dormido y esto es mi sueño...-dijo de forma muy dulce.

Caroline no pudo evitar reír.

-¿Demasiado cursi?-preguntó Thomas riendo junto a ella.
-Quizás un poco...-respondió ella. Se acercó a él y le dio un beso.

Thomas se fijó en que Caroline seguía con la blusa puesta, y quiso aprovechar la ocasión para hablar del tema.

-Si tratas de ocultar tus heridas...quiero que sepas que ya las vi ayer...cuando entré y te encontré en el suelo en ropa interior...-le informó.

Carol se sintió avergonzada por el hecho de que la encontrara así.

-Siento lo de ayer...-dijo.
-No hay nada que perdonar...-le aseguró él y se atrevió a llevar sus manos a los botones de la blusa de Carol.
-¿Qué haces?-preguntó ella extrañada.
-Quiero verte sin nada...tal como eres...-dijo.

Carol respiró hondo, y con los latidos del corazón marcando el ritmo llevó sus manos sobre las de Thomas. Las apartó suavemente, y fue ella misma quien desabotonó cada uno de los botones de la blusa y se la quitó bajo la atenta mirada de Thomas. Él pasó los dedos por algunos cortes, quemaduras de cigarrillo....bajó sus dedos hasta el vientre y posó sus dedos sobre la cicatriz que Carol quería ocultar.

-Jota....Eme...-leyó las dos letras grabadas en la piel de Caroline.

A Carol se le puso la piel de gallina al recordar cómo llegaron aquellas iniciales a su cuerpo. Por impulso se apartó del tacto de Thomas.

-¿Por qué sigues intimando con él si te trata así?-preguntó.
-No lo entenderías...-respondió ella.
-Intenta explicármelo...-dijo acomodándose junto a ella para escucharla.
-Yo no íntimo con él...me obliga a hacerlo...-dijo sintiéndose avergonzada una vez más.

Thomas sintió rabia en su interior al escuchar aquello.

-¿Quieres decir que te viola?-preguntó para asegurarse de haberlo entendido bien.

Carol se limitó a asentir.

-No vuelvas a verle...-dijo Thomas, y sonó más bien como una orden.
-No puedo...-contestó ella sin más.
-¿Sientes algo por él?-preguntó él algo inseguro.
-¡¿Qué?! No, por el amor de Dios...jamás podría sentir nada por él...-dijo haciéndole ver que aquello era una locura.
-No lo entiendo, ¿Por qué dejas que te trate como a una puta?-preguntó Thomas sin pelos en la lengua.
-A lo mejor lo soy...-dijo con la mirada perdida, quedando algo pensativa.
-No lo eres...créeme, lo sé...he estado con muchas...-bromeó Thomas con una sonrisa entre los dientes, intentando hacer que Carol se sentiera mejor.

Pero Caroline quedó más pensativa aún después de aquella frase. De hecho, se sintió peor. Se volvió a poner la blusa y bajó de la cama. Comenzó a vestirse bajo la atónita mirada de Thomas, que también bajó de la cama.

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