Los chicos salieron del Red Goose tambaleándose. Habían acabado un par de botellas de whisky, pero habían tenido una tarde excelente. Ya había anochecido y no había apenas nadie en las calles.
-Voy a parar en el despacho a comprobar algo...nos vemos luego...-dijo Thomas despidiéndose educadamente.
-¿Vas a follar otra vez?-preguntó Arthur descaradamente.
Thomas rió y le dio un par de palmadas en la cara a su hermano.
-No seas mal hablado, Arthur...-le dijo entre risas. Comenzó a alejarse en dirección a las oficinas Shelby.
-¡Invítala a la cena de Nochebuena!-gritó Arthur.
-¡Sí, Arthur! ¡Lo haré!-respondió y sus caminos se separaron.
Entró a las oficinas pero todo estaba en silencio y a oscuras. Probablemente Caroline ya no estaría allí, pero como iba de paso prefirió parar a comprobarlo.
Entró al despacho pero efectivamente no estaba allí. Las luces estaban apagadas. Se fijó en que había recogido la caja con los archivos del suelo, y sonrió levemente al recordar cómo acabaron desparramados en primer lugar.
Cerró la puerta y salió de allí en dirección a casa de Carol. Tenía ganas de verla. No sabía si era el whisky, la noche, o el recuerdo de los archivos desparramados por el suelo, pero quería verla otra vez, y le propondría lo de Nochebuena tal y como le había sugerido su hermano Arthur.
Llegó a su apartamento. Desde la calle no parecía haber luz en el interior. Era tarde, pero no tanto como para que estuviera dormida. Subió las escaleras y golpeó en la puerta, pero no obtuvo respuesta. Sin duda, no estaba allí. Su rostro tornó de lo alegre a lo preocupado en un abrir y cerrar de ojos. No le gustaba no saber dónde estaba Carol. Mil ideas invadían su cabeza, y ninguna de ellas era buena.
Condujo hasta su casa en las afueras. Entró y se encendió un cigarro. Estaba decaído. Cada vez que pensaba que las cosas con Carol podían funcionar, un tortazo de realidad hacía que se le abrieran los ojos. Aquello no era más que un juego, ella ya le había advertido que después de Año Nuevo volvería a Londres...
Expulsó el humo de su cigarro absorto en sus pensamientos cuando el teléfono comenzó a sonar. Miró el reloj de pie y extrañado cogió el auricular.
-¿Diga?-contestó.
-Tommy...¿Cómo estás?-escuchó decir al otro lado.
-Podría estar mejor...pero ya sabes que no me gusta quejarme...-explicó, y prosiguió a darle otra calada a su cigarro.
-Hace un tiempo que no sé nada de tí...y me preguntaba si te había ocurrido algo...-Thomas se llevó la mano a la frente y se la masajeó intentando asimilar aquello.
-Lizzie...he estado ocupado...-dijo sin más.
No esperaba que Lizzie acabara llamándolo por las noches. Sin duda, sus encuentros esporádicos no habían sido una buena idea, y esperaba que aquella llamada no significara lo que estaba imaginando.
-Quizás te apetezca venir de visita...hace tiempo que no nos vemos...-se atrevió a decir ella; y Thomas puso el auricular a un lado para poder soltar un suspiro sin que Lizzie lo oyera. Miró al techo intentando sacar templaza para poder encarar la situación.
-Lizzie, es tarde...acabo de llegar de tomar algo con los chicos y necesito dormir...-ya estaba hecho. Era la forma más elegante que pudo encontrar para rechazarla.
Silencio al otro lado de la línea. No quería hacerle daño a Lizzie. Ella había estado allí en sus peores momentos. También en muchos momentos buenos. Siempre había estado allí, incluso cuando había acudido a ella después de todo lo ocurrido...y ella siempre lo había acogido, pero...no podía continuar. No podía seguir aprovechándose de ella, no sería justo... él no podría amarla del mismo modo en que ella lo amaba a él.
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Un Amor Nocivo
RomanceUna historia inspirada en la serie de televisión "Peaky Blinders" Thomas Shelby cree haber tocado fondo. Su familia está rota y su futuro es incierto. Después de tantas pérdidas por el camino a su ascensión, después de tantas muertes, después de inc...
