Ya había amanecido cuando Caroline abrió los ojos. No recordaba haberse quedado dormida, ni siquiera recordaba haberse sentido cansada o con su sueño; y sin embargo, parecía que finalmente había caído en las manos de Morfeo.
-¡Buenos días!-Oyó decir a alguien.
Se incorporó de inmediato al oír aquella voz. En efecto, tal y como pensaba, había dormido en el despacho de Duke. Miró su ropa, que era un tanto peculiar y recordó que tuvo que cambiarse ya que su ropa estaba manchada de ¿Sangre? Sí, era sangre...de un tipo de Londres del cual no recordaba su nombre en ese momento. Así que no había sido un sueño...
-Buenos días...-contestó llevándose la mano a la cabeza.
-Te duele la cabeza, es normal...después de anoche lo que me extrañaría es que no te doliera...-dijo Duke-. Y esa mano...te dolerá un tiempo...-continuó acercándose a ella.
Había cogido algo de hielo de un cubo de metal y lo había envuelto en un paño.
-Toma, ponte esto...-le dijo entregándole la envoltura de tela con hielo.
Caroline se miró la mano. Sus dedos estaban hinchados y magullados, sus nudillos totalmente destrozados, y aún así no se había percatado del dolor hasta que Duke lo había mencionado.
Se colocó el hielo sobre los dedos, y tras un pequeño rechazo al frío comenzó a sentir cierto alivio.
-¿Qué hora es?-preguntó preocupada.
-Cerca de las once...-contestó Duke con tranquilidad.
-¿Las once?-se puso en pie y sin darse cuenta dejó caer el paño y cada cubito de hielo rodó en una dirección-. Lo siento...-dijo inmediatamente al ver lo que había pasado.
-No te preocupes, sólo es hielo...-contestó sin apenas inmutarse.
-Thomas se estará preguntando donde estoy...-murmuró preocupada.
-Sí...sobre eso...tenemos que hablar...-le advirtió Duke.
-¿A qué te refieres?-preguntó ella confusa.
-¿Qué vas a contarle?-preguntó Duke inquieto.
-Nada, tranquilo...no tiene por qué saber nada...-intentó tranquilizarlo, pero fue en vano.
-¿Y cómo le dirás que te has lastimado la mano? ¿Tejiendo punto en un club nocturno de costura?-la ironía en aquellas preguntas de Duke era afilada y...acertada.
-Tienes razón...no puedo no contarle nada, pero puedo saltarme la parte en la que me diste la cocaína...-aclaró, y aquello sonó a ofensiva.
-Eh, eh, eh, para el carro....yo no te di la cocaína...-se defendió rápidamente-. Fue Rose; y según tengo entendido, la aceptaste de buen gusto...no es que te apuntaran con un arma a la cabeza y te obligarán a meterte no una...sino dos rayas...-quiso clarificar los hechos al detalle.
-Dicho así no me dejas en muy buen lugar...-bromeó ella.
-Cada uno ocupa el lugar en el que quiere estar...-aquella frase de Duke encerraba una verdad pesada como un yunque.
Carol quedó en silencio, algo seria. Sin duda ella estaba en aquella situación porque ella misma lo había buscado. Si no hubiera salido de casa de madrugada...
-Le diré a Tommy que un tipo quiso propasarse conmigo y me defendí...-comentó.
Duke rió y estuvo a punto de protestar, pero Carol continuó su discurso, interrumpiéndolo.
-Me creerá...él me conoce y conoce mi pasado...-explicó con la mirada perdida-. Si le digo eso me creerá sin dudar...y en parte, no es ninguna mentira...-dijo al tiempo que recordó cómo aquel tipo intentó aproximarse a ella más de la cuenta.
-Vale, como quieras...pero si no te importa, no menciones que yo estuve allí...-le pidió Duke.
-No te preocupes, no diré nada...-le aseguró ella con una triste sonrisa.
Mientras tanto, en las oficinas Shelby...
-¿Estás seguro, chico?-le preguntaba por, al menos, la quinta vez.
-Tan seguro como que tengo a Arthur Shelby delante de mí...-contestó sin dudar lo más mínimo.
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Un Amor Nocivo
RomanceUna historia inspirada en la serie de televisión "Peaky Blinders" Thomas Shelby cree haber tocado fondo. Su familia está rota y su futuro es incierto. Después de tantas pérdidas por el camino a su ascensión, después de tantas muertes, después de inc...
