Esa noche Caroline tuvo que pernoctar en Londres, pues el último tren a Birmingham ya había salido y no había ningún otro hasta la mañana siguiente.
Buscó una habitación cercana a la estación para intentar descansar un poco (si su cabeza se lo permitía) y al día siguiente cogería el primer tren a Birmingham. No durmió mucho, pero al menos pudo asearse un poco y reposar la cabeza sobre una almohada.
A la mañana siguiente, el tren llegó a su destino sobre las diez de la mañana y se dirigió directamente a las oficinas Shelby. Quería regresar a su nueva rutina cuanto antes.
-Buenos días Shane...-saludó al joven de la puerta.
-Buenos días Señorita Smith.-contestó Shane alegremente.
Caminó al interior y entró en el despacho, después de saludar a Paul, que en esta ocasión estaba solo en el recibidor.
Se quitó el abrigo y tras colgarlo en el perchero de pie, se acercó a la mesilla de las botellas. Se sirvió un vodka y después de darle un pequeño sorbo, lo dejó sobre el escritorio y se sentó a mirar las cuentas. Ya estaba todo prácticamente al día, y se sintió orgullosa de su labor.
No mucho más tarde, llamaron a la puerta antes de irrumpir bruscamente en el despacho. Vió a Thomas de entrar con la cara desencajada.
-Caroline...has vuelto...-dijo sorprendido de volver a verla.
-Claro...-dijo ella con indiferencia.
-¿Estás bien? ¿Dónde has estado?-preguntó Thomas con curiosidad.
-Estoy bien, tranquilo...sólo tenía que arreglar unos asuntos en Londres...-explicó sin querer dar toda la información.
-¿Y los has arreglado?-preguntó tomando asiento en una de las sillas frente a ella.
Ella levantó la mirada y lo encontró con la cabeza apoyada en una de sus manos; de piernas cruzadas, acomodado como si quisiera oír una larga historia.
-Sí, creo que mis asuntos en Londres están zanjados...-contestó sin, nuevamente, querer contar demasiado-.¿Alguna novedad en mi ausencia?-preguntó cambiando de tema.
-Destrozaron el local de Billy Chang. No quedó nada. Fue ayer por la mañana...ni siquiera me imaginaba que pudieran volver a atacar tan pronto...-le explicó a Carol.
Caroline se quedó pálida al recordar aquello. Ella ya sabía que eso pasaría. Sabía dónde, cómo, cuándo y por qué...pero lo había olvidado por completo después de su cena con Jonas. Thomas la notó un tanto rara, pero no se atrevió a preguntarle nada más; sabía que no le sacaría nada.
-Se nos están poniendo difícil las cosas...pasará un tiempo hasta que Billy Chang o Cheng tengan más mercancía...no sé qué vamos a hacer...-continuó.
-Nada...supongo que simplemente podéis dejar de vender y traficar...-viendo una clara luz al final del túnel.
-No, no es tan sencillo...-rió Thomas-. Somos los Peaky Blinders...nos dedicamos a estas cosas...-añadió, como si resultara inconcebible la idea de dejar de traficar con drogas o con cualquier otra cosa.
-Creo que aquí ya acabé...-dijo Caroline poniéndose en pie. Agarró su chaqueta y se dispuso a irse.
-¿Aún llevas el mismo traje que hace dos días?-observó Thomas.
-Se le parece mucho...pero es otro...-contestó ella incómoda.
-¿Algo que quieras compartir sobre tu desaparición de dos días?-preguntó Thomas curioso, intentando exprimirle algo de información, pero no obteniendo gran cosa.
-No desaparecí...fui a Londres...-rió ella, aunque no le apetecía ni esbozar una sonrisa al recordar aquellas últimas cuarenta y ocho horas.
Caminó hacia la puerta dispuesta a marcharse cuando Thomas le habló una vez más.
-No te asustes al regresar a tu apartamento...-comentó poniéndose en pie y caminando hacia ella.
-¿Por qué debería asustarme?-preguntó confusa.
-La puerta...digamos que tuve que forzarla para poder entrar...y ahora no cierra bien...-comentó.
-¿Y por qué hiciste eso?-preguntó enfadada y preocupada a partes iguales, recordando lo que escondía bajo el suelo de su apartamento.
-Porque...-dijo suavemente acercándose más a ella-.Quería comprobar si estabas bien...pero me sorprendió no encontrarte allí...-dijo Thomas con sinceridad. La miró a los ojos, y ella no pudo evitar sentir que se le erizaba la piel con el aterciopelado sonido de su voz...Notó que su corazón latía sin seguir ningún patrón. Sus miradas conectaron por un segundo, pero antes de que Thomas pudiera descubrir el verdadero tono de sus ojos, ella apartó la mirada.
-Pues...ya lo ves...estoy bien...-dijo saliendo.-Hasta mañana Thomas...-se despidió.
Thomas le contestó despidiéndose cortésmente, pero se había quedado un poco aturdido con el regreso de Caroline. No la había visto tan bien como ella aseguraba, y estaba seguro que seguía escondiendo algo que él ansiaba por descubrir. Había algo en ella que le encendía una curiosidad en su interior que le hacía querer acercarse a ella y querer hablarle, y mirarla...
Hacía tiempo que no sentía nada así y no estaba seguro si era lo que creía que era...o simplemente su nueva y aburrida vida le pedía algo más de acción.
Caroline, por su parte, se marchó pensativa. Estaba algo airada por la forma de reaccionar de Thomas pero, por otro lado, le gustaba imaginárselo preocupado por ella...
Era bastante curioso, que el jefe de una banda de gansters de Birmingham, había sido el único hombre en los últimos tiempos que realmente se había interesado por saber cómo se sentía ella. Era el único que la estaba tratando bien...
Jonas sólo la utilizaba, para hacer los trabajos y negocios....y para desahogarse físicamente. Y Robert había sido un completo mentiroso, al prometerle que estaría ahí para ella y protegerla....cuando lo que en realidad había hecho era abandonarla a su suerte en los momentos difíciles. Él no la había querido nunca, lo tenía muy claro. De lo contrario no podría haber expresado tal indiferencia al contarle lo de Jonas. ¿Qué opinaría alguien como Thomas si le contara algo así? Sacudió la cabeza quitándose esa pregunta de la mente: no debía involucrarse con Thomas, lo que él opinara era irrelevante. Al fin y al cabo, parte de su misión como policía era acabar con los Peaky Blinders, incluyendo por supuesto, al cabecilla de la banda.
Una policía infiltrada como miembro del BUF, trabajando para el Partido Nacionalsocialista Alemán bajo el mando de Jonas...y a su vez, infiltrada en la banda de los Peaky Blinders...
Había aceptado un trabajo que pocos querían aceptar. Una misión que pensaron desempeñaría mejor una mujer...una de las pocas mujeres del cuerpo. Lo que no habían dicho es que en realidad la iban a usar como carnaza para los depredadores...
No la respetaban en el cuerpo de policía, y probablemente nunca lo harían...aunque metiera entre rejas a Jonas Müller, a Thomas Shelby y a todos los Willians de Liverpool con sus propias manos.
Regresó a su apartamento y encontró la cerradura reventada, tal como le había avisado Thomas. Pasó la mano por el marco de la puerta, que estaba roto y astillado. Una sonrisa inexplicable apareció en su cara.
¿Realmente Thomas había irrumpido en su piso sólo para ver si estaba bien? Sintió una sensación extraña en el estómago y se le aceleró el corazón al imaginarse a Thomas golpeando la puerta hasta romper la cerradura...
Abrió la puerta y entró con rapidez, cerró la puerta tras de sí intentando dejar fuera aquellas estúpidas ideas.
En dos días tendría el encuentro en Liverpool con los Williams. Su misión era unir a Jonas y a los Williams, y lo había conseguido también gracias a los contactos de Thomas.
Si Jonas y el señor Williams hacían buenas migas, acabarían negociando sobre las armas. Jonas las quería y Williams las vendía. Una fácil transacción....con Caroline de por medio. Podría avisar a Robert, prepararían un despliegue, intervendrían las armas en el mismo momento de la transacción, detendrían a los Williams, cogerían a Jonas, todo por tráfico ilícito de armas... y la idea era arrastrar, de un modo o de otro, también a los Shelby por el camino.
Resopló...parecía sencillo. Parecía.
Había estado recopilando información desde hacía tiempo, pasándole chivatazos a Robert en las llamadas... miró la nevera y se acercó a echar un vistazo. Su estómago le pedía comida, y lo mejor sería empezar a obedecerlo...si quería continuar con la misión. Lo más difícil estaba por venir...estaba convencida que necesitaría fuerzas para afrontar lo venidero, y salir a flote...
Sacó unas uvas, algo de queso...y se sentó a comer algo antes de pasar otra noche con los ojos cerrados y la mente despierta...
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Un Amor Nocivo
RomanceUna historia inspirada en la serie de televisión "Peaky Blinders" Thomas Shelby cree haber tocado fondo. Su familia está rota y su futuro es incierto. Después de tantas pérdidas por el camino a su ascensión, después de tantas muertes, después de inc...
