Capítulo 61. "¿Actuar o esperar?"

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Vanessa.

Parte de mí podía llegar a comprender a Dave, podía llegar a entender que cada trazo de carboncillo recorrido mostraba una señal de admiración y amor, y debía admitir que tenía su parte bonita. Pero no dejaba de ser enfermizo.

Birdy era una niña - bueno, está bien, quizá ya no era tan niña -, pero Dave era un hombre adulto. No lograba entrarme en la cabeza que hubiese llegado a obsesionarse por ella de esa manera.

Extendí todos los lienzos de diferentes tamaños sobre la mesa del comedor; cada uno era mucho distinto al anterior, e incluso podría llegar a ordenarlos cronológicamente si me lo proponía. Los trazos cada vez eran más irregulares, síntoma que reflejaba un avance acelerado de su enfermedad. Él mismo se había llevado hasta donde se encontraba.

Los primeros dibujos estaban formados por líneas finas, cuidadosas y estudiadas, pero, conforme iba pasando el tiempo, eran más gruesas, más agresivas... Hasta uno que era básicamente un borrón del cual sólo se podían deducir unos ojos que esquivaban la mirada del espectador.

Supuse que eso significaba que Birdy ya no le prestaba atención o que había otra persona. Otra persona que también había sido reflejada en algún que otro dibujo. Aidan, el chico que bailó con Birdy, aparecía en alguna ocasión en pequeño, en una esquina del folio, detrás de Birdy.

- ¿Cómo va la investigación, Sherlock? - Preguntó Nate, entrando en el comedor y poniéndome las manos sobre los hombros -. ¿Has descubierto algo interesante?

- Qué graciosillo estás hecho - Ironicé -. De momento no mucho, la verdad, sólo que cuanto más dibujaba más nervioso se ponía o más le temblaba el pulso. Quizá a consecuencia de su enfermedad, no estoy segura porque la última vez que le vi iba borracho, así que no pude comprobar cómo era su pulso en condiciones normales.

- ¿Y eso qué quiere decir? - Preguntó confuso. Yo suspiré antes de contestar:

- Básicamente que se tiró al pozo él solo y de cabeza.

Nate alzó las cejas, no entendía exactamente a qué me refería, pero cuando abrí la boca para explicárselo, sonó su teléfono e interrumpió aquello que iba a decir.

Frunció el ceño, ya que al parecer no conocía el número y contestó a la llamada. Empecé a ponerme nerviosa cuando él se tensó al oír lo que estaba diciendo la persona que se encontraba al otro lado de la línea.

- ¿Qué ocurre? - Susurré preocupada.

Él sólo alzó una mano para que esperara y me miró de forma cómplice. Algo que no ayudó en absoluto a mi preocupación.

- Ahora mismo vamos - Gimió Nate con la voz ligeramente entrecortada -. Por favor, procurad que no se entere de nada.

¿De qué estaba hablando? Mi marido colgó el teléfono y me miró serio y con pena.

- Nate, ¿qué pasa? - Exigía saber -. ¿Quién no tiene que enterarse de qué?

- Recoge esto, Van - Pidió, saliendo del comedor y cogiendo las llaves del coche.

- ¡Dime qué está pasando! - Empezaba a ponerme realmente nerviosa -. ¿Adónde se supone vas ahora?

- Vamos - Me corrigió -. Al hospital. Algo ha pasado con Dave.

- ¿Cómo que "algo ha pasado con Dave"? ¿Qué significa eso?

- ¡No lo sé! - El también se estaba poniendo nervioso y posiblemente a causa de mis propios nervios, ¡pero no era mi culpa! No podía decirme que algo le había pasado a Dave y quedarse tan tranquilo -. Pero al parecer Birdy está allí.

Levanté las cejas. ¿Qué estaba haciendo allí? Se suponía que tenía que estar en casa de Noa, se suponía que James nos iba a hacer el favor de controlarla. Suspiré y cerré los ojos. Eso era lo de menos en ese momento.

Noté un sabor metálico en la boca mientras bajábamos en el ascensor y es que no podía dejar de morderme el labio para evitar romper a llorar. Nate me dio un abrazo y puso su barbilla en mi cabeza para intentar tranquilizarme, pero no funcionó mucho.

- No te preocupes, pequeña, estará bien.

Me limité a asentir me limité a asentir para que no se preocupara por mí, pero supe que no funcionó cuando apretó su abrazo.

Estaba asustada, bueno, quien dice asustada dice completamente acojonada. Tenía miedo de que a Dave le pasase algo realmente malo. No se podía morir. No podía concebir la idea de perder a Dave. Pensar en verle morir cuando le había visto crecer a mi lado... La simple sensación de que pudiera llegar a pasar me rompía.

Nate aparcó el coche cerca de la puerta y me bajé de este a toda prisa con él pisándome los talones.

- Vanessa, tranquilízate un poco y no corras. Dave no se va a mover de donde está -. No fue un comentario muy acertado que digamos y se dio cuenta enseguida porque cerró los ojos con fuerza y maldijo entre dientes -. Quiero decir que...

Yo negué con la cabeza para que dejara de hablar y frené un poco el paso, pero aún así fui lo suficientmente rápido para que se me entrecortara la respiración

Llegamos a la sala de espera y, sin fijarme si había alguien más o no, grité el nombre de Birdy para que me contara todo lo que supiera. Pero en ese instante me di cuenta de que no estaba sola. Aidan estaba allí y la abrazaba como dándole consuelo.

Verlos a ambos juntos, el final de su actuación y los dibujos de Dave me hicieron llegar a la conclusión de que entre ellos había algo y eso era lo que llevó a mi amigo a la locura que representaba sus dibujos e incluso, si me apuras, hasta el mismísimo hospital.

El doctor interrumpió mis pensamientos y por su cara pude deducir que lo que pretendía decirnos no iba a ser agradable. Por ese motivo impedí que Birdy entrase con nosotros y Nate, que me entendió a la perfección, pidió a Aidan que se la llevara de allí, cosa que este obedeció de inmediato. Al menos el chaval parecía preocuparse por ella de verdad y ya sólo por eso me caía bien.

En cuanto los chicos se fueron, el doctor nos guió a su consulta y nos ofreció asiento.

- He intentado localizar a la madre de Dave para decirle lo mismo que a ustedes, pero me ha sido imposible - Lo esperaba, ya que la madre adoptiva de Dave -y su único familiar legal en ese momento- estaba de viaje por motivos de trabajo y no llegaría al país hasta el día siguiente -. Bien, iré al grano. El corazón de Dave ha empezado a latir de manera repentina y descontrolada y nos ha costado mucho estabilizarlo. Aparentemente ahora se encuentra bien, pero no podemos estar seguros de que haya tenido otros efectos, al menos no hasta que despierte. Y eso es precisamente por lo que les he llamado - El hombre de unos cincuenta años y pelo canoso puso los codos sobre su escritorio y entrelazó sus dedos mientras nos miraba fijamente -. A día de hoy no hay una esperanza muy alta de que Dave despierte pronto y/o deje de sufrir este tipo de ataques.

- ¿Qu-qué... -carraspeé- qué quiere decir eso?

- Que tienen dos opciones: evitarle el sufrimiento tanto a Dave, como a todos ustedes, o esperar... Esperar sin más aún sabiendo que a la larga podría ser peor.

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"O en otras palabras, hay que decidir si desconectar a Dave o no"

Venga, os dejo odiarme, pero si no meto estas cosas, la historia se queda muy aburrida y lo sabéis e.e

Espero que os guste.

Lots of love,

Ari.

Love (Lies #2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora