Birdy.
Comenzó a anochecer y, a su vez, la ciudad empezó a iluminarse. Miles de historias se encontraban detrás de cada una de esas luces, historias como la mía, o incluso peores. Aidan me había sentado en su regazo hacía un rato y empezó a juguetear con mi pelo mientras yo admiraba la ciudad. Tenía razón, los problemas de los que me había alejado hacía apenas unas horas, no habían llegado a alcanzarnos, e incluso por un momento, se habían desvanecido por completo . Pero la noche empezaba a abrirse camino y eso significaba que pronto deberíamos volver.
— Espero que tengas hambre — Dijo Aidan dirigiéndose a la moto y tendiéndome el casco.
— ¿No vas a llevarme a casa? — Pregunté extrañada. No es que quisiera irme, para nada, pero supongo que esperaba volver pronto.
— ¿Y dejar que te tortures pensando en cómo estará Dave? Ni hablar. Hasta ahora has podido pensar en otra cosa, ¿verdad? — Asentí —. Bien, pues la noche aún no ha terminado.
Me tendió la mano y tiró de mí, acercándome de golpe hacia su cuerpo y acunando mi mejilla con la mano que tenía libre, a la vez que sus labios jugaban con los míos. Era algo extraño el hecho de que me besara porque sí, porque le apetecía; porque nos apetecía a ambos, pero no dejaba de ser agradable.
Puso su frente contra la mía y se humedeció el labio inferior antes de sonreír y susurrar:
— Podría acostumbrarme rápidamente a esto.
Yo le di la razón en silencio y prácticamente le arrebaté el casco de las manos. No quería decir nada todavía; hablar más de la cuenta otras veces no me había traído nada bueno. Esto era diferente a todo lo que había tenido anteriormente y por eso mismo, quería que también fluyera diferente, despacio. No quería perder lo que fuera que teníamos antes. Me gustaba picar a Aidan y sabía que a él le gustaba provocarme y no quería que eso cambiara sólo porque habíamos dado un paso más.
Me monté en la moto detrás de él y me abracé a su cuerpo de nuevo, viendo cómo nos alejábamos de aquel lugar y nos introducíamos en la civilización otra vez. La moto se deslizó por las calles de Los Angeles prácticamente como si estuvieran hechas para ella, hasta que de repente paró en una zona que no conocía mucho.
— Espérame aquí — Pidió Aidan, bajándose del vehículo.
— ¿Adónde vas? — Y lo más importante, ¿de verdad pensaba dejarme sola?
— Tú sólo espérame aquí. No tardo.
Yo me quité el casco cuando Aidan dobló la esquina corriendo y comprobé si mi madre me había llamado o algo para decirme cómo estaba Dave. Pero nada. Ni un mísero mensaje. Suspiré y volví a guardar el móvil en el bolsillo.
¿Se puede saber qué coño estaba haciendo Aidan y porqué tardaba tanto?
Bajé de la moto a estirar las piernas y miré a mi alrededor. No tenía ni la más mínima idea de dónde estaba, pero por alguna extraña razón me sentía segura. Con Aidan siempre me sentía segura. Aunque me hubiera dejado sola. Pero estaba con su moto, así que tarde o temprano tendría que volver.
Recorrí la calle con la mirada y vi algo que me llamó la atención. Era una pequeña tienda de complementos que en ese instante estaba cerrada, pero el escaparate estaba iluminado de una manera que me pedía a gritos que me acercara. No tardé nada en enamorarme de aquella pulsera. Sus pequeñas cuentas azul celeste eran adornadas por dos colgantes que parecían estar hechos para mí. Uno de ellos era un pequeño pajarito y el otro unas puntas de ballet que me recordaron a las que me regaló Aidan y todavía no había estrenado.
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Love (Lies #2)
AléatoireContinuación de Lies. Historia y portada originales. Registrada en Safe Creative, por lo que no se permite la copia total o parcial de la obra.
