Dave.
Birdy llegó tarde a su último día de instituto por mi culpa, pero no me importó. Cuando la inspiración te llama, debes abandonarlo todo para atender su llamada. Y, en mi caso, eso era algo que hacía mucho que no ocurría. Pero cuando la vi así, dormida, relajada y tan hermosa que casi irradiaba luz propia, decidí que debía dejar todo lo que estaba haciendo, para inmortalizar ese momento de la mejor manera que sabía.
Querida inspiración, te echaba de menos.
Volví a abrir el cajón y saqué el block de Vanessa; mi inspiración vino y se fue con ella.
Recordaba perfectamente el día en el que me hizo aquel retrato. Era una tarde de otoño, nuestro último otoño en el orfanato, y yo me había colado en su habitación como siempre hacía. Lo cierto es que me hundí demasiado al ver ese dibujo olvidado en el block de los malos recuerdos y aquello me quitó, por completo, las ganas de volver a dibujar.
Sin embargo, algo había resurgido en mi interior cuando oí a Birdy murmurar en sueños con los labios entreabiertos. Hacía mucho que no dibujaba y no sentía la textura del carboncillo entre mis dedos, y mucho menos para dibujar a una mujer.
Saqué la tablilla que cubría el doble fondo del cajón; ahí escondía los dibujos que nadie había visto y que jamás podrían ver la luz.
Vanessa. Todos se basaban en ella.
El último que hice era un boceto sin acabar. En él se podía apreciar su hombro desnudo, su cuello y su labio inferior atrapado por sus dientes. Jamás vi esa imagen realmente, pero sí recibí los estímulos por separado: su hombro lucía desnudo cuando llevaba camisetas anchas y caídas por uno de sus brazos, su cuello cuando se apartaba el pelo de este y sus labios... Bueno, siempre me estaba fijando en sus labios, así que no fue difícil retener alguna imagen cuando se los mordía debido a los nervios. Sólo necesitaba juntarlos todos y eso era lo que formaba en mi cabeza la imagen más ansiada de ella.
Sin embargo, con Birdy era diferente. Sabía que también había en mi mente una imagen en concreto que la describiera, pero todavía no estaba cien por cien seguro de cuál era.
Cogí una lámina en blanco y empecé a improvisar.
También empecé centrándome en sus labios, pero no se los mordía como Vanessa; ella hacía una mueca agresiva, como si estuviera sosteniendo un cuchillo entre los dientes. Esa era su metáfora. Birdy era peligrosa para mí y acabaría matándome, pero no con el cuchillo, sino con su boca... Y con sus manos.
Cambié el cuchillo por uno de sus dedos puesto en horizontal y el resto de ellos formados en un puño. Sus dientes se clavaban en él, como si quisiera avisarme del peligro. Pero fallaba algo, el dibujo estaba incompleto. Cerré los ojos y suspiré pensando en la imagen; algo más tenía que inspirarme esa idea.
Y entonces lo supe. Cuatro simples letras que llevaban varios días rondándome la cabeza.
AMOR.
Las escribí sobre el dedo que mordía; era ese el peligro de que ella me estaba advirtiendo.
¿Sería posible que estuviera enamorándome una cría de 16 años?
¿Pero qué dices, Dave? ¿Tú te estás oyendo? No seas ridículo.
Quizá mi yo interior tenía razón y estaba siendo ridícula, pero era lo que mi cuerpo pedía cuando estaba junto a ella. Suspiré consciente de que debía conocer el peligro y lograr saber cómo evitarlo sin tener que renunciar a disfrutar de su compañía.
Birdy.
El patio estaba lleno de alumnos cuando llegué al instituto. Mi tutor me miró mal debido al retraso con el que aparecí. Fue culpa de Dave y de sus ganas de dibujarme.
— Lo siento — Murmuré y pasé por su lado evitando que intentara interrogarme. Era el último día, ya no tenía que darle explicaciones a nadie. Sonreí feliz, no volvería nunca más a esa cárcel.
— ¿Dónde estabas? — Preguntó Noa asaltándome por detrás.
— ¡Qué susto me has dado, joder! Casi me da un infarto — Ella rió. Algún día me moriría del infarto de verdad y ella me echaría de menos.
— No me has contestado.
— Se me han pegado las sábanas.
— ¿Las sábanas o el cuerpo de Dave?
— Idiota.
Cuando llegamos donde estaban Meg y Cassie, estas reían y danzaban animosamente. Ellas eras buenas amigas del instituto, pero sabía nuestra amistad no sobreviviría a los años de universidad. Ellas no eran para mí lo que era Noa, ni mucho menos; pero aun así sonreí y las abracé.
— ¡Birdy! — Gritaron ambas a la vez; cosa que atrajo la atención de Alex, que aun no se había dado cuenta de mi presencia.
Se acercó a mí y me abrazó. Eso es raro.
— ¿Dónde estabas?
— Otro... — Alex soltó una risita — Me he quedado dormida — Obviamente no iba a decirle la verdad.
— Ya te vale. No eres capaz de ser responsable ni el último día del curso — Sacó un poco la lengua para que me diera cuenta de que era una broma.
— Que te den, cariño.
— Hazlo tú — Me guiñó un ojo. ¿Desde cuándo Alex era tan descarado?
— Ya quisieras.
— Parejita — Aidan apareció de la nada – como siempre hacía– y nos puso a ambos el brazo sobre los hombros —, esta noche nos vamos de fiesta. Y no es una pregunta; nos vamos de fiesta para celebrar que se acaba esta mierda.
Miré a Aidan y este me guiñó un ojo. Estaba tramando algo, lo sabía.
* * *
— No me cae bien... Le comenté a Noa cuando pusimos las bandejas de McDonald's sobre la mesa.
— Pero está como un tren — Dijo ella. Era cierto, Aidan era atractivo, pero el verde de sus ojos no era ni tan intenso, ni tan bonito como el de Dave.
— Pero es un arrogante. Además, siempre aparece en el momento más inoportuno. ¿Tú crees que trama algo?
— Birdy, es una puta fiesta. ¿Desde cuándo piensas tanto cuando se trata de una fiesta.
— Desde que parece que todo el mundo quiere que termine enrollada con Alex.
— ¿Y tú has pensado cómo sería si ocurriera?
— ¿Cómo crees que sería, Noa? Sería horrible... Alex me importa demasiado, es como un hermano para mí. No quiero estropear eso, y sé que si pasara algo entre nosotros, todo lo demás se iría a la mierda.
— ¿Te estás oyendo?
— ¿Qué? Sabes que pasaría eso.
— Sí, claro que pasaría eso. ¿Pero por qué no piensas en Dave cuando dices eso?
— ¿Qué tiene que ver Dave con esto?
— Mira que eres tonta... — Puso los ojos en blanco —. Acabas de decir que Alex es como un hermano para ti, y si Dave es tu tío es porque es como un hermano para tu madre aunque en verdad no lo sea. ¿Cuántas veces has pensado que Vanessa era estúpida por rechazar a Dave? Seguramente sea lo mismo que te pasa a ti con Alex, Birdy. Tú no quieres hacerle daño, porque es obvio que él siente más por ti que tú por él; quizá a tu madre le ocurría lo mismo con Dave.
Jamás lo había pensado así, pero igual Noa tenía razón. Alez era para mí lo mismo que Dave era para mi madre. Y por eso no podía sentir nada más por él.
Me hacía sentir mal, en cierto modo. Dave lo había pasado fatal por mi madre, me lo había admitido esa misma mañana; y yo no quería que Alex pasara por lo mismo por mi culpa. Pero, ¿qué podía hacer para evitarlo?
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Love (Lies #2)
DiversosContinuación de Lies. Historia y portada originales. Registrada en Safe Creative, por lo que no se permite la copia total o parcial de la obra.
