Vanessa.
- Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuvimos aquí... - Murmuré cuando nos sentamos en la sala de espera del ginecólogo. Nate sonrió y me apretó la mano.
- Yo pensé que jamás volveríamos a estar en esta situación.
"Es que yo no quería volver a estarlo" pero no se lo dije, porque se le veía bastante emocionado con el nuevo embarazo y lo que menos quería era hacerlo sentir mal de nuevo con mis estupideces.
Apoyé mi cabeza en su hombro y cerré los ojos un instante llevando mi mano a mi vientre. A penas llevaba un par de meses de embarazo y ya quería que se terminara. Pensar en volver a sufrir cada síntoma otra vez me daba pánico; bastante mal lo había pasado con el embarazo y el parto de Birdy. Suspiré y entrelacé mi mano con la de Nate.
- ¿Pajarito, estás bien? - Preguntó ligeramente preocupado. Asentí y escondí mi cara en su cuello -. ¿Seguro?
- Estoy algo asustada, pero estoy bien... - Susurré.
- ¿Asustada por qué? El bebé estará bien, ya lo verás - Acarició un poco mi espalda para que me tranquilizara.
- Ya lo sé. No es eso lo que me preocupa en realidad...
- ¿Y bien? - Inquirió en saber.
- Ya sabes cómo me puse cuando Birdy; por eso no quería volver a quedarme embarazada - Mordí mi labio y le miré. Mi marido me miraba sonriendo con ternura como si fuera una niña pequeña.
- Eras una cría, Van. Ahora no tienes ni la mitad de miedos que tenías entonces - Aseguró como si pudiera poner las manos en el fuego por mí. "Yo no estaría tan segura" . Nate cogió mi cara entre sus manos y besó mis labios suavemente con amor -. Eres fuerte y preciosa, y, aunque creas lo contrario, ya no queda nada que aquel pajarito herido y desvalido que conocí hace hace dieciocho años. Juntos hemos criado a Birdy y no lo hemos hecho tan mal; podremos hacerlo de nuevo y mejor - Sonrió mirándome a los ojos, lo que me hizo sonreír a mí también -. Así que no tengas miedo.
Asentí tragando saliva y me levanté cuando la enfermera pronunció mi nombre. Me quité la camiseta cuando entramos y me tumbé en la camilla, mirando a Nate que me guiñó un ojo. Yo sonreí levemente y me mordí el labio mirando a la pantalla. Una vez más no veía una mierda y era incapaz de comprender cómo alguien podía ver un bebé entre esas extrañas sombras u oír un corazón diminuto latiendo entre tanto pitido.
El doctor me miró de reojo y sonrió devolviendo su vista a la pantalla. Yo puse varias muecas y miré a todas partes algo nerviosa porque el silencio me incomodaba.
- Tu bebé está perfecto, Vanessa - Dijo apagando la máquina y quitándose los guantes de látex -. Tú no has tenido ningún problema, ¿verdad? ¿Ni palpitaciones, ni ansiedad...? - Negué con la cabeza y me puse bien la camiseta después de limpiarme el gel del vientre -. Entonces ya está todo - Dijo con voz dulce -. Revisión mensual si no consideras que algo va mal y en unos meses tendrás a tu bebé en brazos fuerte y sano.
- Gracias, doctor - Dijo Nate ayudándome a ponerme el abrigo.
- Todavía es pronto para conocer el sexo del bebé, ¿verdad? - Pregunté un poco tímida mordiendo mi labio. El médico rió levemente y asintió con la cabeza.
- Todavía sí, pero pronto podremos saberlo.
Asentí y nos despedimos antes de salir de la consulta. Nate entrelazó su mano con la mía y se la llevó a los labios para besar mis nudillos.
- ¿Has oído al doctor? Está todo perfecto.
- Lo sé - Sonreí ya un poco más tranquila y abracé a Nate por el costado -. ¿Podemos pasar a ver a Dave antes de irnos? Quiero decirle que va a ser tío otra vez.
Nate se humedeció los labios y asintió antes de besar mi cabeza.
- Seguro que se pone muy contento, mi amor.
Sabía que Nate creía que no merecía la pena ir a ver a Dave y contarle como iba yendo todo, pero yo estaba convencida de que nos oía; de que de alguna manera seguía ahí con nosotros y se enteraba de lo que pasaba a su alrededor.
Subimos a la planta en la que estaba la habitación a la que le habían subido cuando se dieron cuenta de que estaba estable. Llamamos a la puerta y entramos. Allí estaba la enfermera que siempre se encargaba de él, cortándole las uñas y aseándolo. Sonrió al vernos y le dio un beso en la frente antes de salir de la habitación. Yo fruncí el ceño pero sonreí y miré a Nate, que tenía un gesto parecido al mío. Nunca antes habíamos visto algo parecido.
- Creo que le gustas - Susurré quitándome el abrigo y sentándome en el sillón al lado de la cama -. No se despega de ti, ¿sabes? Y te cuida de una forma especial... - Sonreí y acaricié su mano -. ¿Cómo estás, hermanito? Tienes buen color... - Mordí mi labio, de nuevo algo incómoda por el silencio, pero en realidad no esperaba más. Nate estaba en un segundo plano, observándonos sin decir nada -. Yo sigo echándote de menos, a diario - Arrugué la nariz -. Casi he olvidado el sonido de tu voz y es completamente horrible... - Hice una mueca y miré a Dave a la cara. Sus ojos seguían cerrados, como lo habían estado los tres meses anteriores -. Siento como si estuviera traicionándote o algo así... Pero bueno, no había venido a hablar de eso - Sonreí de lado y me agaché un poco a besar su mano -. El motivo de la visita es otro muy diferente... Voy a ser mamá otra vez - Murmuré con los ojos llenos de lágrimas -. Sí, vas a tener otro sobrinito, o sobrinita, eso no lo sabemos seguro todavía... Ahora va a haber otra persona que necesita que te despiertes, para que le cuentes tus historias y le des tus consejos... - Sorbí por la nariz -. No iras a hacerle el feo, ¿verdad? El nuevo Nichols te necesita.
____________________________________
Hola, hola.
¡Último capítulo del año! Papa Noel viene un poco tarde este año, pero se ha hecho de rogar, aún así espero que os guste. A mí me da ternura Vanessa, ¿no echáis de menos a Dave? Yo he de admitir que un poco sí, peeeeeeeero...
Tengo muchas ganas de que el embarazo avance y volvamos a tener un bebé en la historia, no sé por qué; creo que les vendrá bien a todos.
Y bueno, que me enrollo. Que feliz Navidad y feliz año nuevo. Muchas gracias por este 2015, vosotros lo habéis hecho algo mejor estando ahí y apoyándome siempre y eso es algo que siempre os voy a agradecer. Sois geniales, todos y cada uno de vosotros; tanto los que empezaron leyendo y poco a poco se han ido perdiendo por el camino, como los que seguís ahí, capítulo a capítulo, al pie del cañón. Vosotros me ayudáis a ser como soy, y a tener ganas de seguir escribiendo cuando ni yo misma la encuentro. Si no fuera por la gente que me apoya detrás de cada pantalla, esta historia no sería lo que es, así que, una vez más, muchísimas gracias. Sois los mejores. Y os quiero con locura.
Espero que vuestro 2015 haya ido y termine genial y que el 2016 sea aún más increíble, porque es lo que os merecéis.
Pero sobre todo espero que se cumplan todos vuestros sueños.
Ari. ❤
ESTÁS LEYENDO
Love (Lies #2)
De TodoContinuación de Lies. Historia y portada originales. Registrada en Safe Creative, por lo que no se permite la copia total o parcial de la obra.
