¿Cómo me había llamado? Sólo Dave me llamaba así y, aunque nunca supe qué significaba ni porqué lo hacía, era algo únicamente suyo y no me gustaba que otro lo utilizara. Lo que me hacía pensar que Aidan sabía más de lo que yo creía y dudaba mucho que eso fuera bueno.
Salí de la biblioteca en su búsqueda pero, o tardé mucho en reaccionar o él era muy rápido, porque cuando crucé las puertas, Aidan ya no estaba ahí.
Maldije entre dientes cuando sonó el timbre que indicaba el inicio de clases. Por primera vez desde que le conocía, quería hablar de verdad con Aidan, necesitaba saber qué era lo que sabía.
No podía permitir que se terminara antes siquiera de empezar.
A mitad de tarde ya no podía más y cuando sonó el último timbre no puede hacer otra que suspirar aliviada.
Aidan no había acudido a ninguna de las clases que teníamos en común y algo me hacía suponer que se estaba riendo de mí.
Cuando salí al aparcamiento la moto de Alex ya no estaba; se había ido sin mí.
— Vaya, gracias, amigo — Murmuré.
— Le he dicho yo que se fuera — La voz de Dave a mi espalda me hizo sonreír, pero me obligué a cambiar la cara antes de volverme. Estaba enfadada con él.
— ¿Qué haces tú aquí?
— ¿No vas a darme un beso? — Me tentó. Sabía que no podía besarle en público, y mucho menos en el instituto. Dave esbozó una sonrisa ladeada y se dio golpecitos en la mejilla — ¿Aquí? — Rodé los ojos y me puse de puntillas para besarle. Dave movió ligeramente la cabeza y mis labios rozaron la comisura de su boca. Aquel breve contacto hizo que el estómago se me contrajera y mi corazón palpitara a gran velocidad. Por un instante me olvidé de lo que había tenido en la cabeza hasta ese momento. Dave me guiñó un ojo y abrió la puerta del copiloto de su coche — ¿Vamos?
Asentí y me metí en el coche. Dave se sentó a mi lado, encendió la radio y arrancó el vehículo. Volvió a mirarme y sonrió. No podía creerme que esto estuviera pasando de verdad; Dave quería besarme, pero intentaba contenerse y yo... Yo ya no podía más.
Cuando nos alejamos del instituto lo suficiente y un semáforo nos impidió avanzar, él me cogió cara por la barbilla y atrajo mi boca hacia la suya.
— Deberías dejar de ponerte ese brillo de labios — Murmuró a escasos milímetros de mí.
— ¿Por qué? — El semáforo se puso en verde y coche arrancó
— Hace tu boca demasiado tentadora — Eso me hizo sonrojar y me mordí el labio —, y de momento esos labios son míos.
Puso sus ojos sobre mí y la intensidad de su mirada me hizo jadear.
— Así me gusta, mito.
Mito. Eso me hizo volver a reaccionar.
— ¿Por qué mito? — Pregunté haciendo que Dave frunciera el ceño.
— ¿Qué? Siempre te he llamado así...
— Lo sé, pero no sé porqué...
Dave sonrió, lo cual no era de gran ayuda a pesar de que me encantaba su sonrisa.
— ¿Conoces el verdadero origen de tu nombre? — ¿Qué tenía eso que ver ahora?
— Sí..., mi padre es muy cursi a veces — Dave hizo una mueca.
— A tu madre tampoco le gustaban las cursilerías cuando tenía tu edad. El caso es que me daba envidia que ellos tuvieran una forma especial de llamarse y yo no tuviera con quien. Decidí que esa persona serías tú, porque ser tu padrino fue lo mejor que me pasó hasta el momento. Pero no sabía cómo llamarte porque a pesar de que tu nombre significa literalmente pajarito, no podía llamarte así; eso era de tus padres. Así que decidí llamarte mito. Como ves, yo también era muy cursi entonces.
— ¿Y qué significa?
— Es un pájaro, Birdy. Pequeño, delicado y poco común; me recordó a ti cuando naciste.
— No pensaba que yo fuera tan especial para ti.
Me miró mal por un segundo y volvió a la carretera. Estábamos yendo hacia su apartamento. Vaya, yo pensaba que iba a llevarme a casa.
— ¿A qué ha venido esa pregunta?
Supuse que ese era el momento indicado para hablarle de Aidan, pero no quería estropear un momento tan íntimo y, mucho menos, preocuparle antes de tiempo, así simplemente me encogí de hombros.
— Curiosidad...
Dave asintió no muy convencido y metió el coche en el garaje. Por suerte él vivía en un segundo, así que el tramo en ascensor fue bastante menos tenso que el que hubiera sido en mi casa.
Cuando entramos en su apartamento, se quitó los zapatos — cosa que imité — y fuimos directamente a la cocina. Puso dos copas y una botella de vino blanco en la encimera. Las llenó y me tendió una
— Como tus padres se enteren de que te doy alcohol me matan — Dijo brindando su copa con la mía.
— Creo que si se enteraran de algo, eso es lo que menos debería preocuparte.
—Touche.
Sonreí y le di un trago a mi bebida.
— Creía que ibas a llevarme a casa... — Di un salto y me senté en la mesa de la cocina.
— Te debía una, ¿no? No he ido a buscarte para comer, pero sí para cenar — Dave se acercaba a mí poco a poco.
— Pero mi madre...
— No te preocupes por eso, he hablado con ella... Y me ha dicho que les vendría bien un poco de intimidad — Hice una mueca de desagrado.
— No quiero pensar en eso... — Dave puso sus piernas entre las mías y sus manos en mis caderas.
— Yo tampoco — Susurró mientras se acercaba a mi boca.
Sabía que si no quería pensar en ello era porque todavía le molestaba y eso me hizo sentir un pequeño remolino de celos. Pero este se disolvió cuando Dave me mordió los labios. Jadeé y le puse las manos en los hombros. Él no era consciente de la cantidad de tiempo que había estado esperando este momento. Ahogué un grito cuando entró un poco más entre mis piernas y movió majestuosamente las caderas.
Tenía calor. Mucho calor. Y la ropa empezaba a picarme cada vez más. Necesitaba desnudarme, desnudarle, y sentir por fin lo que tanto ansiaba.
De repente empezó a oler a quemado y Dave gruñó. Me cogió en brazos y yo le rodeé con las piernas para no caerme. Me apoyó contra el frigorífico y apagó el horno.
— ¿Tienes hambre? — De ti. Negué con la cabeza y Dave soltó un gruñido de satisfacción — Entonces la cena puede esperar.
Y así, sin decir nada más y tras algún que otro traspiés llegamos hasta su habitación.
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Love (Lies #2)
De TodoContinuación de Lies. Historia y portada originales. Registrada en Safe Creative, por lo que no se permite la copia total o parcial de la obra.
