Birdy.
Debería haber hablado con Dave. Debería haber respondido alguno de sus mensajes. Debería haber sido capaz de al menos haberle mirado a la cara cuando le veía esperándome en la academia. Pero no pude. Y él tampoco se acercó.
Y así fueron pasando los días.
Mis padres estaban raros, como cambiantes, y nunca llegué a entender porqué. Era extraño porque a veces parecía que se odiaban y otras no podían soltarse el uno al otro.
Era asqueroso.
No es que no me alegrara por ellos, al contrario, me hacía muy feliz ver lo mucho que se querían, pero me daba una envidia terrible. Y lo peor es que tampoco sabía porqué. Últimamente siempre que veía a Dave salía corriendo y Aidan, como prometió, no había vuelto a sacar el tema del beso, ni tampoco volvió a intentar algo conmigo. Y si lo hizo, fue demasiado sutil porque ni siquiera me di cuenta.
Los ensayos volvieron a la normalidad. Sam se incorporó de nuevo a nosotros y todo transcurrió sin ninguna novedad. Aidan me hacía rabiar, me hacía reír, pero no me hacía nada más. Y yo no sabía si eso era algo bueno o malo.
A mediados de mes, Sam nos dijo que este era el último ensayo en la academia, ya que tendríamos que empezar a hacerlo en el teatro. La actuación estaba asignada para el día 3 de diciembre y conforme pasaban los días, mis nervios aumentaban más y más. Sólo quedaban dos semanas para el gran día y, de repente, no me sentía preparada.
— Lo harás bien, no te preocupes — Dijo Sam al ver mis nervios. Cuando me dijo que sólo teníamos dos semanas y que a partir del martes siguiente íbamos a ensayar en mi adorado teatro, no fui capaz de dar pie con bola. Me equivocaba en todos los pasos, pisé a Aidan en varias ocasiones y casi nos caemos por mi culpa.
Este soltó una risita cuando yo resoplé por décima vez y me quitaba el pelo de la cara, agobiada.
— No puedo hacerlo.
Tenía miedo. Bailar delante de tanta gente era lo que siempre había soñado y estar a punto de conseguirlo me aterraba. ¡No tenía sentido! Pero estaba tan asustada de decepcionar a la gente...
— Birdy... — Aidan miró a Sam y esta asintió cuando se dio cuenta de que lo que él quería era que nos quedásemos solos. Me puso ambas manos en cada una de mis mejillas e intentó relajarme — Respira. ¿Por qué estás tan nerviosa de repente?
— Porque... no quiero fallar a nadie.
— ¿Y cómo ibas a fallarles?
— ¿Y si no sirvo para esto? — Aidan se rió en mi cara y yo fruncí el ceño, enfadada. Me solté de él y le di un empujón —. Si vas a reírte de mí, te puedes ir derecho a la mierda.
— Ah, ¿pero que no era un chiste? Es que me ha parecido oírte decir que puede que no valgas para bailar.
— Es lo que he dicho — Murmuré molesta, cruzando los brazos por debajo del pecho.
— Deja de decir estupideces, ¿quieres? Has nacido para esto y lo sabes. No puedes permitir que unos simples nervios destrocen tus sueños.
Las palabras de Aidan me transmitieron la confianza que yo necesitaba en mí misma, así que sonreí, volví a darle al play y conseguí bailar la coreografía perfecta y del tirón por primera vez aquel día. Cuando la música terminó, no pude evitar darle un abrazo que correspondió gustoso. Mis fosas nasales se inundaron con su olor y tuve que separarme de él. Cada palabra que me dedicaba me hacia estar más confusa, y si a eso le sumábamos sus sonrisa, mis piernas me pedían a gritos que saliera corriendo antes de hacer una estupidez.
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Love (Lies #2)
DiversosContinuación de Lies. Historia y portada originales. Registrada en Safe Creative, por lo que no se permite la copia total o parcial de la obra.
