Capítulo 29. "Haz lo que quieras"

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Después de comer, le mandé un mesaje a Dave avisándole de que iba a salir por la noche y que, obviamente, no podría hacer los planes que tuviera pensado para nosotros. Claro que había olvidado que él trabajaba, como cada fin de semana.

Me fui a mi casa, que es donde tenía toda mi ropa de fiesta, y me encerré en el baño a darme una larga ducha caliente. A pesar del calor que estaba haciendo fuera me sentó de maravilla.

Algo dentro de mí me hacía estar nerviosa y eso me hacía sentir estúpida. No iba a pasar nada, y menos si yo no quería que pasara. Y no dejaria que pasara nada.

Salí de la ducha envuelta en una toalla y me pasé, al menos, media hora pensando hasta que decidí qué ponerme. Me costó hacerlo debido a los nervios, pero finalmente opté por un sencillo vestido negro, ni muy exuberante ni muy puritano.

Lancé una mirada fugaz al espejo cuando me lo puse. Ya no necesitaba impresionar a Dave; iba a acabar en su cama de una manera u otra.

Me maquillé mínimamente y dejé mi pelo suelto. Odiaba cómo me quedaba el pelo recogido, y bastante tenía con que me obligaran a llevarlo así durante las clases de ballet.

Comí algo antes de salir de casa, y fui dando un paseo hasta donde habíamos quedado. Salí antes de lo previsto, pero esperaba que Noa ya estuviera allí. Siempre llegaba antes que nadie.

Pero cuando llegué, ella no estaba allí y yo empezaba a ponerme más nerviosa conforme el reloj abanzaba y Noa no aparecía. Pefería que viniera ella antes y así no tener que saludar a los chicos yo sola. Ni siquiera que valian Meg y Cassie.

¿Dónde estás?

¿Te falta mucho? ¡No me dejes plantada, puta!

Pero nada, Noa no miraba el teléfono desde hacía un rato. A saber qué estaría haciendo...

- ¿Qué haces aquí tan solita, pulguita? - Murmuró Aidan -quién si no- sonriente cuando llegó a mi altura.

- Esperar, pero sois una panda de tardones - Miró su reloj y alzó una ceja.

- Hemos quedado dentro de diez minutos.

Miré mi móvil, era cierto. Y Noa seguía sin contestar a mis mensajes. Lo bueno de que Aidan ya hubiera llegado era que no tenía que esperar sola, pero tampoco quería darle conversación, así que era una putada de todas formas. Aidan no me caía bien, y no quería tener que pasar tiempo a solas con él. Sin embargo, que viniera Alex, no era una de las opciones que tenía en mente, pero sí lo que estaba ocurriendo en ese momento. Venía él, junto con Mike. Qué bien, yo rodeada de tíos. ¡Que empiece la fiesta!

Pero si Mike ya estaba aquí, y estaba relativamente solo, ¿dónde coño estaba Noa?

- ¡Ya estoy aquí! - Gritó jadeante. Había venido corriendo y con tacones, ole ella.

- ¿Y tú para qué tienes el móvil? - Gruñí - ¡Me estaba poniendo nerviosa!

- Se me ha estropeado, y claro, sin móvil no tengo hora, y sin hora llego tarde... Lo siento, chicos - Se dirigió al resto. Ya habían llegado Meg y Cassie y yo ni siquiera me había dado cuenta de su presencia.

- Pero mirá que eres torpe...

- Oye, ¡deja de meterte conmigo!

- Torpe - Repetí haciéndole la burla.

- ¡Que te den! ¿Dónde vamos? - Preguntó en general. Así éramos nosotros, quedábamos para salir de fiesta, pero no sabíamos a dónde.

- Donde siempre, ¿no? - Dijo Cassie.

Love (Lies #2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora