Luz

13 1 0
                                    

Alexandra Danvers

Yo me quiero quedar aquí.- murmuré sonriendo.- No, quiero regresar al mundo exterior.- dije susurrando mientras veo el atardecer abrazarme con su calidez.- Porque es un mundo muy malo y te hace sufrir mucho, dejas de ser una persona feliz ya que solo te preocupas por dejar lastimado y cuando vuelva abrir mis ojos eso me va a pasarme y no.

Sam: Miren nenas allá está mamá, vamos a verla.- dijo muy sonriente.

Niña: Si Mamiii.- dijo feliz corriendo.

Hola, mi amor.- dije tomándola en mis brazos.- ¿Qué haces corriendo?

Niña: Quiero estar contigo mami.

Sonreí y me levanté para llegar a ella por mis pequeñas hijas que una trata de correr y la otra ya lo hace.- Son hermosas las tres.- dije sonriente.- Las amo mucho.- dije acercándome a ella a besarla.- Te amo, amor.- susurró en mi boca. Es gratificante besarla y glorioso, me apego a su cuerpo como podía por nuestras hijas que están en mis brazos.

De pronto sus labios ya no los sentí tampoco sentí el peso de mis hijas menos están conmigo.- ¡SAMANTHAII! ¡SAMANTHAIII! ¡¿DÓNDE ESTÁS?!.- grité, pero no está a mi lado y no las veo.- ¿¡DÓNDE ESTÁN!?.- dije fuerte.- No me dejen sola, porfa.

Corrí a buscarlas porque no pueden desaparecer de mi mundo y en un par de segundos todo lo hermoso que había a mi alrededor se borró y se convirtió en interminable oscuridad.- ¡SAMANTHA, TENGO MIEDO!.- grité asustada, al no encontrarla y no tenerla en mi lado.- Samantha te necesito mucho.- dije tirándome al piso a llorar en una posición fetal.

Sam: Mi amor relájate estoy aquí contigo, no tengas miedo.- dijo susurrándome una voz.

¿Samantha? ¿Eres tú?.- dije dándole atención a la voz.- ¿Eres tú?

Sam: Solo descansa, mi amor que yo te protegeré en mi manto.

¿Dónde estás? No te veo.- dije buscándola con la mirada.

Sentí algo que me cubría por completo.- Recuerda solo nuestros días felices, corazón porque encontraras la luz en tu vida.- dijo susurrándome cosas hasta lograr que me calmará y me quede profundamente dormida en ese algo calientito.

Me despertó un pitido ensordecedor que me produce dolor como sensibilidad en mis odios, tenía algo en la boca que no me dejaba hablar y me incomoda mucho porque solo podía emitir sonidos o quejidos con mi boca ya que mi cuerpo yo no lo siento, escuché que gritaron por un doctor, pero yo no entiendo lo que me está pasando en estos momentos.

Doctor: Hola, Alex ¿Cómo te sientes?.- dijo sacándome esa cosa de la boca.

No sé.- dije acariciando mi boca, moviéndola de apoco para remojar mis propios labios y hacer gestos.- ¿Dónde estoy?

Doctor: Estás en el hospital ¿Recuerdas lo que te sucedió?

No.- dije mirándolo extraño.- Tuve un sueño muy profundo y me quedé dormida, doctor ¿Por qué no siento mis piernas?

Doctor: Llegaste en un muy mal estado Alex con decirte que si no te recibíamos unos minutos antes iba a morir y te has salvado no sé como, daré unas órdenes para hacerte análisis de revisión teniendo todo eso hablaremos ¿Entendido?

Ok.- dije mirando a mi alrededor.- ¿Qué me pasó sinceramente?.- pensé.- ¿Por qué iba a morir?

Doctor: Eso mismo queremos saber todos como la policía y tú eres la única que nos puedes contar lo que te sucedió.

La verdad doctor es que no recuerdo nada de lo que me haya sucedido antes de mi accidente supongo.

Doctor: Ok, ahora te realizaré unas preguntas de rutinas ¿Quiénes son tus padres?

Lo Prohibido Sale CaroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora