Alexandra Danvers
No, no, no, esto no a mí.- dije muy asustada. Me limpié mi cara de sudor.- Esto no me puede estar pasando a mí.
Sam: ¿Qué te sucede?.- dijo bostezando.- ¿Llamó a tu médico?
Recordé todo, recordé.- susurré.
Sam: Eso es grandioso, cariño.- dijo abrazándome.
No me llames así y por favor retírate de mi lado yo no te quiero cerca.- dije neutral
Sam: Pero ¿Por qué?.- dijo sin entender nada.
Solo hazlo y es mejor que te vayas a casa quiero estar a solas.- dije neutral.
Sam: Alexandra ¿Por qué me tratas así?.- dijo sin entender nada.
Hazlo y no me pidas más explicaciones porque no te las daré.
Sam: Y a ti ¿Quién te entiende? Mujer.- dijo molesta.- Quiero explicaciones congruentes.
Samantha Arias no eres nada mío, así que no tengo porque estar rindiéndote explicaciones como ya lo mencione.
Sam: ¿A caso te lastime para que me estés tratando de esta manera? Porque lo único que hice en este maldito lugar es cuidarte, aunque me estuviera matando de cansancio y tú me estás tratando así, casi pierdo mi trabajo por ti.
Yo no te pedí que seas buena samaritana conmigo.- dije herida.
Sam: Por lo visto que todo lo que yo haga no es importante para ti.- dijo seriamente.
Solo quiero te vayas porque no quiero decir algo me arrepienta después.
Sam: Ojalá, nunca hubieras despertado de ese coma.- dijo dándose la vuelta para irse con sus cosas.
Observé como ella tomó todas sus cosas molesta y se fue rápido de mi habitación, una vez que me quedé a solas pude limpiar mis lágrimas con calma y llorar en silencio hasta quedarme en dormida de nuevo porque no quiero que me vean y mucho menos me sienta vulnerable porque eso duele más que una mirada molesta de cualquier persona.
¡JODER!.- dije fastidiada.
Debo tener una gran suerte para pasar todo lo que pase en ese maldito lugar por ella y por ese imbécil que aborrezco con mi vida entera porque esto ya no es un simple odio común a cualquier persona, es una aberración del mundo que no quiero que exista en el planeta, pero sobre todo en mi mundo porque lo vomitare si lo veo en persona.- Dios mío.
Dios ¿Acaso me amas de verdad?.- dije mirando a la pared blanca.- ¿Por qué me envías estos tipos de pruebas?.- dije riéndome de mala gana.- A ese cabrón yo no le debo nada a excepción de su insoportable carácter que no lo aguanto y por defenderla de esos idiotas sin cabeza.- dije llorando.- Yo no quería que todo eso me paso, fuiste malo conmigo.
Limpié mis ojos con molestia y rápido al escuchar pasos que se acercan a mi habitación y me hice la dormida.
Mujer: Hola, mi amor.- susurró.- Soy tu mamá y vengo por fin a quedarme contigo porque estos días han sido muy agotadores entre cuidarte como estar en las salas de quirófano operando del corazón a varias personas.- murmuró.
¿Eres mi mamá? ¿Mi verdadera mamá?.- pensé.- Porque yo nunca escuche tu voz cuando estaba en coma, mamá ya que las únicas voces que escuche son las de mis amigos como la de Samantha, sin embargo, la tuyo nunca la recuerdo.
Mujer: Descansaré en el mueble para vigilarte lo que queda de esta madrugada.
Ella menciono eso y se fue a sentar en el mueble mentado por mí parte no tenía que emitir sonidos de llantos porque no deseo preguntas mucho menos referente a Sam y su ausencia, me quedé despierta la madrugada hasta que se vaya.
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Lo Prohibido Sale Caro
Teen FictionEn un mundo donde el dolor y los secretos tejen una red oscura alrededor de las vidas de quienes se atreven a amar, emerge la historia de Alexandra Danvers y Samantha Arias. Alexandra, atrapada en un torbellino de abusos y silencios, encuentra un ra...