Capítulo 16

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Alice, Cate y Chloe estaban profundamente dormidas en sus asientos del avión, arrulladas por el suave balanceo del vuelo. El murmullo de los motores y la comodidad de las mantas les habían permitido descansar tras una noche de risas y conversación. Sin embargo, su sueño fue interrumpido por un anuncio del piloto:

— Damas y caballeros, estamos a punto de aterrizar. Por favor, aseguren sus cinturones y prepárense para el descenso. Agradecemos su paciencia y esperamos que hayan tenido un buen vuelo.

Las tres mujeres despertaron lentamente, ajustando sus cinturones y frotándose los ojos para despejarse. Chloe, aún adormilada, bostezó y miró a su madre y a Alice.

— Parece que ya llegamos — dijo, estirándose en su asiento.

— Sí, al fin. Necesito una buena ducha y una cama cómoda — respondió Cate, sonriendo a Alice.

— Estoy de acuerdo — añadió Alice, revisando su cinturón de seguridad.

El avión aterrizó suavemente y, tras un breve trámite en el aeropuerto, se dirigieron al hotel reservado para su estancia. Eran las tres de la mañana cuando finalmente llegaron al hotel, un lugar elegante y acogedor, con una decoración moderna que invitaba al descanso. Cuando entraron a su habitación, notaron que solo había dos camas grandes.

— Bueno, parece que tendremos que compartir camas — comentó Chloe, dejando su maleta a un lado.

— No hay problema, yo puedo dormir en el sillón — sugirió Alice, señalando un cómodo sillón junto a la ventana.

— Ni hablar, Alice. No vamos a dejar que duermas en el sillón — dijo Cate con firmeza.

— Sí, Alice, somos iguales aquí. Todas tenemos el mismo derecho a estar cómodas — agregó Chloe, apoyando a su madre.

Alice intentó insistir, pero las chicas no la dejaron. Finalmente, aceptó compartir una de las camas, aunque no sin cierta timidez.

— Está bien, pero ¿con quién dormiré? — preguntó Alice, un poco incómoda.

— Dormirás conmigo — decidió Cate, guiñando un ojo a Alice para tranquilizarla.

Chloe asintió, y las tres comenzaron a desempacar algunas cosas. Alice y Cate se acomodaron en una de las camas, mientras Chloe se instaló en la otra. La habitación estaba iluminada por la suave luz de la lámpara nocturna, creando un ambiente acogedor y relajado.

Después de una ducha revitalizante, Alice y Cate se acostaron en su cama, sintiendo la suavidad de las sábanas y el confort de los colchones. Chloe, ya lista para descansar también, decidió quedarse un poco más en el balcón, disfrutando de la vista nocturna de la ciudad.

— Ha sido un día largo, pero estoy feliz de estar aquí contigo — susurró Cate, acercándose a Alice.

— Yo también, Cate. Este viaje está siendo maravilloso gracias a ustedes — respondió Alice, entrelazando su mano con la de Cate bajo las sábanas.

Mientras Chloe disfrutaba de la vista desde el balcón, Cate y Alice aprovecharon el momento de privacidad. La tensión entre ellas era palpable, y el deseo que habían sentido en el avión no había disminuido. Alice miró a Cate, notando el brillo en sus ojos.

— Tus ojos se ven oscuros, Cate — los ojos de la rubia estaban llenos de lujuria.

— Los tuyos igual — sonrió con malicia Cate.

— ¿Te molesta si me acerco un poco más? — susurró Alice.

— No, para nada — respondió Cate, acercándose a Alice y besándola suavemente.

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