Capítulo 47

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Narrador

Arrastrando su valija en dirección al área de abordaje, Abril le dio una última mirada acompañada de una sonrisa a su esposo, y agitando su mano, pretendió despedirse de él.

A Dante este viaje no lo convencía del todo, y es que el simple hecho de que su acompañante fuese Atlas, le preocupaba; por lo que apenas finalizara sus asuntos en el continente vecino, haría lo posible por alcanzarla en el evento.

Viendo como ella ingresaba al avión comercial desde lejos, el sacó su teléfono, y hablando con el piloto que lo llevaría a su destino, le pidió apresurarse, ya que le urgía regresar.

La cuestión con Lucrecia Humen, es que esta lanzaría esa misma tarde una nueva colección de ropa, bastante innovadora, que simbolizaría un antes, y un después en la industria, por lo que H&G tenía que hacer hasta lo imposible por tener la exclusiva de trabajar con ella.

Viendo a través de la ventana su vuelo despegar, Granfort se lamentó por no poder estar con Dante, y escuchando como alguien aclaraba su garganta a su lado, se percató de la presencia de su cuñado.

-Por lo que veo extrañaras a Dante... De verdad puedo decir que jamás en mi vida había sentido envidia, pero al ver el amor en tus ojos creo que la estoy experimentando por primera vez

Observándola a su lado, Hackett realizó este comentario que colocó algo incomoda a Abril, y recogiendo un mechón de su cabello que se coló a su rostro, esta dijo algo nerviosa.

-Lo extrañaré bastante, mi nueva vida a su lado es todo lo que una vez desee.

Esto, lejos de alegrar al hombre, despertó cierta molestia al no ser él, el afortunado de tener el amor de su amaba, y ajustando la corbata de su traje, se atrevió a decir sin vergüenza alguna.

-Sabes que daría todo por verte feliz, acabaría con medio mundo por ti, incendiaria la ciudad entera por ganar tu amor, pero eso a ti parece no impresionarte... Tú eres tan diferente, que a veces no sé por qué me atraes tanto.

La conversación cada vez se tornaba más insoportable, lo cual ocasionó que Abril quisiera arrojarse del avión en ese instante, y pidiendo disculpa, la mejor salida que halló para evitarlo, fue marcharse al baño en donde se mantuvo casi una hora.

Para cuando el vuelo llego a su destino, la incomodidad había disminuido considerablemente, y siendo recibidos por los empleados de Lucrecia, los dos fueron guiados a un hotel de alta categoría en la ciudad, en donde se les fueron entregadas sus suites.

-Esperemos puedan conocer un poco la ciudad, si desean hacerlo solo deben bajar al lobby en donde unos autos les darán un recorrido... Al atardecer su servidor vendrá por ustedes para llevarlos al lugar del desfile.

De manera cortés, el asistente de la diseñadora se encargó de darles el recibimiento adecuado, y pidiendo permiso, Abril, se despidió a su habitación, en donde se relajó un par de horas antes de realizar una llamada para saber de Dante.

-Por lo que veo ya estás instalada... Yo apenas estoy llegando.

Apenas la llamada conectó, Hackett notó que se hallaba en la comodidad de la habitación, y mostrándole que él recién llegaba al aeropuerto de su destino, ella supo que era casi improbable que él la alcanzara más tarde

-Trataré de ser lo más breve con los Reed, Abril, pero te aseguro que no te dejaré sola, Atlas no me inspira confianza.

Abril también se sentía muy incómoda ante su presencia, aun así, dejando sus asuntos personales a un lado, se dispuso a ser toda una profesional, y tolerar tener que verlo a cada instante.

Ya te olvidé querido esposoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora