LXXV

2.4K 141 13
                                        

-Eres un puto cobarde, te odio-Soltó Nora con rabia elevando el tono de voz para que Hugo le escuchase al otra lado de la puerta.

Me dolió en el alma escuchar eso, Hugo y Nora habían tenido piques los últimos meses, ambos eran adolescentes y al fin y al cabo era algo normal, pero nunca pensé que pudiese llegar a este extremo.

Ona y yo nos miramos, el horror reflejado en nuestros rostros. No podíamos creer que Hugo hubiera hecho algo tan cruel. Me acerqué a Nora y traté de abrazarla, pero ella se apartó.

-No quiero tus abrazos, Júlia. Quiero que hagáis algo-Dijo fría y yo me quedé de piedra, no solo por su actitud si no por la forma en la que se acababa de referir a mí.

-Nora, te prometo que vamos a solucionar esto dije con firmeza-Hugo no puede salir impune de algo tan grave-

Ona, que siempre había tenido una conexión especial con Hugo, parecía devastada.

-No sé qué decir-susurró con la voz quebrada. -Esto es inaceptable-

-Si no hacéis nada, me voy de esta casa. No puedo vivir aquí sabiendo que él sigue caminando por los pasillos como si nada hubiera pasado.-Nora nos miró tras decir eso con sus ojos llenos de desesperación.

El ultimátum de Nora cayó como un balde de agua fría. La sola idea de perder a nuestra hija por algo que Hugo había hecho me llenaba de un terror indescriptible. Pero sabía que ella tenía razón. No podíamos dejar esto sin consecuencias.

-Hablaremos con él, tú ves al salón con Ale-Dijo Ona con el mismo miedo que yo.

Nora asintió, aunque sus ojos seguían llenos de dolor. Mientras Alexia la consolaba, volvimos a intentar que nuestro hijo menor abriese la puerta, al darse cuenta de que solo éramos nosotras nos dejó pasar. Iba a ser una conversación difícil, pero era una que debía tener. No solo por Nora, sino por la integridad de nuestra familia.

La discusión fue larga y acalorada, pero Hugo finalmente admitió su culpa, aunque de mala gana. Decidimos imponerle una serie de castigos, le quitamos todos sus dispositivos electrónicos y no saldría de casa para otra cosa que no fuese el instituto.

También le obligamos a venir con nosotras hasta el comedor para disculparse con su hermana, pero al llegar vi a Alexia completamente sola.

-¿Dónde está Nora?-Pregunté, el miedo agarrándome el corazón.

-Se ha ido-dijo Alexia con seriedad-Ha dicho que no podía quedarse aquí, se ha ido a casa de Nuria-Explicó la rubia mirándonos.

Nuria

Abrí la puerta y vi a Nora de pie, con los ojos llenos de lágrimas y mi corazón se rompió al verla así.

-¿Qué ha pasado?-Pregunté haciéndome a un lado para dejarla entrar.

Nora se lanzó a mis brazos, sollozando con una desesperación que me asustó. La abracé con fuerza, sintiendo su cuerpo temblar contra el mío.

-Vamos a mi habitación-dije suavemente, guié a Nora por las escaleras y la llevé a mi habitación, cerrando la puerta detrás de nosotras.

Nos sentamos en la cama, y con un tono suave pero insistente, le pedí que me contara lo sucedido. Escuché cada palabra con atención, sintiendo una mezcla de ira y tristeza por mi amiga.

-Fue Hugo-Comenzó Nora, su voz rota por el dolor.

-Nora...-Dije intentando consolarla de alguna manera.

-Se que lo sabes-Dijo cortándome y yo la miré arrepentida por lo haberle dicho nada, en ese momento tuve miedo de que se enfadará conmigo.

-Pero eso no me importa, cuando he llegado a casa del entreno he ido directamente a por el y lo he confirmado, mis madres también se han enterado, me han dicho que hablarían con Hugo, pero no he sentido que fuera suficiente, no podía quedarme allí, Nuria. Necesitaba estar con alguien que me entienda, alguien que realmente me apoye-Dijo sin siquiera dejarme hablar y soltando todo de golpe, y mi corazón se rompió un poco más al escuchar sus palabras.

-Puedes quedarte aquí todo el tiempo que necesites-Dije sincera y ella sonrió, esa sonrisa que me causaba de todo, aunque llevase negándolo años.

Sin pensarlo dos veces, me incliné hacia ella y la envolví con mis brazos, sentí su cuerpo tensarse al principio, pero pronto se relajó en mi abrazo, buscando consuelo en mi cercanía, mi corazón se apretó al sentir su fragilidad, y un dolor profundo me invadió al ver a mi mejor amiga así.

El peso de sus emociones se desbordó lentamente, su respiración se volvió más tranquila, y aunque aún podía sentir su tristeza, la calma que le ofrecía mi presencia parecía darle algo de alivio. Nos acomodamos en la cama, y me recosté a su lado, dejándola descansar sobre mi pecho. El contacto cercano me hizo darme cuenta de cuánto significaba este momento para mí, y de cómo mis sentimientos hacia ella habían evolucionado con el tiempo.

Desde que éramos pequeñas, siempre había estado a su lado, pero últimamente, los sentimientos que tenía por ella habían cambiado, en ese preciso instante me di cuenta de que esos sentimientos eran mucho más profundos de lo que había querido admitir.

Acaricié su cabello suavemente, intentando brindarle la paz que necesitaba en ese instante. Sentí una mezcla de ternura y un deseo reprimido que ahora parecía imposible de ignorar. No era solo una amiga consolando a otra, había algo más profundo y poderoso en el vínculo que compartíamos, algo que había estado creciendo en silencio.

-Nora...-Me atreví a decir con mi voz temblando ligeramente.

Ella levantó la cabeza, mirándome con esos ojos que estaban llenos de una tristeza que deseaba aliviar. No podía seguir guardando mis sentimientos, necesitaba que supiera la verdad.

-Siempre he estado aquí para ti, y siempre estaré aquí, pero lo que quiero decirte es que mis sentimientos por ti han cambiado, te quiero Nora, de una manera que va más allá de la amistad-Dije con un nerviosismos bastante notable.

El silencio que siguió fue pesado, lleno de incertidumbre y expectativa. Sus ojos reflejaron una sorpresa palpable, seguida de una profunda introspección. Antes de que pudiera arrepentirme o dudar de mi decisión, me incliné hacia adelante, cruzando la distancia que había entre nosotras.

Nuestros labios se encontraron en un beso suave, tembloroso, pero cargado de una intensidad emocional que parecía llenar cada rincón de la habitación. Sentí una corriente cálida recorrerme al notar que Nora correspondía al beso, su mano aferrándose a la mía con una fuerza inesperada. Fue un beso que decía todo lo que nunca había encontrado las palabras para expresar.

Cuando finalmente nos separamos, nuestras respiraciones eran entrecortadas y nuestras miradas estaban llenas de una nueva comprensión. Nora, con los ojos brillando, tomó mi mano con ternura.

-Nuria...-Susurró-...esto es...no se, llevo soñando con esto desde hace mucho, nunca pensé que tú también...-Antes de que terminase le corté.

-Yo tampoco lo había pensado nunca, pero me di cuenta que mis sentimientos hacía ti eran demasiado intensos, incluso lo consulté con tu madre-Cuando dije eso soltó una carcajada y aquella risa se me contagió.

Ese momento, tumbadas en la cama, abrazadas bajo la tenue luz de la tarde que se desvanecía, sentí una conexión más profunda y sincera que nunca antes había experimentado. Estábamos en el umbral de algo nuevo, algo que requeriría paciencia y valentía, pero en ese instante, la certeza de que estábamos juntas en esto era todo lo que necesitaba.

Nos quedamos allí, en silencio, abrazadas y compartiendo ese espacio íntimo que habíamos creado. Hablamos en susurros, explorando el nuevo terreno de nuestra relación, y aunque sabíamos que había desafíos por delante, estábamos listas para enfrentarlos juntas. En ese cálido refugio de nuestra amistad transformada, encontré una nueva razón para sonreír y para creer en lo que el futuro podría traer.
____

Capítulo intestino, pero así me gustan

Go lesbians go

Cuatro capítulos más como mucho y cerramos la historia😘

𝐂𝐀𝐑𝐏𝐄 𝐃𝐈𝐄𝐌-𝐎𝐧𝐚 𝐁𝐚𝐭𝐥𝐥𝐞Donde viven las historias. Descúbrelo ahora