* Los capítulos extra no son obligatorios leerlos, pero se aconseja ya que contiene información relevante para el desarrollo de la historia además de la perspectiva de personajes secundarios *
Alina
-¿Qué coño voy a hacer ahora?- Me pregunté a mi misma al despertar y observar el callejón e el que me había escondido para poder descansar. Los contenedores de basura ocultaban mi cuerpo de los transeúntes.
Me dolían las piernas y las plantas de lo pies me ardían por la cantidad de horas que me dediqué la noche anterior a correr. No dejé de hacerlo hasta que mis rodillas me fallaron, tenía tanto miedo de que pudieron pillarme que seguí tambaleándome hasta encontrar ese callejón
Aún no podía creérmelo. Había salido, había escapado de Caramelo. Kayla me había otorgado la libertad a costa de la suya. No podía ser. ¿Quién en su sano juicio sería capaz de...?
-¿Y no lo odias?- Le pregunté cuando terminó de contarme los problemas que había tenido con su prometido y detallarme cómo fue el día de su captura.
-¿A Sophia? Supongo. No llegó a explicarme bien sus razones pero sé lo poderoso y cegador que puede llegar a ser el sentimiento de inferioridad.
Intenté obviar el hecho de que estaba intentado compadecerse de la chica que la había entregado a una red de tráfico de personas.
-No. A tu prometido- Aclaré.
-¿A Tayler?- Preguntó sorprendida, tanto que hasta giró el cuerpo de forma brusca. La cama crujió ante el movimiento. Llevábamos un buen rato ahí sentadas, esperando a nuestros turnos de "trabajo". -No, claro que no.
-Pero si no te hubiera colgado el teléfono podrías haberte salvado. Hubieran ido a buscarte. Si hubieras llamado a otra persona en su lugar tu situación ahora sería muy distinta.
-Puede ser, pero no lo culpo. Le había mentido, le había ocultado algo muy importante sobre su hermana pequeña. Estaba en todo su derecho de irse y hasta de colgar esa llamada. Tayler no podía imaginarse que iban a secuestrarme.
Pues claro que Kayla era capaz de dejarse atrapar solo para darme una oportunidad a mí. Jamás creí que podría conocer a alguien así, alguien que pudiera ver el lado bueno todas de las personas, alguien tan puramente llena de bondad.
Y por esa razón no iba abandonarla. No sería del todo libre hasta que ella también lo fuera. Sabía quien era y donde podría encontrarlo por las múltiples anécdotas que me había contado Kayla. No importaba cuánto me costase... Iba a encontrar a Tayler Sallow.
****
Subí de puntillas las escaleras de caracol, por mucho que intentara no hacer ruido el hierro oxidado junto con la humedad hacia un pequeño chapoteo cada vez que pisaba.
Mi plan no era perfecto. Me había colado en uno de los buques que se dirigía a Nueva York, información que había sacado seduciendo al guardia de turno. Solo tenía que mantenerme oculta hasta que estuviéramos en alta mar y después de eso solo quedaba confiar en que no les mereciese la pena dar la vuelta.
-¿A dónde te crees que vas?
Joder.
Nunca lloraba. Pero en ese momento me entraron unas ganas increíbles de hacerlo. Cada segundo que pasaba era uno en el que Kayla sufría los castigos de Emilio, y es que si de algo estaba segura, era de que Emilio se ensañaría con Kayla.
Mientras mis pensamientos estaban en otro lado, el hombre se las había apañado para llegar a mi altura. ¿Debería correr? Miré a mis lados, dios, me pillarían en menos de un minuto. El hombre era bajito, gordinflón y tenía una gran calva en la cabeza. Estaba claro que tantos años en ese trabajo le habían pasado factura. Y vi un rayito de esperanza cuando me di cuenta de la miradita que le había echado a mis tetas.
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Las Reinas de la Mafia
Roman pour Adolescents•LAS REINAS DE LA MAFIA: Orígenes de un despiadado amor Estas tres chicas contarán su historia, como pasaron de las fiestas y los juegos a las venganzas, el amor y los engaños. Una muerte las unirá de por vida y descubrirán la verdad que les fue arr...
