Tayler
-Tenemos que irnos- Ordenó Luka Blake.
Lo observé fijamente, había algo en su reacción que no me convenció. Se había sobresaltado por el sonido de los disparos pero apenas le había durado un instante. Ahora estaba sereno, determinado incluso. También fijó su mirada en la mía. Me miró como si hubiera visto el hilo que seguían mis pensamientos, como si sintiera curiosidad por ver cuál sería mi reacción.
¿Qué demonios?
-Chicos, ¿qué hacemos?
Miré a Kayla. Parecía asustada aunque ni de lejos tanto como la noche de la gala. Una parte de mí sentía culpable por ello, pues estaba claro que todo lo que había vivido durante estos meses la estaban desensibilizando poco a poco. Una chica de diecisiete años no merecía perder el miedo al sonido de disparos, no debería acostumbrarse a ello. Y, entonces, agradecí el hecho de que Maddi y Jake ya estuvieran en casa.
-Hay varias salidas de emergencia. La que tenemos más cerca está al final del pasillo de la derecha. Vámonos, ya- Dijo Luka, tomando de la mano a mi prometida para dirigirse a las puertas de cristal.
-¿Qué hay de los demás? ¿Y vuestros padres? Alexa también...
-Estarán todos bien, conocen la existencia de las salidas. Después de lo que ocurrió en la gala están más que preparados.
Mientras hablaban, yo ya había sacado mi arma. El peso del metal me hizo sentirme inquietantemente reconfortado. Me aseguré de que estaba cargada y quité el seguro.
Los seguí por el pasillo hasta llegar a la puerta que había indicado Luka. Los sonidos de la planta baja eran extrañamente organizados y los gritos habían parado. Un escalofrío me recorrió al pensar en mi familia pero no podía dejar que el miedo me nublara la mente, estarían bien porque tenían muchos más años de experiencia que yo. Tendría que aferrarme a esa verdad y mantenernos con vida hasta que pudiera confirmarlo.
-Bajad las escaleras. Son tres plantas. Allí deberían estar evacuando al resto. No volváis pase lo que pase.
-¡Que qué!- Exclamó Kayla. Y jamás la había oído tan enfadada. -¿Se te ha ido la puta cabeza? Te vienes con nosotros.
-Kayla, no hay tiempo. Lo entenderás.- No fue capaz de mirarla mientras decía aquello. Sacó su propia pistola e hizo el mismo procedimiento que yo hace unos minutos.
-Luka. Vámonos.
Luka tomó aire y no volvió soltarlo hasta que clavó sus ojos en los de su ex-novia. La miró como si se tratara del sol, la miró como si le doliera hacerlo.
-Tengo que hacer algo importante. Y tú tienes que irte.- Cuando Kayla empezó a negar, la interrumpió. -Por favor, te lo pido por favor. No me hagas esto más difícil.
-¿El qué, Luka?
-Confía en mí. ¿Alguna vez te he defraudado?
Por la manera en que Kayla no pudo responderle y las lágrimas bañaron silenciosamente su rostro, podía hacerme una idea de la respuesta a esa pregunta. ¿Podría ella confiar alguna vez en mí de esa forma? Lo dudaba, a diferencia de Luka Blake, yo sí que la había defraudado.
-¿Qué piensas hacer? Puedo ayudarte...- Insistió ella.
-Esto tengo que hacerlo solo. Todo acabará bien. Ya lo verás.- Y entonces, se giró hacia mí. -Idos.
Cualquier cosa que planeara hacer el Blake estaba claro que no podría hacerlo solo. Pero si daba voz a mis preocupaciones, Kayla se negaría en rotundo a abandonarle y no podía ponerla en más peligro. Tenía que irse lo antes posible. Y Luka sabía que yo lo sabía. El pequeño asentimiento que me dio solo me lo confirmó.
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Las Reinas de la Mafia
Teen Fiction•LAS REINAS DE LA MAFIA: Orígenes de un despiadado amor Estas tres chicas contarán su historia, como pasaron de las fiestas y los juegos a las venganzas, el amor y los engaños. Una muerte las unirá de por vida y descubrirán la verdad que les fue arr...
