Especial de Navidad

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Suga:

—Bien, ya puedes quitarte esos algodones. — Le digo a Jimin mientras cierro la caja del pedido que acaba de llegar, pero evidentemente el pelinegro, que además está absorto en su celular, no me ha escuchado en lo absoluto —Jimin— lo llamo mentalmente, provocando que se sobresalte un poco y me mire, asintiendo un par de veces en cuanto yo me señalo las orejas.

—Parece que funcionan muy bien. — Comenta luego de destaparse los oídos y yo simplemente asiento, sin poder evitar hacer una pequeña mueca; vaya que funcionan —¿En verdad vas a dársela?— agrega, provocando que yo deje escapar un suspiro y mire la caja que tengo en la mano; es cierto que potencialmente podría resultar una tortura, pero aun así...

—Sí. Creo que este año más que nunca merece una Navidad especial. — Contesto, y el pelinegro esboza una pequeña sonrisa.

—Honestamente sigue siendo sorprendente este lado tuyo, hyung— dice con serenidad —; pero deberías darte prisa porque Ariana pretende adornar su casa hoy— agrega, adoptando una expresión seria y provocando que yo abra los ojos al tope.

—¿Qué?—

—Le envié una foto para mostrarle como quedó este lugar, y fuera de que le encantó me dijo que ella comenzaría hoy—

—Pero le dijeron que no debía hacer esfuerzo... Aish— farfullo, poniéndome una chamarra y tomando mis llaves —. Tengo que ir antes de que vaya a hacer algún movimiento que no deba... ¿Vienes?— pregunto, asomando la cabeza por la entrada de la sala.

—No hyung— dice tras dejar escapar una risita —. Te lo agradezco, pero fuera de estar convencido de que este momento debe ser solo de ustedes, me reuniré con Tae y Kook para hacer algunas compras navideñas; ve con cuidado—

—Ustedes igual; recuerda que cualquier cosa extraña...—

—Te llamaremos de inmediato, alfa— me interrumpe, haciendo un saludo militar, para luego dedicarme una ligera sonrisa —. Ya no hay tanto peligro como antes, hyung, no te preocupes demasiado—

—Aun así no bajes la guardia— le advierto mentalmente, al tiempo en que reanudo mi camino hacia la puerta; es cierto que las cosas en la ciudad lucen relativamente más tranquilas, pero no podemos darnos el lujo de no prestarle atención a nuestro entorno; no con varios secuaces de Taehyuk aún sueltos por ahí.

—Jamás. Si pretendes quedarte a dormir en casa de Ariana avísame—

—Cuenta con ello. Nos veremos— me despido, subiendo a mi motocicleta para finalmente dirigirme a casa de mi novia.

Ariana:

—Bueno, reconozco que fue más complicado de lo que pensé. — Murmuro, haciendo una mueca de dolor y llevándome una mano al costado, pero satisfecha de haber logrado acomodar el árbol de Navidad en medio de la sala. Sonrío al ver una rama torcida en un ángulo extraño y me acerco para tocarla, recordando que Daniel la hizo así cuando se le ocurrió la grandiosa idea de usarla como arma, pero redirijo mis pasos al escuchar el timbre —¡Suga!— exclamo sorprendida, pero el pelinegro simplemente se limita a mirarme con seriedad.

—El doctor Jo te dijo claramente que no debes hacer esfuerzo. Ariana tienes un brazo en cabestrillo y dos costillas rotas...—

—Que están sanando maravillosamente. — Lo interrumpo, decidiendo que voy a matar a Jimin en cuanto lo vea y haciéndome a un lado para dejar entrar a mi novio —Además, no he hecho ningún esfuerzo...—

—¿No? ¿Cómo sacaste el árbol de su caja entonces?— inquiere cuando llega a la sala, mirándome con una ceja arqueada.

—Bien, quizás ahí sí hice algo de esfuerzo— admito a regañadientes —, pero no fue la gran cosa...—

Lágrima de lunaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora