Hunter se encargó de llevar al niño hacia la cabina y entretenerlo en aquel lugar hasta que todo hubiese terminado, mientras Liam, yo y el marido de la mujer que estaba de parto nos encargábamos de que todo saliese bien aunque no estábamos muy seguros, era importante que el bebé estuviese en posición porque si no podría ser fatal para él o la madre, alguno de los dos podría morir. Yo intentaba ayudar a la mujer de Juan manteniéndola en la postura correcta y ayudándola con la respiración cuando le llegaban las dolorosas contracciones, Liam iba y venía con agua, trozos de tela, un cordel, algo para cortar el cordón umbilical Su marido era el que recibiría al bebé y ya estaba en posición para ayudarla. Después de mucho tiempo de espera y de un trabajo organizado pero cansado pudimos ver al bebé, su padre lo envolvió inmediatamente en una mantita y espero a que su mujer estuviese más cómoda y descansada para entregarle a su hijo, se lo puso cerca de su pecho para que lo pudiese amamantar. Mientras tanto nosotros hicimos todo lo que podíamos para limpiar la sangre y los restos del parto y hacer que aquella mujer y su bebé estuviesen más cómodos. Su segundo hijo era un varón y aparentaba estar sano, parecía tener buenos pulmones ya que nada más nacer se puso a llorar con fuerza, solo lo calmó el pecho de su madre. Fue una de las experiencias desde mi salida de la casa de mis tíos más extraña pero también más fructífera que había vivido hasta ahora, había ayudado a traer a este mundo imperfecto una nueva vida y me sentía satisfecha y contenta viendo aquella familia feliz con la llegada de un nuevo miembro. Nos quedamos dos días más debido al mal tiempo y ayudándolos con el nuevo bebé, Hunter les habló de su familia y de su ciudad que estaba a muy pocos días del lugar donde nos encontrábamos, les escribió unas palabras a sus padres para que supiesen que aquella gente les había ayudado y que ahora eran ellos los que necesitaban que les echasen una mano y que cuidasen de ellos, les dio las indicaciones correctas para llegar hasta su casa y familia y yo esperaba que llegasen sanos y a salvo en cuanto tuviesen la oportunidad de emprender el camino, nosotros nos despedimos de ellos aquella mañana y después de darles las gracias cogimos nuestros caballos y seguimos el viaje. No era fácil avanzar sobre el grueso manto blanco pero al menos ya no nevaba y eso era buena señal, incluso algunos rayos de sol pudieron atravesar las nubes y hacer acto de presencia. Cabalgamos durante varios días hasta llegar a la ciudad de donde había partido Juan y su familia, tenían razón en que era una enorme ciudad, mientras avanzábamos por ella se podía ver que el pasado y presente se mezclaba en aquel lugar, por las calles algunas asfaltadas se veían coches de motor pero también carruajes tirados por equinos, bicicletas y algún que otro hombre o mujer subidos a caballos. También había edificios de varios tamaños y casas adosadas con un pequeño jardín, pero en las zonas más alejadas se encontraba la parte más pobre de la ciudad y también muy cerca de allí se podían ver fábricas y algunos comercios funcionando, el progreso había llegado a aquel lugar, los barrios humildes y los más adinerados se mezclaban y convivían con los comercios y la industria para el buen desarrollo y el avance de la ciudad, lo que más me impresionó fue el puerto que había a un lado, no era muy grande y estaba en proceso de ampliación, se podía ver varios barcos de distinto tamaño atracados allí, también había mucha gente que descargaba y cargaba los barcos y llevaban la mercancía hacia almacenes que se encontraban a escasos metros. Seguimos caminando teniendo especial cuidado en no llamar mucho la atención de los cuerpos de seguridad que se movían por todas partes, no queríamos terminar como al principio de aquella horrible travesía, arrestados y enjaulados. Después de movernos por la ciudad parecía que habíamos cambiado de época y que nos saltamos una especie de portal del tiempo llevándonos al futuro. Entramos en un gran almacén donde se podía comprar casi de todo, desde muebles, ropa, libros... hasta comida. Nos metimos por una calle que nos llevó hasta una iglesia media en ruinas y que tenía un gran campanario, desde lo alto podíamos ver parte de la ciudad y un pequeño aeropuerto abandonado con algún avión en pista y con lo que había sido una torre de control media destruida. Comprar cosas que necesitábamos para seguir con nuestro viaje no iba a ser nada fácil debido al incremento de los precios, por eso decidimos gastar el poco dinero que nos quedaba en darnos un pequeño capricho, mañana ya veríamos como nos apañaríamos para conseguir lo que necesitábamos. Esa noche pudimos dormir en una posada no muy cara pero que tenía electricidad y agua para darnos una buena ducha y cambiarnos de ropa. Habíamos conseguido robar en el almacén algunas prendas, por eso el pantalón me quedaba un poco ajustado mientras que la sudadera me estaba bastante amplia, el abrigo era verde y de un tejido fino pero al menos abrigaba y eso era lo que necesitaba. Por la mañana me sentía descansada y las pesadillas no se mostraron en ningún momento, fui al encuentro de mis dos amigos, Liam me observó durante unos segundos y me dijo que estaba guapa, Hunter se burlo de él diciendo que estaba loquito por mis huesos, yo me puse colorada y Liam no dijo nada más ni siquiera lo negó delante de nuestro joven amigo. Era aún muy temprano para que la gente caminase por las calles pero aún así había algunos viandantes, sobre todo se veía mayor movimiento en el puerto, caminamos por lugares más concurridos y menos desérticos para que nuestra presencia no fuese tan notable, Hunter iba en mi mismo caballo detrás de mí ya que éramos menos pesados que Liam y así era más fácil para nuestros equinos porque complementamos el peso de ambos animales, Liam nos seguía a muy pocos trotes detrás de nosotros, habíamos conseguido antes de emprender el camino robar algunas cosas que necesitábamos gracias a mi habilidad para abrir toda clase de cerrojos y me sentía contenta de que no nos pillasen, aún así nos mostrábamos cautelosos, fue cuando estábamos casi saliendo del puerto y cruzando varios almacenes cuando un hombre salió por una de las puertas de aquellos edificios con un par de cajas que dejó en el suelo que mi corazón empezó a latir con más fuerza, miró hacia donde estábamos y su rostro me dejó helada, intenté esconder mi cara dentro del gorro de mi sudadera pero ya era demasiado tarde, tenía ganas de vomitar y el miedo se había apoderado de mí, salí a toda prisa de allí a pesar de que eso podía alertar a los policías pero necesitaba poner distancia entre aquel hombre y yo, una vez fuera de la ciudad escuché como Liam gritaba mi nombre y sentía los brazos de Hunter apretar mi cintura fuertemente para evitar caerse del caballo, pero aún así seguí cabalgando alejándome cada vez más de aquel lugar. A mi mente regresaron las palabras de Saúl antes de morir "Julio también tiene muchos deseos de verte y puedo asegurarte que cuando te encuentre no será tan indulgente como yo". Liam me había alcanzado e intentaba coger las riendas de mi caballo para detenerlo, Hunter también ayudaba a que el animal se parase y no acabásemos en el suelo. Yo necesitaba poner más distancia entre aquel hombre y yo, pensaba que después de todo lo que había vivido luego de escaparme de mi vida anterior era más fuerte y más valiente pero estaba equivocada, bastaba una sola persona para desestabilizarme y mostrarme todas mis debilidades y miedos, sentía como las imágenes del pasado intentaban irrumpir en mi mente y mostrarme nuevamente lo que Julio y su amigo habían hecho conmigo. El caballo logró pararse, Liam se encontraba a mi lado y me hizo bajar del animal, luego me preguntó qué demonios me ocurría. Hunter también había desmontado y esperaba también una respuesta. Yo no dejaba de mirar hacia atrás temiendo que en cualquier momento aquel monstruo apareciese para hacerme daño otra vez, tenía miedo de que hablase con la policía y nos persiguiesen, estaba aterrada pensando en verme a solas con él de nuevo, mi respiración se había agitado, mi cuerpo estaba a punto de colapsar, Liam se veía preocupado al igual que Hunter e intentaba que me calmase.
ESTÁS LEYENDO
TABSAVIT
RomanceEn un mundo de caos y de destrucción una chica lucha por sobrevivir junto a su mejor amigo Mauro y acaban en un campamento junto a otra gente que también huyen de una vida precaria, allí conoce el amor y el calor de una gran familia pero también e...
