... Y muchos meses después...

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El tiempo pasaba lentamente y las noticias de que los cambios en las ciudades se estaban haciendo notorias eran buenas, mucha gente había regresado a su lugar de origen y también se atrevían a hablar de un futuro más prometedor, lo mismo ocurría en nuestra comunidad, algunas de las familias que vivían en el monasterio querían privacidad y con la ayuda de todos conseguimos  construir las tres primeras casas en la ladera de la montaña y cerca del monasterio, eran viviendas fáciles de construir y en unos pocos meses ya estaban preparadas para entrar en ellas. Eran unos pocos los que se habían ido a vivir a la ciudad, el resto seguíamos juntos en el monasterio, también llegaron otros dos clérigos y se quedaron con nosotros, tuvimos que crear nuevas normas y diferenciar espacios. Eran frailes o curas que ya habían vivido con anterioridad en ese lugar antes de que se iniciase la guerra pero que lo abandonaron a su suerte cuando buscaron una mayor protección. Cuando nosotros llegamos al monasterio hubo partes que tuvimos que reconstruir, le dimos vida a aquel lugar y lo protegimos de ladrones, maleantes…. Acordamos entonces que las salas del norte eran para uso privado de los clérigos, el resto serían utilizadas por nosotros y unos pocos edificios exteriores serían para la comunidad, estaba la iglesia, habíamos creado una pequeña escuela, un almacén y por supuesto las cuadras, donde se guardaban los animales. No todos íbamos a la iglesia pero sí era una gran mayoría  los que se pasaban por allí al menos una vez a la semana. Habían pasado casi seis meses cuando el resto del grupo vino de regreso, muchas de las cosas habían cambiado, yo había tenido la esperanza de que Bastian viniese con el grupo, Thaisa había esperado impacientemente a Mika y cuando lo vio llegar se tiró a su cuello, yo abracé a mi amigo Mauro, lo había echado de menos, lo había necesitado mucho, hablar con él siempre había sido un buen antídoto para mi tristeza, mis amigas eran las mejores que una podía tener pero lo que nos unía a Mauro y a mí era difícil de explicar, sus caras no se veían alegres cuando llegaron y aquello nos había preocupado, le había dicho a mi mejor amigo que no fuese condescendiente y que nos dijese la verdad sobre Bastian y su amigo ya que durante mucho tiempo me había preparado para escuchar cualquier noticia sobre él fuese buena o mala, o eso creía yo. Ellos al igual que los demás buscaron a Bastian y a su amigo, al principio nadie sabía que decirles pero Ulmer era un buen rastreador y consiguieron averiguar que Kenai  había estado en una de las ciudades más alejadas del norte, muy cerca de ciudad Central, cuando llegaron solo consiguieron averiguar que había estado un par de días nada más, llegó solo y se fue solo, regresaba a su ciudad, en la que había convivido con su familia, preguntaron por Bastian pero al parecer nadie lo había visto en compañía de otro hombre. Eso no era nada alentador, y decidieron seguir los pasos de Kenai, una vez allí averiguaron que su familia ya no se encontraban en ese lugar, habían abandonado la ciudad y nadie sabía donde se refugiaban ahora, Kenai tampoco se encontraba allí a pesar de buscarlo minuciosamente y después de intentarlo en otras ciudades abandonaron su búsqueda, si Bastian estaba vivo  o bien no quería regresar al monasterio o ya tenía otro lugar donde quedarse, pero yo no me creía esa versión aunque prefería esa a la que otros muchos decían, de que la vida de  Bastian ya no estaba ligada a este mundo y que había muerto, procuraban no hablar de ello delante de mí pero igualmente yo acababa por escuchar sus conversaciones.  El tiempo no se detenía y todo el mundo avanzaba con sus vidas, Carla la mujer de Fernando nuestro médico estaba embarazada y aquello fue motivo de alegría, ellos también se sumaron a los que querían vivir en privacidad y comenzamos a construir nuevas casas y poco a poco se fueron sumando otras personas que querían vivir en la intimidad de un hogar y también construimos una clínica que poco a poco se fue ampliando.  Mis amigas empezaron a emparejarse, y al principio intentaron ocultármelo, no querían decírmelo porque se sentían mal por mí pero cuando me enteré me enfadé mucho con ellas y les dije que ocultarme las cosas estaba afectando a nuestra amistad y que si no quería que  cortase toda relación con ellas debíamos comportarnos como antes de la desaparición de Bastian, además que después de tanto tiempo yo ya empezaba a superarlo e hicimos un nuevo pacto, no volveríamos a ocultarnos nada que afectase a nuestra amistad. María había empezado una relación con Eider, aunque me había sorprendido porque ellos dos se conocían de hacía mucho tiempo y ninguno había mostrado interés el uno por el otro pero me alegraba por ella. A veces María acompañaba a Eider junto con Rodrigo o Liam a la ciudad para comprar algunas cosas que necesitaban las chicas y en esas salidas se habían conocido más y mejor, descubrieron que tenían muchas cosas en común y ahora estaban averiguando a donde les llevaba esa relación, esperaba que esta vez mi amiga tuviese un final feliz, Thaisa  y Mika también estaban juntos y parecían felices. Los días siguieron su curso y poco a poco el dolor por no volver a ver a Bastian se hizo menos doloroso, el invierno llegó y se fue  como había llegado, con mucho frío y dejando un paisaje blanco, la gente seguía planeando su futuro mientras yo no sabía que hacer con el mío. También había llegado de visita Gary, fue él quien nos contó que había visto a Debra  y que se había casado con un hombre adinerado pero que enviudó poco después, ahora ella era una mujer rica y al parecer viajaba por muchas ciudades para ayudar a la gente de escasos recursos, había comprado varios locales para convertirlos en lugares donde gente sin hogar se podían quedar y ayudar a otros que estaban en las mismas condiciones. Su amiga Olivia se había casado con  Roberto y estaban esperando su primer hijo. A pesar de que nunca llegamos a ser amigas me alegraba que las cosas le fuesen bien, Mauro y yo seguíamos teniendo buena relación y hablábamos mucho, él prefería pensar que su primo había muerto e intentaba convencerme de que lo olvidase, que me hiciese a la idea de que  jamás regresaría y aunque me doliese y me  hiciese sufrir sabía que con el tiempo el dolor amainaría, para él era preferible que sucediese eso a que estuviese esperando por un hombre que no me merecía y que me había vuelto a hacer daño, no podía verme morir en vida hasta el resto de mis días.
_ Sé que no quieres creer que tal vez Bastian esté muerto pero es mejor así porque eso significaría que te ha amado, no puedes seguir pensando que él regresará, que si nadie ha confirmado su fallecimiento es que estará respirando en algún lugar, porque si es así tienes que aceptar que te ha abandonado nuevamente, no puedes seguir esperándolo Vera, ha pasado mucho tiempo, permítete vivir la vida, disfrutar de todo lo que te rodea y sé libre para recuperar tu futuro, no lo arruines todo por un hombre que  tal vez no te haya merecido.
Aquel día lloré en brazos de mi amigo, sabía que tenía razón, había sido tantas las veces que mi mente divagaba pensando en Bastian y en los motivos de su ausencia que ya perdiera la cuenta. Durante mucho tiempo insistí en que él regresaría porque me había hecho una promesa y las promesas no se rompen pero empezaba a estar cansada de esperarlo, de llorar por él, de pensar en él y tal vez Mauro tenía razón, puede que Bastian no se lo mereciese. Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses y muchas cosas ya estaban cambiando, nuestro pequeño pueblo poco a poco iba creciendo aunque no queríamos convertirlo en una gran ciudad, éramos felices así y así queríamos seguir, nos gustaba la manera de vivir allí, la paz que se respiraba y la tranquilidad en la convivíamos todos. Mi mejor amigo había iniciado una relación con una chica de la ciudad a la que solíamos ir a comprar, aún no era nada serio pero se le veía contento y a pesar de que eso hacía que no lo viese tan a menudo me sentía feliz por él, Hanno y Melisa también estaban saliendo juntos y habían decidido vivir en una de las casas que estaban a punto de terminar de construir, nos sorprendimos cuando nos lo contó pero ella también se veía contenta. María y Eider hacía un par de semanas que se habían mudado a su nuevo hogar, estaban felices y no solo por estrenar casa, también estaban contentos porque mi amiga estaba embarazada, el padre Martín los había casado casi un mes antes y había sido una bonita boda. A Alexis también se le veía contento, seguía soportando sus bromas pero éramos buenos amigos, se había declarado a uno de los  chicos que habían llegado recientemente al monasterio para quedarse en este lugar y que se llamaba Ismael. Una de las parejas que más nos sorprendió fue la de Briana y Ulmer, ahora estaban pensando en vivir juntos en una de las casa de reciente construcción, y querían llevarse a su hermana Panya a vivir con ellos, al parecer su amor por Liam había sido algo pasajero, un encaprichamiento según Thaisa. A ella sí que la echaríamos mucho de menos, se había convertido en una parte esencial de mi vida pero el amor por Mika había crecido y ahora pensaban irse del pueblo, A Thaisa le gustaba vivir con nosotros pero a su novio le habían ofrecido el puesto que antes regentaba su padre, estaba tan enamorada de Mika que estaba dispuesta a seguirlo donde él fuese, además los dos querían cambiar el mundo para hacerlo mejor y esa era una buena oportunidad. Despedirnos de nuestra amiga fue un poco triste aunque lo compensaba su cara de felicidad cada vez que miraba a su novio, prometió regresar al menos una vez al año, aunque yo ahora no creía en las promesas esperaba que ésta sí se cumpliese.    Clara y Rodrigo se casaron aunque su amor estaba basado más bien en el respeto y el cariño que sentían el uno por el otro,  convivían con Tadeo y Talitha y otros niños que habían quedado huérfanos y parecía que les gustaba esa clase de vida. Tobías y Suri se estaban conociendo el uno al otro, tanto él como ella habían tenido otras relaciones que terminaron en nada. Poco a poco se fueron creando más parejas que acaban por vivir en las casas que cada día eran más numerosas, lo más jóvenes que aún no habían cumplido la mayoría de edad estaban siendo supervisados por mamá Clara, que era así como la llamaban algunos, Rodrigo y algunos de los hombres también les enseñaban varios oficios en los talleres que habían en una parte del monasterio ahora que empezaba a desocuparse, la escuela que había sido construida  empezaba a quedarse pequeña y  a  los mayores se les enseñaba en unas aulas improvisadas dentro del monasterio, mientras que a los menores de doce años seguían aprendiendo en la que se había creado para esa función, Clara junto con uno de los clérigos y yo les enseñábamos a los más pequeños. A los más ancianos del lugar les había llegado la hora de descansar en tranquilidad y habían elegido la paz y la serenidad del monasterio para vivir sus últimos años, aunque cuando el tiempo era bueno se le veía pasear por el pueblo y charlar con sus vecinos y amigos. Liam y Celeste, la chica que había acompañado a Hanno  junto con su hermano ahora se habían hecho muy buenos amigos y para su hermano Fede, Liam era ahora su mayor héroe cuando le salvó de morir aplastado  por una montaña de vigas de madera destinadas a la construcción de viviendas. A esa chica le gustaba mucho Liam, todas lo habíamos notado pero él no había dado un paso más en esa relación hasta que tuvimos una última conversación sobre nosotros. Ya había pasado un poco más de un año desde la desaparición de Bastian y todo el mundo aún seguía evitando hablarme de él, siempre me decían que el dolor terminaría por pasar pero para mí seguía muy presente.

TABSAVITHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora