... Muchas semanas más tarde...

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El invierno llegó antes de lo esperado, las lluvias intensas y el gélido frio  fueron más fáciles de soportar en este lugar que en el del año pasado, al estar alejados de la ciudad y de otras personas la gripe tardó en aparecer pero igualmente lo hizo y el miedo volvió a recorrernos el cuerpo. Por suerte esta vez no hubo que lamentar ninguna muerte y eso nos hizo sentir muy felices, aunque sí que hubo algunos enfermos que estuvieron al borde de ella. El tiempo pasaba en el monasterio despacio pero a la vez tranquilo, las pocas noticias que nos llegaron fueron de dos clérigos que aparecieron en el monasterio, nos contaron que unos años atrás aquel lugar les había pertenecido hasta que la guerra llegó y mataron a algunos de los suyos, luego saquearon el lugar y se llevaron todo lo que había de valor, después de aquel horror los que quedaban se fueron a otro de los monasterios en donde estarían más seguros, algunos se marcharon y han estado peregrinando de ciudad en ciudad, ayudando a los más desfavorecidos, pidiendo la paz mundial y pregonando la palabra de dios, iban de camino a otra ciudad cuando decidieron acercarse aquí para ver que había ocurrido con el monasterio. Les alegró y sorprendió al mismo tiempo que estuviese ocupado por tanta gente  y que sobre todo que lo mantuviésemos en buen estado, ahora nos habían pedido permiso para instalarse aquí, y daban todos los días misa en la iglesia para que todo aquel que lo necesitase acudiese allí. Fueron aquellos clérigos los que nos contaron que los disturbios empezaban a ser menos violentos, habían visto mucho derramamiento de sangre pero al parecer en las últimas semanas la gente que había tenido el poder y el dinero durante  estos últimos años se estaban empezando a rendir, algunos habían desaparecido y huido, ahora solo teníamos que esperar que toda esta lucha terminase pronto. Liam y Eider regresaron a la ciudad un par de veces más antes de terminar el invierno, no solo en busca de suministros, también querían averiguar que estaba pasando en las ciudades y cuáles eran las últimas noticias. Por lo que luego nos contaron aquella lucha empezaba a darse por terminada en muchas de las grandes ciudades, los disturbios cada vez eran menos y ya se podía escuchar de cambios en los gobiernos y sobre todo la gente empezaba a creer otra vez, a tener esperanza. Fueron días de júbilo y poco a poco las personas volvieron a sonreír, Thaisa nos confesó que tenía ya ganas de volver a ver a Mika, que lo echaba mucho de menos, por fin nos habló de que habían tenido unos encuentros bastantes pasionales antes de su marcha y que el chico le gustaba de verdad. María nos habló de que ella también echaba de menos a Miguel, aunque no expresaba sus sentimientos tan abiertamente como nuestra amiga más entusiasta. Melisa solo quería que esta guerra terminase y que regresasen nuevamente los chicos, también le asustaba pensar en el futuro, ¿qué pasaría con todos nosotros?,  ¿nos separaríamos?, ¿nos iríamos cada uno por su lado?, ¿regresarían todos los que se habían marchado?, ¿incluso Debra, Olivia o Roberto?, todas aquellas preguntas formuladas por Melisa hicieron que nos mantuviésemos en silencio unos minutos.  Fue Briana la que mató ese silencio, nos contó que no pudo confesarle sus sentimientos a Liam, María tuvo una conversación con ella, le dijo que si estaba segura de que lo que sentía por Liam era amor que se lo confesase y saliese de dudas, no había ocurrido nada entre ellos pero sabía lo que estar enamorada de un chico durante mucho tiempo dejando pasar otras oportunidades para luego averiguar que el chico en cuestión no sentía lo mismo por una. Briana nos contó que quería esperar a contárselo a Liam hasta que estuviese segura de que sus sentimientos por él eran reales. Por mi parte yo también echaba de menos a los chicos, sobre todo a Mauro, me faltaba su presencia, sus largas charlas, su risa y alegría… tenía a Liam que era lo más parecido a Mauro pero había ciertos asuntos que solo podía contárselo a mi mejor amigo y por supuesto que estaba preocupada por Bastian, ahora que nuestra relación había mejorado tenía miedo que a su regreso todo volviese al punto de inicio o que sus sentimientos hacia mí hubiesen cambiado, yo seguía sintiendo lo mismo por él o incluso más intensamente.                                                         Con la llegada de la primavera también llegaron los primeros visitantes, personas que cambiaban de ciudad en ciudad porque no se sentían a gusto en ellas o porque regresaban a sus orígenes. Algunos se quedaban unos pocos días en el recinto y era una manera más de conocer nuevas noticias, aunque al parecer la vida empezaba a mejorar había aun muchas cosas que no cambiaban, seguían habiendo asesinos, maleantes, asaltantes… y algunas de las decisiones que se tomaban te podían llevar a encontrarte en situaciones peligrosas y con algunos de esos criminales. Por eso cuando decidí que ya era hora de que los restos de Elena descansasen con su marido Amador y que quería llevarlos personalmente Liam quiso acompañarme, él y yo ya habíamos vivido una situación parecida y por eso no estaba muy segura de que aquel ofrecimiento fuese la mejor decisión.  Le pedí a Eider que fuese mi acompañante, incluso hablé con Thaisa  que había aceptado acompañarme y cuando Liam lo supo  y me preguntó porque no quería su compañía no supe que contestarle, así que al final íbamos a ser, Thaisa, Liam y yo los que hiciésemos ese viaje. También les preguntamos a los clérigos por los túneles que estaban bajo el monasterio y ellos se quedaron muy sorprendidos  porque no estaban enterados de aquello, habían vivido mucho tiempo allí y nunca nadie les habló de eso, aunque todos estábamos seguros de que aquel secreto solo lo sabían algunos abades de mayor rango. Dos días antes de que Liam y yo emprendiésemos nuestro viaje uno de los vigilantes  nos alertó de que varios hombres cabalgaban hacia nuestras tierras, cuando descubrimos de quienes se trataban  ni siquiera esperé a que llegasen hasta los dominios del monasterio porque corrí para abrazar a mi amigo Mauro que ahora había desmontado de su caballo y con una sonrisa corría a mi encuentro, yo estaba tan contenta de volver a verlo que me fundí en un abrazo sin saber quiénes lo acompañaban. Ulmer, Alexis, Mika,  cuatro chicos más que se habían marchado con ellos y uno que era nuevo, también regresaban los maridos de las otras dos familias que vivían con nosotros, sus mujeres e hijos estaban muy contentos de volver a verlos. Todos tenían aspecto de no haber descansado mucho, el pelo lo llevaban largo, incluso alguno lo tenía atado en una coleta, la barba hacía semanas que no se la habían cortado y sobre todo venían con ganas de comer y descansar. Yo no había visto a Bastian, ni a Hanno, ni a Miguel ni a los demás que se habían ido con ellos y pregunté por los demás. Querían hablarnos de nuestros amigos pero antes necesitaban descansar porque la charla sería larga, así que aunque estaba molesta y llena de incertidumbre por no saber lo que nos tenía que contar tuvimos que esperar a que descansasen y nos prohibieron acercarnos a ellos. Thaisa como siempre no hizo mucho caso a esas prohibiciones y en cuanto tuvo ocasión se acercó a Mika y se quedó a su lado para mimarlo y cuidarlo hasta donde él quisiese. Estábamos felices por ella aunque nosotras dos, María y yo teníamos que esperar un poco más para complacer a nuestros chicos, esperaba que no tardasen mucho en regresar y así se lo dije a mi amiga que sonrió y luego nos abrazamos. Me preguntó que iba a hacer con mi viaje ahora que regresara Mauro y puede que tal vez estuviese también a punto de llegar Bastian. En aquel momento me había olvidado de los restos de Elena pero lo había prometido y pensaba cumplirlo, solo que si tenía que esperar unos días por Bastian para que me acompañase seguro que Liam lo entendería.  Después de una buena comida y de un buen descanso nos contaron lo que había ocurrido desde que se marcharon del monasterio, durante un tiempo cabalgaron todos juntos pero llamaban mucho la atención y en la primera ciudad decidieron hacer grupos, Bastian, Kenai y Hanno se fueron hacia el oeste, mientras los demás decidían a que ciudades ir, varios de ellos se quedaron en aquella ciudad para seguir luchando por nuestros derechos, otros se habían ido a ciudades más grandes donde los disturbios hacían mucho más ruido, algunos de los chicos se volvieron a encontrar en otra de las manifestaciones. Poco a poco y gracias a esas revueltas y a que la gente se mantuvo firme en sus exigencias, aquellos disturbios y manifestaciones empezaron a dar sus frutos, bajaron del poder a gente que no merecían esos puestos y colocaron a otras mucho más cercanas a la gente del pueblo, personas que sabían lo que era pasar hambre, frío, miedo, dolor, desesperación… personas que habían perdido a un ser querido bien por enfermedad, por falta de recursos, o porque le negaron la vida, personas que han vivían lo que vivíamos nosotros, ahora el país estaba cambiando y el mundo entero puede que también. Liam le preguntó que sabían del resto del grupo y la alegría que se había dibujado en el rostro de Mauro se fue apagando, yo  conocía aquella cara, supe que algo malo había sucedido y cuando sus ojos se posaron sobre María, me di cuenta enseguida de que algo horrible le había pasado a Miguel, di unos pasos hacia mi amiga y le cogí su mano.
_ Hubo una pelea con unos tíos  en un bar unas pocas horas antes de que nos uniésemos a las manifestaciones, nos echaron del local y nos fuimos a descansar, luego nos unimos a las protestas por las injusticias que estaban cometiendo los altos mandatarios, hubo algunos disturbios mientras gritábamos e intentábamos hacernos oír y cada cual corrió por donde pudo, nos separamos y cuando volvía a reinar casi de nuevo la calma fue cuando empezamos a reunirnos, fui yo quien encontró primero a Miguel, estaba apoyado contra una pared y manchado de sangre, apenas podía hablar y le costaba respirar, lo habían apuñalado por la espalda y golpeado dos de aquel grupo con los que nos habíamos peleado horas antes en el bar, lo llevamos a un hospital pero murió a las pocas horas, lo siento María, sé que él te quería mucho porque hablaba siempre de ti y de un futuro juntos. Yo la había envuelto con mis brazos, nuestros otras tres amigas se habían acercado a nosotras, María escuchaba las palabras de Mauro con entereza mientras las lágrimas les resbalaba por el rostro, la llevé hasta nuestra habitación mientras escuchaba como alguien le preguntaba si sabían de Bastian y de los demás, Mauro les decía que no habían tenido noticias de ellos desde que se separaron. Una chica le preguntó por Debra pero yo ya no escuché la respuesta, casi al momento aparecieron el resto de las compañeras de cuarto, todas nos mantuvimos al lado de nuestra amiga, en silencio y mostrando nuestro apoyo, a todas nos había entristecido la muerte de Miguel, lo conocíamos, estaba en nuestro grupo, era el novio de una de nuestras compañeras, había sido un chico joven, alegre, divertido y lo recordábamos con especial cariño, Briana lo conocía de poquito tiempo pero le había caído bien y lamentaba su muerte. Unas horas más tarde apareció Liam en la habitación y nos pidió que le dejásemos a solas con María, nos fuimos en silencio del cuarto. Me encontré con Mauro en los pasillos y nos volvimos a abrazar, le dije que sentía mucho lo de Miguel.
_ Ha causado una fuerte conmoción entre nosotros, no pudimos ayudarle, se quedó solo con esos cabrones, después de su muerte fuimos a por ellos pero esos desgraciados ya habían huido, los buscamos y preguntamos por ellos en otras ciudades a donde fuimos pero no pudimos hacerle justicia a Miguel.
Me abracé de nuevo a mi amigo y estuvimos así un buen rato, me contó luego que no había vuelto a ver a Bastian desde que se despidieron de él y de los otros, aunque en una de las ciudades donde estuvieron le hablaron de Kenai y de Bastian, y no solo eso, tenía que enseñarme algo. Me llevó hasta su habitación y sacó de su mochila un par de hojas arrugadas, me las colocó en la mano mientras yo dubitativa y con manos temblorosas intentaba deshacer aquella bola en la que se había convertido esos dos papeles arrugados.
_ Después de separarnos tomamos caminos distintos y en la tercera ciudad en la que estuve me encontré con este papel, estaba clavado en un árbol pero de tal manera que la gente podía verlo y aún así las inclemencias del tiempo no lo había dañado, no se había destruido con el paso de los días ni las semanas. El segundo papel, el que está más amarillento me lo entregaron en la última ciudad que estuve antes de regresar aquí, me lo entregó un amigo de Bastian, al parecer mi primo hizo una descripción impecable, perfecta, de todos sus amigos por si se aparecía alguno por allí y en cuanto nos vio nos reconoció enseguida, sabía que éramos amigos de tu novio y me entregó esa hoja. Estoy seguro de que existen algunas más pero yo no pude dar con ellas, lo siento, también tengo que confesarte que las he leído, otra vez lo siento, me preocupaba de que ese tonto te volviese a decir alguna tontería como que te olvidaras de él y algo parecido, quería asegurarme de que no volvía hacerte daño, tenía pensado en deshacerme de esas cartas si algo de eso había escrito. Por cierto, aprendió muy bien nuestra escritura codificada, algunos pensaban que estaba escrito en una lengua o idioma antiguo, tu padre estaría muy orgulloso de ti.

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